La familia Botín invertirá 4 millones en renovar las habitaciones y salones del Hotel Real

Vista de la fachada sur del Hotel Real, con su rosalera y el salón de desayunos, con salida al jardín. El torreón está ocupado por la suite real, de dos plantas./DM
Vista de la fachada sur del Hotel Real, con su rosalera y el salón de desayunos, con salida al jardín. El torreón está ocupado por la suite real, de dos plantas. / DM
Santander

Las obras se iniciarán en otoño y respetarán las características históricas del edificio, sus estancias y sus muchos muebles originales que, en parte, serán restaurados

Juan Carlos Flores-Gispert
JUAN CARLOS FLORES-GISPERTSantander

El Hotel Real será sometido a partir del otoño a una gran obra de renovación de sus habitaciones y parte de los salones, dentro de la estrategia del grupo Hotusa, que explota las instalaciones, y de la sociedad Hotel Real S.A. (cuyo capital está en su mayor parte en manos de la familia Botín) de que este hotel de cinco estrellas gran lujo se adecúe a las necesidades actuales de la clientela. El hotel, el único de Cantabria de esta categoría, cumplió en julio cien años. El Ayuntamiento ya ha concedido la licencia de obra.

La inversión será de cuatro millones de euros. Las 123 habitaciones están distribuidas en cinco plantas y son singulares las de la quinta planta, de carácter abuhardillado, y en la que se encuentra la denominada 'suite real', de dos plantas y 120 metros de superficie, en el torreón. El hotel Real tiene nueve suites, incluida la real; del total de habitaciones, 44 están orientadas al sur y 33 al este, al palacio de La Magdalena. El hotel tiene 58 empleados.

El objetivo de la intervención prevista es el rejuvenecimiento y puesta al día de las instalaciones del hotel, con especial énfasis en la actualización y mejora del confort de las habitaciones. Pero siempre respetando las características singulares de los distintos espacios, incluido el mobiliario original, que se mantiene y, en muchos casos, será restaurado.

La intervención se centra en habitaciones y espacios comunes de uso público. En las habitaciones se realizará la reforma integral de los baños, sustituyendo instalaciones de fontanería y saneamiento, acabados y sanitarios. En el resto de las estancias de la habitación se efectuará la mejora acústica de las paredes y sustitución de acabados en paramentos verticales y techos.

Se realizará una mejora de la instalación eléctrica con sustitución de mecanismos y se instalará iluminación eficiente tipo led. Por otro lado, se sustituirán los equipos individuales de climatización y el sistema de voz y datos. Porque, en la actualidad, las históricas habitaciones del Real, si bien han sido sometidas a sucesivas mejoras no cuentan con los estándares de calidad para un hotel de cinco estrellas gran lujo, en donde es obligatorio tener aseos con lavabos de dos senos, ducha y bañera. Y muchas no cuentan con ello. Además, las habitaciones no cuentan con climatización individual, sino que el sistema es común por plantas. También es deficiente la insonorización en general, el ruido de cisternas se oye en el resto de habitaciones y las conversaciones de los clientes se oyen de una otra estancia.

Se repararán suelos, techos y paredes y se redecorarán, pero manteniendo el estilo y los muebles históricos Salones

Se reformarán todos los cuartos de baño y se mejorará la climatización, la sonoridad y la electricidad Habitiaciones

En los salones, se intervendrá en el pintado de las paredes y reparación de los suelos de parqué que, en su mayoría son originales de hace cien años, pero que están en mal estado por el uso continuo, aunque disimulado por las gruesas alfombras.

La última gran mejora y reforma realizada en el hotel fue en el año 2013. Las obras duraron siete meses, tiempo en el que el hotel siguió recibiendo clientes. Entonces la familia Botín gastó 1,3 millones de euros en una obra dirigida por el arquitecto Javier González de Riancho, nieto del autor del edificio, inaugurado en julio de 1917.

Fachadas blancas

Riancho ha dirigido varias de las obras de mejora del Real, dentro del plan de rehabilitación del edificio emprendido por los propietarios en 1987. La última, en 2013, con la sustitución de la cubierta de uralita de 1986 por chapas metálicas y el cambio de ventanas de pvc por otras de aluminio acabado en blanco. En las fachadas se realizó una gran obra. Se mantenía el mortero original del año 1917, que estaba muy deteriorada. Fue picado al completo y se llegó hasta la base de ladrillo para después realizar un revoco con mortero hidrófugo y otro de mortero con arenilla de mármol blanco de Macael, lo que da al edificio ese brillo blanco que destaca por encima de todos los demás cuando se le contempla en la bahía. Ese color blanco que le hizo ganarse el apodo de 'la bella dama blanca', acuñado por el torero Ignacio Sánchez Mejías.

Reformas desde el año 1987 para ser un hotel de gran lujo

En 1987 el Real fue sometido a sus primeras obras para pasar a estar abierto todo el año y no sólo en verano. La primera planta de habitaciones se reformó por completo y en las plantas 2,3 y 4 se realizaron obras de fontanería, escayola, aire acondicionado y pintura. Se realizaron amplias reformas en la planta principal y la entrada al hotel y se cerró la terraza Este para realizar el salón-comedor ‘El Jardín’. La quinta planta se renovó a principios de los noventa. En la década de los noventa se mejoró el resto de habitaciones y en 1997 se redecoraron las suites, la Suite Real el Salón Real y la planta noble. En 2001 se realizó el salón de desayunos del sótano y, en 2002, el complejo de talasatorepia.

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