Un lleno para mirar al cielo

Los asistentes aguardan el inicio de la jornada divulgativa de puertas abiertas del Planetario de Santander/ROBERTO RUIZ
Los asistentes aguardan el inicio de la jornada divulgativa de puertas abiertas del Planetario de Santander / ROBERTO RUIZ
Santander

El acto superó el aforo de participantes y muchos de ellos tuvieron que esperar al segundo día de las jornadas divulgativas

CRISTINA NORIEGA

Buena parte de las personas que han venido llenando el salón de actos del Planetario para participar en las jornadas de puertas abiertas desconocían muchos de los conceptos que en un hora sus responsables se encargaban de transmitir. Temas como la localización de las estrellas, los movimientos de los planetas o los tipos de constelaciones eran para muchos de ellos desconocidos. Sin embargo, tras la experiencia, la valoración de los asistentes no deja lugar a dudas: «Realmente asombroso», «repetiría», «impresionante»... Y es que la visita al Planetario dio para mucho.

«Ahora ya sé localizar planetas. He vivido una experiencia muy bonita, me ha gustado lo que he visto». Isabel Sánchez de la Torre

El interés suscitado por la iniciativa fue tal que en la primera jornada se superó el aforo de participantes y hubo gente que tuvo que esperar al segunda día de puertas abiertas. Los afortunados vivieron la experiencia con sensaciones distintas. Unos, los más mayores, como si fuera una vuelta al colegio; otros, los estudiantes más jóvenes, como repaso general al temario de astronomía. Pero todos ellos con un mismo nexo de unión: las ganas de saber.

Las explicaciones que recibían ayudaban mucho y el entorno también: una sala con un techo en forma de cúpula y con un proyector especial, que simulaba a simple vista el Sol, la Luna y los planetas. La posibilidad de ver el cielo de cualquier lugar del mundo en la fecha y hora que se elija. «Es una sensación que te envuelve y que hace apreciar el universo con todas sus particularidades», se escuchaba en la sala.

Cierto. Era un momento para despertar la curiosidad por el saber, corregir los términos equivocados o conocer la razón esencial de todas las creencias. ¿Sabías qué el Sol no sale por el este y se esconde por oeste? Juanjo Revilla, guía del Planetario, aclaraba la duda: «Si sale por el mismo punto, los días serían iguales y no es así». Asocia este error a que las personas no observan ni tienen curiosidad por las cosas. La estrella fugaz también fue protagonista. ¿La habéis visto? Si no es así, «por más que vuelvas a mirar ya no la vuelves a ver». La razón consiste en un simple movimiento de rotación de la Tierra. En realidad, «sólo hay que mirar hacia un punto concreto siguiendo el recorrido de la estrella y localizar ese punto para poder ver salir todas las estrellas fugaces».

«Nos ayuda a ver y conocer el significado de muchas de las cosas que nos rodean. Recomiendo la visita». Eugenio Cuesta

Las sesiones de puertas abiertas en el Planetario de Santander dan para mucho, también para que la gente «pueda encontrar la Estrella Polar y orientarse». Juanjo hace hincapié en la observación e incita a la curiosidad. En este sentido, reconoce que en la actualidad la mayor parte de la gente «mira la hora a través de dispositivos tecnológicos, ni levantan la cabeza para mirar el cielo», señaló.

También surgieron las dudas entre los participantes cuando se habló de los tres triángulos correspondientes a cada estación del año. Conceptos que utilizan los marinos para navegar, ya que los cálculos que les guían son los de la triangulación. Juanjo explicó que ellos van cogiendo esas formas y, mediante la observación de las estrellas que más brillan, van juntando unas con otras. «Las ves ahí, pero en la Tierra se produce una sensación térmica. Por ejemplo, los días más cortos hacen referencia a los días lluviosos», indicó.

También los niños quieren despejar sus dudas. Un alumno de segundo de Primaria preguntó: «¿La luz pesa?». El resto de sus compañeros, incluso su profesora, se sorprendieron. Pero el pequeño no cesó de preguntar. «¿Cómo se llama eso que pesa?», continuó. «Fotón», respondió Juanjo. Y el niño siguió su explicación: «Si juntamos unos con otros, la Tierra se convierte en un imán y la atrae, por eso vemos la luz». Una deducción que dejó perplejos a toda la clase e incluso al propio Juanjo.

«Ahora puedo decir que sé todos los términos planetarios y por dónde sale el Sol. Estoy sorprendida». Luz María Jayo

La visita al interior de la cúpula sirvió también a más de uno para recordar su infancia. Aquellos años en el pueblo donde un padre le hablaba a su hijo sobre lo que había en el cielo, pero el niño no conseguía ver nada. Para ayudar ahora ya está el Planetario, que con jornadas como esta pretende que «la gente llegue a entender los procesos que observamos cotidianamente y de los que no nos damos cuenta».

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