Obesidad y cáncer

El docente e investigador Jordi Salas Salvadó defendió en la UIMPla dieta mediterránea. / DM

«El sobrepeso es ya, después del tabaco, la segunda causa de muerte prematura en Europa», afirma el docente e investigador Jordi Salas Salvadó

José Carlos Rojo
JOSÉ CARLOS ROJOSantander

La obesidad es junto con el tabaco la mayor enemiga de un sistema cardiovascular sano, eso es de sobra conocido. Quizá es menos popular el impacto que este trastorno tiene para desencadenar otras enfermedades como el cáncer;aunque lo cierto es que cada nuevo estudio publicado sobre el asunto sólo agranda el abanico de riesgos para las personas con sobrepeso. «Tras seis años de estudio hemos llegado a la conclusión de que una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra y frutos secos reduce hasta en un 30% el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares». El dato del catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad Rovira i Virgili Jordi Salas Salvadó resume en una frase su estudio Predimed-Plus, realizado por veinte grupos de investigación en España.

«La obesidad se ve cada vez más en todo el mundo como un factor más de riesgo cardiovascular pero también de cáncer y otras enfermedades crónicas», asegura el investigador, que esta pasada semana participó en la XVIII Escuela de Nutrición 'Francisco Grande Covián' para derrumbar algunos mitos. «Es cierto que existen personas que presentan cierta predisposición genética para padecer sobrepeso;pero sin unos factores ambientales la enfermedad no puede surgir». «Si no existe un disbalance de las calorías que entran y las que salen, es imposible que aparezca la obesidad», zanja el experto.

Una clave sería conocer el funcionamiento de cada naturaleza de nutriente. «No es lo mismo consumir 100 calorías en una barrita de pan a media mañana que ingerir la misma cantidad de frutos secos, por ejemplo. Los primeros tienen un índice glucémico muy alto. Producen una subida de la glucosa muy repentina, un pico que decae a las dos horas y genera un impulso de devorar algo de nuevo. Eso no previene la obesidad».

La dieta correcta es un elemento más para ahuyentar la obesidad;pero indicadores como el colesterol o la tensión arterial reaccionan sensiblemente a los hábitos de vida saludables. «No sólo tenemos que hablar de alimentación, sino también de actividad física, de deporte», aclara Salas Salvadó. «Todo va unido».

La constatación clara de que todos estos factores ambientales condicionan la aparición de la enfermedad se encuentra en los indios Pima. Un grupo indígena que vive en Arizona (Estados Unidos) y en el estado mexicano de Sonora y Chihuahua. «Son una sociedad muy cerrada, que sólo se relaciona entre sí y que presenta una consanguinidad muy marcada. De ellos, los que viven en el lado mexicano presentan una incidencia más bien escasa de obesidad y sin embargo los norteamericanos, que están más adaptados a los hábitos alimentarios estadounidenses, han desarrollado un índice de sobrepeso mucho mayor. Esto constata que efectivamente la genética no condiciona de forma definitiva a los enfermos». Pacientes todos que multiplican sus posibilidades de mortandad por cáncer de diversa naturaleza.

«La obesidad es después del tabaco la segunda causante de las muertes prematuras que encontramos en Europa», asegura el catedrático e investigador. «El sobrepeso está relacionado con cánceres de tipo epitelial. Entre ellos el de mama en la mujer, el de próstata en hombres, e incluso el de colon. Las células de una persona obesa desarrollan mucha resistencia a la insulina y eso deriva también en mayor riesgo de diabetes». «Además, estos pacientes también tienen más peligro de morir de otro tipo de cáncer. Me refiero a que la obesidad en muchos casos dificulta los diagnósticos precoces y esto es muy determinante», explica el investigador.

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