Ginés Marín se lleva los honores de una feria artísticamente discreta

Ginés Marín salió a hombros el sábado de la plaza de Cuatro Caminos. / Javier Cotera

El ciclo taurino de Santiago deja mejores resultados en taquilla que en el ruedo, a pesar de las cinco puertas grandes en siete tardes

Diego Ruiz
DIEGO RUIZSantander

La Feria Taurina de Santiago 2017 dejó buenos resultados económicos, con un aumento en la venta de abonos y entradas. Casi se llenó la plaza en tres de las siete tardes, llegándose a la mitad del aforo el resto de los días. En lo que artísticamente se refiere, la nota no debe pasar de discreta, ya que los resultados no han sido tan redondos como se esperaba, a pesar de las cinco puertas grandes que se abrieron entre el 23 y el 29 de julio. Se esperaba un mayor juego por parte del ganado seleccionado y triunfos más justos y rotundos por parte de los matadores. Que las orejas concedidas se ajustarán más a la calidad de los toros y las faenas de toreros. En líneas generales, la impresión es que el público, un año más, se pasó de generoso.

Comenzó la feria con la corrida de rejones. La plaza casi se llenó el domingo 23, a partir de las seis y media de tarde, para presenciar un novedoso 'mano a mano' entre dos de las principales figuras del toreo a caballo. Seis toros para Diego Ventura y Leonardo Hernández, lo que, a priori, hacía presagiar un éxito rotundo. Pero no fe así. Los astados de Luis Terrón no ayudaron y los caballeros no estuvieron finos. Mucha banderilla a toro pasado y mal uso de los rejones de muerte. El saldo de tres orejas, dos para Ventura que salió a hombros, y una para Hernández, es un resultado 'pobre'. Aprobado pues para Ventura y suspenso para su compañero.

LOS PREMIOS OFICIALES

Triunfador de la feria
Ginés Marín, que cortó tres orejas en la última corrida del ciclo.
Mejor rejoneador
Diego Ventura. Salió a hombros el domingo 23 tras cortar dos orejas,
Mejor ganadería
Desierto.
Mejor estocada
Ginés Marín, por la recetada al toro de nombre 'Solterón', del hierro de Luis Algarra.
Mejor debutante
Alejandro Marcos, que tomó la alternativa en el festejo celebrado el día 25 de julio.
Labor periodística y aficionado ejemplar
Claudio Acebo, por sus numerosos trabajos en radio y prensa escrita, y por el libro 'Toros', que cumple sus bodas de plata. Jesús Artiaga, asesor del Consejo de Administración de la Plaza de Toros de Santander.

Siguió a los rejones una novillada de Zacarías Moreno para tres jóvenes desconocidos para el público santanderino. Colombo, nacido en Venezuela pero hecho en Madrid, abría la tarde del 24 de julio, sabiendo a que a final de la temporada le espera una alternativa de lujo en Valencia. Tan solo cortó una oreja y no pasó del aprobado. Se esperaba algo más de él. Daniel Menés, por su parte, fue silenciado en sus dos toros. Mal con los aceros, sus faenas carecieron de emoción y temple (suspenso). Sorprendió Pablo Mora, un chaval de 19 años que hasta ese día no se había vestido de luces en la presente temporada. A pesar de no acertar con la espada, se pude decir que los mejores pases de la tarde fueron los suyos (notable).

Al borde del lleno total, el día de la festividad de Santiago Apóstol, se había programado la alternativa del salmantino Alejandro Marcos, con dos figuras como José María Manzanares y Alejandro Talavante para ejercer de padrinos en una fecha tan señalada. Los toros pertenecieron a los hierros de Olga Jiménez (2), Hermanos García Jiménez (3) y Peña Francia (1). Cómodos de cara, se dejaron hacer. La puerta grande se abrió esa tarde para Manzanares y Marcos, con dos orejas cada uno, más que generosas a la vista de lo que ambos hicieron sobre el ruedo. Los mejores pases de la tarde, y quizás de la feria, los realizó Talavante que, sin embargo, no estuvo acertado con la tizona. Oreja y ovación.

Los 'adolfos'

Cumplió las expectativas como corrida dura la que Adolfo Martín trajo a Santander el día 26. Toros exigentes, complicados para la lidia, que blandearon más de lo previsto. El Cid falló una vez más con la espada y perdió la puerta grande que le había entreabierto el cuarto de la tarde. José Garrido puso voluntad, pero no pasó de una ovación. Un suspenso sin paliativos hay que darle a Paco Ureña que vino a Santander sin estar completamente recuperado de la cogida sufrida el sábado anterior en Valencia. Ya de entrada, no se caló la montera en toda la tarde por una herida con puntos que aún llevaba en la frente. Tampoco vistió chaleco, al llevar vendado parte de su cuerpo. Infiltrado, ante los dos toros se le vio sin facultades. No debió reaparecer en Santander.

Nueva tarde con la plaza llena el día 27. Se anunciaban El Juli, Miguel Ángel Perera y Roca Rey, con toros de Garcigrande (4) y Domingo Hernández (2), cómodos de cara y que se movieron. El Juli rozó el sobresaliente, con dos faenas muy sólidas, en especial al segundo de su lote. Perera, que cortó una oreja, pudo alcanzar el notable de no fallar con la espada. El presidente no fue demasiado generoso con el extremeño. El segundo gran suspenso fue para Roca Rey, que también reaparecía en Santander después de una cornada en Pamplona. Falto de cualidades, ni siquiera se empleó con la capa, uno de sus fuertes. Tampoco debió acudir a la feria sin estar del todo recuperado. Eso siempre va en detrimento del público.

La penúltima de la feria reunió a tres toreros modestos, como son Joselito Adame, Fortes y Álvaro Lorenzo, con toros de Castillejo de Huebra (5) y José Manuel Sánchez (1). Entre los tres no sumaban más de 23 actuaciones en lo que va de temporada. La corrida resultó blanda y en algunos momentos peligrosa. Adame fue ovacionado en sus dos toros y Lorenzo, el más aplicado, salió a hombres por la puerta grande tras cortar una oreja a cada uno de sus toros. Fortes se llevó un apéndice a la enfermería tras sufrir una cornada en la corva de veinte centímetros. Fue cosido en la enfermería y reapareció el domingo en La Roda (Albacete), donde se le abrió la herida. Tuvo que ser ingresado.

Cierre triunfal

Cerraron la feria, con otra gran entrada, Enrique Ponce, Cayetano y Ginés Marín, con toros de Luis Algarra. Ponce, en maestro, desafortunado con los aceros, cortó una oreja. Su nota: notable. Cayetano realizó dos faenas vulgares, sin recursos. Tampoco tuvo puntería a la hora de matar. Ginés Marín se proclamó triunfador de la la feria tras cortar tres orejas. Las dos primeras ganadas a ley, la otra quizás algo generosa. El segundo sobresaliente es para él.

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