Muere Rosa Ruiz, 'La Chola'

En la imagen, dos monumentos a las pescadoras de Santander/Andrés Fernández
En la imagen, dos monumentos a las pescadoras de Santander / Andrés Fernández

El Barrio Pesquero llora la desaparición de su paellera más popular, fallecida ayer a los 90 años de edad

NACHO GONZÁLEZ UCELAY SANTANDER.

Fue contrabandista en Palencia, donde pagó con la cárcel el chanchulleo de patatas. Y también sirvienta en Barcelona, donde cobró lo suficiente para volverse al Santander de sus amores y retomar su relación con la pesca, el mundo al que en realidad pertenecía y en el que se hizo inmortal. Tanto así que si su sexto hijo se hubiera adelantado diez minutos habría nacido entre cajas de bonitos. Puertochiquera de las de entonces, santanderina de las de siempre, 'Chola' y sirena del Pesquero, Amparo Rosa Ruiz murió ayer a los 90 años de edad.

Su desaparición deja solitaria la acera más pesquera de Santander, donde, durante décadas, la 'Chola', que ni siquiera sabía por qué la llamaban así, se afanó cada jornada hasta su jubilación -hace un lustro- a la fresca del restaurante 'Los Peñucas', de gran tradición marinera, preparando las paellas más populares de toda la ciudad.

Víctima de la hambruna en la posguerra española, Amparo Rosa Ruiz se tiró más de veinte años cocinando arroces luego servidos por los hermanos Agustín y Fidel De la Peña a los clientes de su establecimiento, entre los que, recordaba en una entrevista personal la propia 'Chola', no era extraño ver de vez en cuando a algún famoso.

«Yo he cocinado para la Tocino, para la Bordiú, para el Bisbal y para franceses de esos bien», memorizaba la mujer, una gran observadora de los hábitos en tiempos de crisis: «Aquí ha venido gente con mucha alhaja y mucha hostia que se ha sentado, ha mirado la carta, se ha levantado y se ha marchado porque el precio le parecía caro».

Acababa esa frase, y otras muchas, con un desternillante '¿no te jode?' tan propio de una mujer de sus características, genuina, brava, de raza, para quien la cocina en plena calle era su vida.

Quizá por eso, hace cinco años, cuando sus hijos decidieron por ella que ya estaba bien de deslomarse, a la mujer le costó más de la cuenta adaptarse «a la buena 'viduca'», como definía a su nuevo estatus Amparo Rosa Ruiz, pescadora, cocinera, princesa del Barrio Pesquero y madre de nuestro fotógrafo Antonio San Emeterio Ruiz 'Sane'.

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