Casetas con «buen rollo»

Los santanderinos se han lanzado al disfrute de las casetas. / Celedonio Martínez

Los 46 tenderetes de la Feria de Día, que abrieron sus puertas al mediodía, llenaron de ambiente el centro

MARÍA DE LAS CUEVAS

santander. «Queda inaugurada oficialmente la Feria de Día», dijo la alcaldesa de Santander, Gema Igual, al tiempo que levantaban las contraventanas de la caseta de la Escuela de Hostelería Las Carolinas, en la Plaza de Alfonso XIII. Tras la barra, aparecieron tres 'caseteras' muy sonrientes que enseguida comenzaron a servir cañas fresquitas y pinchos. Primero, a parte de la Corporación del Ayuntamiento. Ellos brindaron «por la Feria de Día y las fiestas de Santander». Y luego, a todos los demás. Porque hubo movimiento desde la primera mañana.

Hay novedades a simple vista. Este año las casetas se decoran por dentro (está en juego un concurso a la mejor caseta con un tentador premio económico) y banderines de lunares y colores inundan algunas plazas. Desde ayer, a las 13.00 horas, y durante diez días seguidos, tomar pinchos, charlar y disfrutar con los amigos será el ritual de vecinos y turistas. Toca «llenar las plazas» y aprovechar una feria que «gana y mejora cada año», según la alcaldesa. Y toca también «olvidar los problemas por unas horas, aunque teniendo presente en la cabeza a los vecinos de la calle del Sol». Igual, acompañada por su hija, fue repartiendo pañuelos azules de feria, besando y charlando con los vecinos e incluso firmó un autógrafo en un programa de las fiestas a una señora que decía ser «admiradora».

Con la apertura de las 46 casetas este año, repartidas en siete plazas de la ciudad, la capital cántabra se envuelve en el ambiente festivo y el «buen rollo, que es lo que realmente venimos buscando». Eso lo comentaba la santanderina Carmen Díez, una habitual de las casetas cada año. La feria, según los hosteleros, llega con una oferta gastronómica «mejorada». Su explicación para los cincuenta céntimos añadidos en el precio respecto al pasado año. «Ha permitido mejorar la materia prima y la calidad, lo que sin duda se notará en el resultado», aseguro Ángel Cuevas, presidente de la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria (AEHC).

«Inauguramos una Feria de Día mejorada, que gana en calidad, materias primas y más actividades» Gema Igual

Entre las novedades internas, se ha formado una Comisión de Feria para mejorar la organización y se ha nombrado en cada plaza a una caseta como coordinadora, encargada de informar de manera fluida a los organizadores sobre cualquier incidencia. También se han incrementado las actividades que amenizarán las calles y se busca aumentar la participación. Además, habrá un concurso de pinchos y casetas, que votará un jurado anónimo, y fuegos patrocinados por Hostelería (el jueves, a las 23.00 horas en el entorno del Centro Botín).

Oferta gastronómica

«Vivo en Badajoz, pero soy santanderino y me encanta venir en estas fechas», contaba Ciro Tordable en el estreno. «Recorro todas las casetas con la familia, está muy bien el ambiente y lo que más nos gusta es que nos sorprendan con los pinchos, que sea algo novedoso, tipo 'nouvelle cuisine' -sonríe-. Igual no tanto, pero sí una oferta gastronómica diferente y original». Y esa es la idea, sorprender con sus pinchos de feria con nuevas apuestas, como el 'Gao-Bao' de la caseta del Hotel Santemar a base de pan japonés semidulce con presa ibérica, 'kanhun' y mayonesa de encurtidos. «Mezclamos el estilo asiático, el 'street food' neoyorkino, con lo más tradicional de nuestra cocina. Si hace sol y lo hacemos bien, esta feria funciona», explicaba Pablo Espada, del Hotel Santemar, ganadores en tres ocasiones del mejor pincho de feria.

En los corrillos de gente, el debate de la subida del precio del pincho de feria y la bebida estuvo a la orden del día. «Que lo vuelvan a bajar a 2,50 por favor», pedía Alberto Dirube. «La verdad que tampoco venimos por la comida, sino por el buen rollo. Cada año nosotros inauguramos las casetas. Antes, la Feria de Santiago pasaba sin pena ni gloria». Era la opinión de Antonio Blanco. En cambio, otros están conformes con la subida del precio. «Es lógico, todo sube en la vida, menos los sueldos», bromeaba Francisco Javier Urbaneja, dándole al pincho desde el primer minuto. «Es hermoso de tamaño y, míralo, la tortilla bien cuajada, como a mí me gusta».

Es cosa de moverse. El olor a barbacoa veraniega traslada a la Plaza de Pombo donde los 'caseteros' se preparaban para «después del chupinazo». «Se llenará seguro y todo el fin de semana». Saben por otros años que el público está garantizado por las tardes noches en esta plaza. «Hay que controlar los picos de gente y el mogollón, que no te supere, con una sonrisa y buena actitud. Lo normal es que el cliente responda igual», decía Sofía Pérez, 'casetera' de La Gilda Vermutería.

Los vecinos podrán degustar novedades como el pincho de Quebec, de San jacobo con cebolla caramelizada y salsa de queso, de papada ibérica o su clásico croquetón de calamares y rulo de calabacín con gulas. «A la gente le gusta la feria, las horas fuertes estamos llenos y el resto, con un goteo constante», comentaba la encargada, Ana Sánchez.

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