El Hotel Real cumple 100 años

Panorámica general del Real en los años veinte del siglo pasado, con sus terrazas abiertas y su cúpula, a la que también se podía acceder. / DM
Juan Carlos Flores-Gispert
JUAN CARLOS FLORES-GISPERTSantander

Ya tenía Santander el palacio donde veraneaban los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia y su familia. El GranCasino de ElSardinero, en la plaza hoy denominada de Italia. Y hasta un hipódromo. Pero carecía de un hotel de gran categoría en el que alojar a las personalidades que acudían cada verano a la ciudad siguiendo a los Reyes: banqueros, aristocracia, nobleza europea, grandes burgueses internacionales... Santander necesitaba un establecimiento digno, al estilo del Ritz y el Palace de Madrid, de los grandes hoteles europeos. Porque Santander, durante el verano, se convertía en sede de la Corte española.

Fue el Rey Alfonso XIII quien apoyó la construcción de un gran hotel con todo lujo y las últimas comodidades del momento. En la tarde del 12 de julio de 1917 con una gran fiesta se inauguraba el Hotel Real, con diseño del arquitecto Javier González de Riancho, coautor de La Magdalena. El proyecto original de Riancho denomina al edificio Hotel Reina Victoria. También fue conocido, mientras se construía, como Gran Hotel o Palace Hotel. No sería llamado oficialmente Hotel Real hasta enero de 1916, por decisión del Rey Alfonso XIII.

En su contexto

-15 meses se invirtieron en la construcción del Hotel Real, entre marzo de 1916 y junio de 1917. Un verdadero ‘tour de force’, dijo el periódico La Atalaya.

-Escaleras a la playa: Para un rápido acceso desde el hotel a la Avenida de la Reina Victoria se pensó en realizar en el año 1918 «una monumental gradería, la construcción de un magnífico parque en la parte sur, así como un campo de tenis». La escalera nunca se hizo.

-2,5 millones de pesetas: se gastaron en el Hotel Real. En el edificio, 750.000; en el mobiliario y complementos, 350.000; y en la compra del terreno, otras 350.000.

-100 pesetas diarias : La prensa local dio cuenta hasta del precio de las habitaciones: «Algunas cuestan hasta 100 pesetas diarias, pero el precio corriente es de 30. La fábrica montañesa ‘La Rosario’, de jabones de tocador y aguas de colonia, ha conseguido la exclusiva para el Hotel Real».

El primer intento de construir un gran hotel se produjo en el año 1913, pero no fue hasta 1915 cuando el proyecto comenzó a tomar forma con el apoyo de un grupo de prohombres cántabros, entre ellos el presidente del Banco de Santander Emilio Botín López y el propio Rey Alfonso XIII. El 4 de septiembre de 1915, el Rey recibió en La Magdalena al arquitecto que le entregó el anteproyecto de edificio hotelero, que debía construirse entre la avenida de laReina Victoria y el paseo de Pérez Galdós, en una finca propiedad deAntonio y ManuelPérez del Molino, en una ubicación que agradaba al monarca, por su situación envidiable, frente al mar y cerca del Palacio de la Magdalena.

Las ‘fuerzas vivas’ santanderinas apoyaron desde el primer momento la construcción de un hotel de estas características que debía contar, se decía en la memoria explicativa del proyecto, con seis plantas, cuatro de las cuales serán destinadas a dormitorios, componiendo un total de 104 habitaciones, todas dotadas de cuarto de baño.Algunas de ellas serían de más lujo llevando, inmediatos, pequeños saloncitos y rotondas, y cuartos para servidores». La recién creada Asociación de la Prensa apoyó de inmediato el proyecto y compró acciones por valor de 5.000 pesetas. El 26 de febrero de 1916 quedó constituida la sociedad HotelReal S.A. que en adelante se encargó de todo lo relacionado con el edificio y con un capital social de 175.000 pesetas, representado en 3.500 acciones de 500 pesetas cada una.Emilio Botín López fue nombrado presidente de la sociedady el Rey suscribió acciones por valor de 50.000 pesetas, lo que dio el espaldarazo definitivo al proyecto para hacer un hotel, «un verdadero palacio, para alojamiento de altas personalidades que hoy no visitan nuestras playas, precisamente por no existir ese hotel y cuya construcción reclama también la nueva fase de veraneo en que Santander ha entrado», decía la convocatoria para la reunión de apoyo celebrada en el Ayuntamiento, bajo la presidencia del alcalde, Juan José Quintana, en 1915.

El duque de Santo Mauro adquirió acciones por valor de 25.000 pesetas, el marqués de Valdecilla aportó 500.000 y Claudio López Bru, marqués de Comillas, 100.000. Entre los grandes accionistas estaban la Compañía Trasatlántica (100.000 pesetas), los bancos Santander yMercantil (75.000 pesetas cada uno), los ferrocarriles del Norte (50.000 pesetas), Solvay,Emilio Botín y Ángel Pérez (25.000 pesetas cada uno).

Francisco Mirones aportó 2.000 pesetas; el marqués de Movellán y Jaime Ribalaygua, 25.000 cada uno; el marqués de Robredo, Cocho e Hijos, Electra de Viesgo, el conde de Mansilla, la sociedad El Sardinero y Adolfo Marquet, 5.000 pesetas cada uno; Adolfo Pardo y la Compañía de Ferrocarriles del Cantábrico (15.000 pesetas cada uno) y el conde Campogiro, el indiano Laureano Falla y el naviero José Pardo Gil , 10.000 pesetas cada uno. Del total de suscriptores, el mayor número (190 personas) eran miembros de la clase media o menos acomodadas. Y entre ellos estaban la Sociedad de Camareros de Santander, con una acción de 500 pesetas.

La tarde de la inauguración

En el mes de julio de 1916, cuatro meses después de iniciadas las obras, el hotel ya llegaba a la segunda planta, con una rapidez sorprendente debida al uso del cemento armado, un material nuevo en la época. A la inauguración, a las cinco de la tarde del 12 de julio de 1917 acudieron todas las autoridades, miembros de la Familia Real y de la nobleza que se repartieron por los salones y las grandes terrazas. En esa jornada solo se había acabado el interior de dos pisos, concluyéndose el resto un mes después, el 10 de agosto, como certificó el arquitecto al entregar la obra. Los trabajos se iniciaron en marzo de 1916 y el edificio fue inaugurado 15 meses después, así que el ritmo de las obras fue muy duro, hasta el punto que EmilioBotín pidió permiso al obispo, «por el retraso de las obras debido a los temporales, para trabajar en domingo», después de que los obreros oyeran misa por la mañana. El obispo concedió tal gracia. El contratista de la obra fue el ingeniero Victoriano Lizunda.

Cinco estrellas gran lujo, totalmente reformado

En el año 1988 el Real dejó de ser un hotel de verano y pasó a abrir todo el año, después de ser sometido a un proceso de mejora que se inició en 1987. La primera planta de habitaciones se reformó por completo y en las plantas 2,3 y 4 se realizaron obras de fontanería, escayola, aire acondicionado y pintura. La quinta también se acondicionó entera nueva a principios de los noventa, modificando espacios para ampliar habitaciones. En 1987 se realizaron amplias reformas en la planta principal y la entrada al hotel, al tiempo que se cerró la terraza Este para realizar el salón-comedor el ‘Jardín’. Al frente de la reforma estuvo Francisco Anabitarte Cueto, como representante de la sociedad. El arquitecto fue RicardoLorenzo.

En la década de los noventa se mejoraron el resto de habitaciones y en 1997 se redecoraron las suites y la SuiteReal, a cargo de José Luis Líbano. También el Salón Real y la planta noble. En el año 200o se realizaron las oficinas de administración y dirección en el sótano y en 2001, el salón de desayunos de esta planta, siendo los arquitectos Riancho y Herrero. La decoración fue de Líbano. El complejo de talasoterapia en las cocheras y una ampliación de éstas se ejecutó en 2002 y se inauguró en 2003.Entre las últimas obras acometidas figura la redecoración de las plantas 2 y 3, entre 2010 y 2013.Al año siguiente se sustituyó la cubierta de uralita por otra de piezas de pizarra, se restauraron las fachadas y fueron cambiadas las ventanas. La propietaria del inmueble es la sociedad Hotel Real S.A., de la que la familia Botín es la principal accionista. La categoría delReal es cinco estrellas gran lujo.

Coincidiendo con el inicio de los trabajos se desarrolló la compra del mobiliario, ropas, colchones, cortinajes, alfombras, vajillas, cristalería, cubertería y todo el utillaje necesario para poner en marcha un establecimiento de tal categoría. Siguiendo el plan propuesto por González de Riancho se pidieron presupuestos a Santander, Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia ySan Sebastián. Las alfombras fueron adquiridas en 700.000 pesetas a la firma cántabra Ribalaygua; la cristalería, a AdolfoMarquet; y la cubertería, al joyero santanderino Jesús Gutiérrez Rozas.

Col. Peláez | DM

Baccarat, Limoges, Christofle

La cristalería fue de Baccarat y los platos, tazas, azucareros, ensaladeras, salseras y ceniceros de Limoges, todo con las iniciales HR realizadas en oro. La cubertería fue de la firma Christofle, «en metal extra blanco plateado». Los cubiertos costaron 12 pesetas cada uno y cada pinza para espárragos, 28,75, casi lo mismo que los portatostadas de cuatro piezas (29 pesetas la pieza). Además, el precio de cada molino para pimienta fue de 14,75; la cafetera de seis tazas ascendió a 49, 25; la lechera de dos tazas, 20,25; y el cubo para la botella de champán, 65 pesetas. Los saleros eran de cristal moldavo, costando cada uno 3,10 pesetas. En cuanto a la porcelana de Limoges, los platos soperos y llanos se adquirieron a 26,75 pesetas la docena, las ensaladeras, a 8,40 la unidad; los ceniceros, a 1,95 pesetas; y las tazas de café, a 12,90 la docena. El Real conserva algunas de aquellas piezas y muebles, lámparas, apliques, relojes de pared, sillas, escritorios y armarios, todo restaurado.

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