El edificio número 20 de 'Las Acacias' tiene ya 58 centímetros de inclinación

La inclinación del número 20 de la Urbanización 'Las Acacias' se aprecia claramente a simple vista/Daniel Pedriza
La inclinación del número 20 de la Urbanización 'Las Acacias' se aprecia claramente a simple vista / Daniel Pedriza
Santander

La comunidad de propietarios de la urbanización traslada al Ayuntamiento su «preocupación» por el avanzado estado de deterioro del inmueble

NACHO GONZÁLEZ UCELAY SANTANDER

Los propietarios de la Urbanización 'Las Acacias', situada en el área de Peñacastillo, registraron a primeros de este mes en el Ayuntamiento de Santander un escrito trasladando a la alcaldesa, Gema Igual, su «preocupación» por el avanzado estado de deterioro del bloque número 20 de la colonia, declarado en ruina económica en el año 2002 como consecuencia de una imparable pérdida de verticalidad que alcanza en la actualidad los 58 centímetros.

Alarmada por el derrumbe parcial producido recientemente en un inmueble de la calle Sol, la comunidad de propietarios de 'Las Acacias', que teme que el edificio inclinado de su urbanización corra en cualquier momento esa misma suerte, ha pedido al Consistorio que se interese por el suyo en una misiva en la que primero expone, después pregunta y luego rubrica con una veintena de firmas de vecinos interesados por la situación.

CRONOLOGÍA

1992
.La empresa López Pablo construye seis bloques de viviendas en los que pronto se detectan problemas de cimentación.
2002
.El Ayuntamiento de Santander declara en situación de ruina económica el bloque 20, el más afectado.
2014
.Abandona el inmueble el último de los residentes tras declararse un incendio en uno de los pisos deshabitados.
2015
.El Ayuntamiento ordena a la comunidad de propietarios que proceda al tapiado del portal del inmueble.

La mayoría reside en 'Las Acacias', una urbanización de 340 viviendas distribuidas en diferentes bloques construidos en la década de los noventa por la empresa López Pablo y en los que se detectaron problemas en el asiento de la cimentación, especialmente acusados en el caso del número 20.

El Ayuntamiento recuerda que este es «un problema entre comunidad y promotor»

Declarado en ruina económica en el año 2002, el edificio fue desalojado definitivamente en el año 2015, cuando el último de sus moradores (el resto se había marchado antes) se fue de allí al producirse un incendio causado por varios 'okupas' y acatando así una orden dictada por el Ayuntamiento.

Con ella iba también la de derribo, luego prorrogada atendiendo a una petición realizada por el administrador y el presidente de la comunidad de vecinos, que entendían (y sustentaban con un informe redactado por un ingeniero) que la demolición de ese edificio podía ocasionar graves daños estructurales en los más próximos.

«Dos años después», dicen los vecinos en su escrito a la alcaldesa, «el edificio carece de las medidas de protección y seguridad que nos dijeron que se iban a instalar allí» y, subrayan, «permanece abandonado a su suerte».

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Revisando la abundante documentación que tienen guardada, los firmantes de la carta han encontrado un informe redactado por el arquitecto Ramón Peredo de la Cruz «en el que este experto expone que en estos edificios, por sus características de cimentación y de altura, la inclinación máxima admisible sería del 3%, esto es, 45 centímetros». Superada esta frontera métrica, «existen problemas de colapso o desplome total».

Preguntas y respuestas

Teniendo en cuenta que la pérdida de verticalidad de una de las esquinas alcanza los 58 centímetros, «y el nulo interés de los propietarios del bloque 20, del presidente, del administrador y de la comunidad en general», los vecinos creen que «sería muy deseable que los técnicos municipales se pronunciaran» para resolver algunas de las dudas que les asaltan:

«¿Hay alguna causa documentada que justifique la no demolición del bloque número 20 a pesar de su pérdida de verticalidad y del informe emitido por el arquitecto?; ¿Qué razón existe para que el edificio permanezca aún sin un acotamiento de seguridad que preserve la integridad de personas y cosas?», se cuestiona la veintena de firmantes, que de otro lado se preguntan si el Ayuntamiento y su alcaldesa «están actuando con el rigor y con la responsabilidad que toda esta situación se merece».

A todo esto, el Ayuntamiento, que dice que desde el primer momento «ha estado colaborando con la comunidad de propietarios» en la búsqueda de soluciones a un problema «que es totalmente privado» entre la comunidad y el promotor, recuerda a los vecinos que, además de dictar la orden de desalojo y firmar la de demolición, también mandó el cierre del portal así como la revisión anual del edificio y un seguimiento de la verticalidad mediante mediciones periódicas».

Esto y que, desde que en septiembre de 2016 notificó a la comunidad que hiciera un seguimiento más preciso, sujeto a un calendario de mediciones más estricto que el seguido hasta la fecha, el Ayuntamiento «no ha vuelto a recibir noticias» de la comunidad de vecinos.

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