Lorenzo lanzado, Fortes herido

Javier Cotera

Puerta grande para el toledano en un festejo en el que su compañero fue cogido por el quinto

ALFREDOI CASASSantander

Comenzó la sexta de abono lidiándose un toro estrecho de sienes, corto de manos y atacado de kilos, de extraordinaria clase, templado son y bravo fondo. Pelín descordinado de salida y cumplidor en varas, ‘Capitán’ rompió a embestir largo y descolgado durante el tercio de banderillas. Asentado en los medios del ruedo tras un relajado e inteligente inicio de trasteo, Joselito Adame toreó con ambas manos en asentadas y ligadas series de muletazos. Abandonados y ajustados los derechazos. Verticales y cosidos a los vuelos de la pañosa los naturales. Con el toro venido a menos, metido entre las dos rayas de picar, recreados naturales a pies juntos y de uno en uno. Una postrera tanda de bernardinas para acabar al hilo de las tablas. Lástima que el diestro mexicano difuminara su notable actuación con el manejo del estoque de cruceta.

Bajo, algo más largo de viga y musculado, el segundo en el orden de lidia lució una armoniosa lámina. Desde su salida por toriles exhibió una singular clase en sus embestidas. Y una alarmante falta de fuerzas que provocó que arrastrara los cuartos traseros. Protestado enérgicamente por el respetable de Cuatro Caminos, ‘Provinciano’ fue sorprendentemente mantenido en el ruedo por la presidencia. Pese a los reiterados intentos de Fortes, el toro continuó blandeando y desarrollando una incómoda actitud defensiva. Nones.

Cerrando la cara, largo de manos, ligeramente silleto y apretado de carnes, el tercero lució prototípicas hechuras murubeñas. Magníficamente ahormado por Francisco Javier Sánchez en el tercio de varas, ‘Receloso’ se movió en el transcurso del segundo tercio a su aire y sin rebozar ninguna de sus arrancadas. Descompuesto e incómodo en la apertura de faena, Álvaro Lorenzo optó por abrirlo a los medios para acompañarlo sin molestarlo en derechazos de precisa sincronización y medida. Inicialmente remiso a desplazarse por el pitón izquierdo, el joven diestro toledano logró embarcar, templar y tirar del toro en impolutas series de naturales. Tres fueron las claves de su estructurada labor: hueco por delante del toro, tiempo entre muletazo y muletazo y toque fijador y al hocico. Un prodigio Lorenzo. Tras estocada trasera paseó una meritísima oreja.

Montado, hecho cuesta arriba y despegado del ruedo, el ejemplar marcado con el hierro de José Manuel Sánchez siempre embistió por dentro por el pitón derecho y se adormeció en las telas sin querer ir hacia adelante por el lado izquierdo. Incierto de veras, ‘Langostudo’ recibió un colosal puyazo de Manuel José Bernal. Tras la ovación al piquero, un vistoso quite por zapopinas y un habilidoso trasteo en el que Adame logró imponerse a fuerza de no dejarse enganchar las telas. Finalmente acobardado contra las tablas, el descastado ejemplar fue pasaportado de fulminante estocada desprendida. Hasta hubo una mínima petición de trofeo.

El toro que completó el lote de Fortes, cabezón, badanudo, hondo y cuajado por los cuatro costados, no ocultó en los primeros tercios su falta de fondo y ritmo. Gobernado y empujado de inicio, el diestro malagueño fundamentó su labor en la mano izquierda. Irreprochablemente colocado, Fortes fue apretando los embroques y regulando las alturas hasta conseguir rematar los naturales por debajo de la pala del pitón y detrás de la cadera.

Fortes pudo recoger su oreja antes de irse por su pie a la enfermería para ser operado de una cornada extensa y limpia

Decidido el de Castillejo de Huebra a abandonar la pelea, Saúl volvió a enrroscarse a su oponente en una serie de templada ejecución. Remiso al combate, el toro no volvió a delcolgar sus viajes, razón por la que el torero elevó el engaño, tapó la cara y condujo empapados los afligidos viajes de ‘Zapatilla’. Un último alarde de pura y desgarrada composición y una sincera estocada de baja colocación, tras la que Saúl fue prendido y herido en la parte trasera del muslo derecho. Doblado el toro, Fortes pudo recoger su oreja antes de irse por su pie a la enfermería para ser operado de una cornada extensa y limpia. ¡Qué torería la suya!

Completó encierro un castaño que pareció un armario ropero de tres cuerpos. Pero, ya ven por donde, los grandes también embisten. ¡Y de qué modo! Noble y enclasado, el sexto descolgó la cara para ser calibrado, templado y empujado sin sacarlo del carril por un Álvaro Lorenzo que fue ralentizando los embarcados muletazos de las series hasta parar los relojes. Bárbaro fue el rebozado y enroscado colofón de derechazos. Infinitos y hasta más allá. Como su proyección. Ayer salió lanzado de Santander.

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