Mañanas en familia sobre hielo

La pista de hielo es un pasatiempo que cada año tiene más seguidores dentro de las actividades de Navidad./Celedonio
La pista de hielo es un pasatiempo que cada año tiene más seguidores dentro de las actividades de Navidad. / Celedonio

Tanto niños como adultos optan por la pista de hielo para comenzar la Navidad

Pablo Pruneda
PABLO PRUNEDASantander

La mayoría son padres e hijos que suelen acudir por las mañanas como una alternativa de ocio propia de la Navidad. Algunos incluso abuelos, que acompañan a sus nietos y les supervisan desde la seguridad de las gradas «por lo que pueda pasar». Desde que el pasado viernes se abriera al público la pista de hielo de Santander, ubicada en la Plaza Porticada, son cientos de personas las que se han animado a coger los patines y disfrutar de una de las actividades que cada año cuenta con más seguidores. Una estampa típica de estas fechas que se repite en cualquier ciudad del mundo.

«Para muchos las mañanas es el mejor momento para patinar, porque es cuando menos afluencia hay y se disfruta más al disponer de mayor espacio en la pista», asegura uno de los monitores, Daniel, que lleva con la patines puestos prácticamente desde los nueve años, aunque este es su primer año como responsable de esta tarea. «A medida que avanza la mañana la pista se empieza a animar, a la hora de comer baja otra vez el ritmo, pero luego otra vez por las tardes es un no parar», asegura.

Él se encuentra en la taquilla y se encarga de proporcionar los patines, a medida según la talla. También, de vez en cuando, se da una vuelta alrededor de la cancha comprobando que todo funcione correctamente o si alguien necesita ayuda.

«En la pista entran alrededor de 120 personas. Por las mañanas sobre todo son niños con sus padres, y luego por la tarde es cuando vienen más amigos, gente más mayor, y parejas sobre todo», afirma Daniel, quien además añade que el precio de entrada y alquiler de patines es de seis euros, mientras que las sesiones duran 45 minutos, aunque «si no hay mucha gente siempre se deja algo más».

Hay dos tipos de padres; los valientes, y en minoría, que se animan y participan junto a sus hijos y nietos, y otros, la mayoría, que prefieren apoyar sus codos sobre la barrera de la pista o resguardarse de la lluvia en las gradas, con capacidad para 250 personas, y sentarse a charlar como si estuviesen viendo un partido de fútbol del equipo de sus hijos. Una de ellas es Begoña, quien asegura que en el poco tiempo que lleva la pista abierta ya ha acudido dos días, pero que sin embargo el precio de la entrada le parece un poco caro. «Si acompañas a un niño solo el precio es asequible, pero si vienes con cuatro nietos como es mi caso, a seis euros cada uno, ¿un poco caro, no?», dice. Eso sí, aclara, «es una buena manera de pasar la mañana con los nietos, y a ellos les encanta».

Para la mayoría el mal tiempo no es ningún impedimento, tanto la pista como las gradas se encuentran cubiertas y protegidas de la lluvia. Sin embargo, Pedro, un padre que se encuentra acompañado de toda la familia sentado en las gradas, opina que deberían haber hecho los tenderetes un poco más amplios porque «a veces el agua se cuela y entra en la pista». A lo que Daniel, el monitor, responde que «con la lluvia la gente sigue viniendo, la única pega es que en algunas de las esquinas de la pista se puede formar un charco de agua, pero a medida que pasa el día se empieza a formar por encima una capa de hielo y ya absorbe el agua».

María Jesús, que acompaña a sus sobrinos, es abuela pero sus nietos son todavía muy pequeños. Asegura que «de momento funciona genial, pero la verdad es que si llueve se encharca todo». En este sentido asegura que «igual tenían que haber puesto una máquina frigorífica más potente para que no se forme tanto agua». La vecina de Santander argumenta que es un pasatiempo idóneo tanto para niños como adultos, una actividad más para la Navidad, que como en otras ciudades siempre le da un toque navideño. María Jesús comenta que «hace poco estuve en Nueva York con mi marido y visitamos una pista de hielo. Pensaba que teniendo en cuenta las dimensiones de la ciudad y por lo que se ve por la televisión iba a ser eso el «no va más», pero la verdad es que no era mucho más grande de la que tenemos aquí en Santander».

«El patinaje sobre hielo es una actividad que funciona muy bien», asegura Daniel, quien además añade que «aquí hay momentos que no hay quien pare, estamos hasta arriba de trabajo, luego por las tardes siempre tenemos que meter refuerzo para poder compaginar la pista de hielo y los patines».

La pista de hielo

La pista cuenta con una superficie de hielo natural de alrededor 600 metros cuadrados, incluida una zona de patinaje para los más pequeños. Tanto la zona de patinaje como las gradas están cubiertas, y por primera vez se han colocado unas luces de navidad para dar una ambientación más festiva.

La instalación abre en horario continuo de 10.00 a 22.00 horas de domingo a jueves, ampliando hasta las doce de la noche los viernes, sábados y vísperas de fiesta. En cuanto a las sesiones durarán 45 minutos y el precio de las entradas, que incluye el alquiler de patines, es de 6 euros. Sin embargo, se disponen sesiones gratuitas en horario de mañana y de lunes a viernes a los alumnos de segundo y tercer curso de Secundaria, dentro de la campaña para los centros escolares.

Raúl Alegría presenta en Santander ‘El Gran Circo de Navidad’

Dirigido por el ilusionista Raúl Alegría, ‘El Gran Circo de Navidad’ llega por primera vez a Santander, del 21 de diciembre al 7 de enero, con artistas procedentes de todo el mundo. El espectáculo se podrá disfrutar en una carpa instalada en los aparcamientos de los Campos de Sport de El Sardinero. La función, que consiste en la respresentación de una obra teatral, arranca con un niño (que junto con su abuelo) ve nevar por primera vez, una escena con la que se introducirá al espectador en una bonita historia envuelta en una decoración y una música características de la Navidad.

Las entradas están ya disponibles en la página web del evento a un precio de entre 30 y 15 euros según la zona de asiento. En la función solidaria, única, la entrada costará 8 euros.

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