«Me gusta lo antiguo y me resisto a cambiar»

Mikel Erentxun.
Mikel Erentxun. / DM .

El donostiarra Mikel Erentxun abre hoy la tercera jornada del festival 'Música en grande' con su nuevo trabajo, 'El hombre sin sombra'

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Mikel Erentxun no quiere ser moderno. Lo suyo es lo analógico, el sonido de antes, los vinilos. En apenas diez minutos de conversación aparecen los Beatles y los Byrds, sus referencias están claras. Tiene un nuevo disco, 'El hombre sin sombra', que acaba de ver la luz y le hará los honores esta noche en Santander, una ciudad que conoce bien. Su concierto (21.15 horas) abrirá la tercera jornada del festival 'Música en grande', en la que también serán protagonistas Rulo y la Contrabanda (23.00) y Nasty Mondays (01.00).

- ¿Cómo le va por ahora a su Hombre sin Sombra?

-Estamos arrancando. El disco tiene unas ocho semanas. Hemos dado unos cuantos conciertos pero no demasiados, empezamos a familiarizarnos y por ahora todo va muy bien a nivel de ventas y de escuchas, pero lo más importante siempre es el directo. Es donde se genera todo, donde ocurren todas las transacciones emocionales.

-Menciona las escuchas. La música también ha cambiado en la forma de valorar el éxito.

- Desgraciadamente. No creas que me gusta demasiado. Yo me moriré sin hacerme a las nuevas tecnologías pero están ahí. Ahora te llaman de la compañía y te dicen cuanto has vendido y cuantas escuchas has tenido, el disco casi se mide más por eso porque las ventas son cada vez más pequeñas.

-Ha grabado en analógico y en 8 pistas. Le gusta lo retro.

-Me gusta lo antiguo y me resisto a cambiar. ¡He hecho una huida hacia atrás! Grabar en analógico es una cuestión de gusto. No defiendo que sea mejor, sólo que suena distinto. Hacerlo en 8 pistas en lugar de 24 es un ejercicio de estilo que me apetecía. He tenido que economizar el sonido porque ya no caben cinco guitarras en los arreglos y eso deja más espacio para las palabras.

-Entonces, ese sistema que elige por libertad, en realidad le obliga a meditar sobre cada sonido que decide incluir.

-Grabar en 8 es incómodo, no nos engañemos, aparte de economizar en elementos, es más complejo, tienes que pensar, no puedes editar y tienes que hacerlo de verdad, como quien dice. Pero así entiendo yo la música.

-Dice que ha cantado de forma más natural. ¿A qué se refiere?

-Sí, significa que mirando hacia atrás empecé a no encontrarme cómodo con mi voz. Y estuve probando cosas; cambiar los tonos de las canciones para cantar más grave y después traté de romper la voz como Tom Waits o Diego Vasallo. En 'Corazones' probé filtros. Y, llegados aquí, Paco (Loco) me dijo que dejara de huir, que esa era mi voz para bien o para mal, la gente la identifica y está muy bien. Me convenció afortunadamente.

-Parece que Paco Loco ha ejercido como comandante del proyecto además de productor.

-He llegado a la conclusión de que es el productor que mejor ha trabajado conmigo. Nadie me ha sabido exprimir igual. Ha hecho cosas que nadie ha hecho por mí. Los dos discos con él están entre lo mejor de mi discografía y, aparte, nos hemos hecho amigos. ¡Y ya tenemos ideas para un próximo trabajo!

-¿Tan pronto?

-Hemos hecho dos discos seguidos con el mismo equipo, todo el proceso ha sido igual y, sin embargo, son trabajos muy distintos y tenemos otras ideas ya en la cabeza para completar la 'trilogía'.

-Las canciones de 'Corazones' surgieron de una situación muy concreta. ¿De dónde han salido estas?

-'Corazones' efectivamente nació de mis problemas, mi cardiopatía y 'El hombre sin Sombra' de mis problemas del corazón pero metafóricamente. Vuelve a mirar más para dentro que fuera y apoyándome en mi experiencia me apetecía girar en torno al amor y la relación de pareja de larga duración. Qué pasa con el tiempo, con los hijos, con la monotonía. Lo que le pasa a casi todas las parejas del mundo. Me parece un tema interesante y le he dedicado un disco, que vuelve a ser monotemático.

-Por primera vez ha metido voces femeninas. ¿Por qué Maika Makowski?

-Sentí que en una historia de amor quedaría muy bien. Que fuera Maika fue cosa mía. Me parece una voz muy personal, muy distinta a lo que se hace en España y con una personalidad tremenda. Veníamos de sitios distintos pero no hubo choque de trenes y hemos encajado muy bien. Incluso hay más presencia suya de lo previsto.

-Siendo un disco más triste, la imagen es más luminosa. Se asemeja usted a Nick Drake. ¿Se ocupa también de eso?

-Estoy muy encima de todas las artes del disco. Me gusta controlar todo trabajando con gente que controla muy bien su trabajo.

-¿Recuerda dónde escuchó su disco terminado por primera vez?

- Paseando por el Soho de Nueva York con un metro de nieve y mucho frío.

-En ese caso no podría llevar puesta una de las 'chupas' de su colección...

-¡Veo que me conoces bien! (ríe). Guardó el abrigo de ese día, sí.

- En Santander y la mitad de su banda es de Cantabria

-Sí, el 'viejo' Fernando Macaya, con el que llevo tocando muchos años y Marina Iñesta, que se ha unido a la tropa. Creo que hemos conseguido una mezcla perfecta de madurez y juventud. Marina ha aportado frescura y energía, algo que quizá empezábamos a perder.

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