Paseo nostálgico por La Albericia

A finales de noviembre habrá acabado la reforma urbana iniciada hace siete meses

Las atracciones de feria instaladas en La Albericia, en el año 1992/Se Quintana
Las atracciones de feria instaladas en La Albericia, en el año 1992 / Se Quintana
Juan Carlos Flores-Gispert
JUAN CARLOS FLORES-GISPERTSantander

Del antiguo barrio de La Albericia ya no queda casi nada. La última en desaparecer ha sido la bolera, en la que ya no jugaba casi nadie y que ha dado paso a un espacio para el disfrute vecinal. Antes desaparecieron el barrio gitano de La Cavaduca, la fuente Lavapiés, la fábrica La tejera y el campo de aviación. La primitiva capilla de la Sagrada Familia fue sustituida por un moderno templo de gran tamaño y los barrios de casucas, como Canda Landaburu, fueron dando paso a modernas construcciones de pisos para vecinos.

«Hoy es un barrio en expansión, muy bien comunicado con el centro de Santander mediante la S-20 y sus transversales y con salidas muy buenas por la autovía. Se han construido varios bloques de viviendas sociales municipales en el solar donde estuvo el poblado gitano desmontado por el Ayuntamiento, y evoluciona hacia la modernidad y el crecimiento. La prueba está en los numerosos supermercados que se han ido abriendo en la zona, de las principales cadenas, y que dan servicio a los viejos y los nuevos residentes». Lo explica así de claro uno de los vecinos veteranos de la zona, Mariano Camus, que hace 78 años nació en esta zona de Santander y en la que vive desde entonces. Su madre le parió cuando regresó de la hierba. Lo cuenta él así. Y es que, entonces, esta zona de Santander, que formaba parte de San Román, uno de los cuatro pueblos del extrarradio de Santander (Cueto, Monte,San Román yPeñacastillo) era un enclave rural que vivía, entre otras cosas, de los productos del campo que los agricultores de La Albericia llevaban a vender a Santander. Y de la leche de las vacas de los prados y las cuadras de la zona. Hoy quedan cuatro estabulaciones en esos barrios periféricos de Santander y las huertas son familiares, recuerdo de aquellas que hace décadas surtían los mercados santanderinos. Aún es posible encontrar hortalizas de los pueblos de Santander en algunos puestos.

Lavapiés, el origen

En origen, La Albericia era el barrio Lavapiés, la fuente, la fábrica de ladrillos y tejas La tejera y la pequeña iglesia que regentaba Don Isidro. La fuente donde se lavaban los aperos y de la que se obtenía agua para el consumo estaba donde la bolera recién demolida. Enfrente, un poco más hacia Los Castros, se situaba el barrio Lavapiés, mientras que en los edificios modernos de oficinas y entidades bancarias de la calle de La Albericia estaba la fábrica La tejera. De los campos de alrededor se obtenía la arcilla para esta factoría en la que trabajaban parte de los habitantes del barrio.

En La Albericia hasta hubo un campo de aviación desde el que salió el primer avión (1950) de la línea regular Santander-Madrid, con aparatos junker trimotor, antes de que se inaugurase el aeropuerto Santander-Parayas, recientemente denominado ‘Seve Ballesteros’. El campo de aviación de La Albericia fue inaugurado alrededor de 1917 y se extendía desde el campo de entrenamiento del Racing hasta el Complejo Deportivo Municipal, hoy denominado ‘Ruth Beitia’. Era, en realidad, una pista en un descampado, rodeada de charcas y juncales, en donde aterrizaban los aeroplanos. En la Guerra Civil, el aeródromo fue bombardeado por los franquistas porque en su pista siempre había aviones rusos. La Albericia tuvo refugios para los vecinos, en el terreno donde en los años sesenta del siglo XX se construyó la iglesia del barrio, con financiación de Caja Cantabria.

Después del incendio de Santander (febrero de 1941), se construyó el barrio de Canda Landaburu, para acoger a los santanderinos que habían perdido sus casas y vivían de precario en lo que quedaba de las instalaciones del hipódromo municipal de Bellavista, inaugurado en el verano de 1917 por los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Fue el primer Ensanche del barrio, a base de casas humildes para santanderinos humildes, de las que aún quedan algunas en pie, varias de ellas con huerto. Viviendas pegadas al polígono industrial levantado en la década de los setenta y que ocuparon, entre otras empresas, el Centro Farmacéutico del Norte y El Diario Montañés. En los años sesenta se inició la construcción del Complejo Deportivo municipal; hacia 1980 fue derribada la fábrica La tejera y, al tiempo, se inició la construcción de poblado gitano La Cavaduca, que fue erradicado hace unos quince años, distribuyendo a los habitantes de esta zona marginal en pisos por la zona. Hoy, ese solar acoge modernos bloques de viviendas VPO municipales, frente al interesante parque denominado Pintores Montañeses, en la zona de relleno de marismas del barrio, en un espacio que acogió, incluso, las atracciones de feria de las fiestas de Santander. El parque, el pulmón verde de La Albericia, también se mejora dentro del plan municipal de actualización del barrio. Y tiene La Albericia un monumento, el que recuerda el atentado terrorista del año 1992 que causó dos muertos.

La reordenación y pavimentación de las calles La Gloria y La Albericia  (871.200 euros) las realiza Siecsa y la mejora de parques y jardines (un millón de euros) está a cargo de Copsesa. Para finales de este mes, toda la obra municipal de mejora del popular barrio La Albericia estará acabada.

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