Plazas de garaje a precio de minipisos en Santander

En la mayoría de las zonas pobladas de la ciudad hay que esperar un precio entre los 30.000 y los 60.000 euros. :/O. Solórzano
En la mayoría de las zonas pobladas de la ciudad hay que esperar un precio entre los 30.000 y los 60.000 euros. : / O. Solórzano

Tras la burbuja, se ha estabilizado el coste, pero sigue alto: por 10.000 euros es casi misión imposible encontrar un hueco, salvo en zonas como La Albericia o Peñacastillo

Violeta Santiago
VIOLETA SANTIAGOSantander

Hace ya años que las plazas de garaje cotizan alto en Santander. Pero los precios se dispararon con la burbuja inmobiliaria (hubo gente que pagó 72.000 euros por una concesión de varias décadas en el parking de Castelar, relata Antonio Avilés, gerente de Mikeli) y ahora se han estabilizado en valores «algo más razonables», dice Ignacio López, gerente de LF. Aunque depende de lo que cada cual entienda por razonable. Por menos de 10.000 euros es misión imposible encontrar una, a no ser en las nuevas áreas de Peñacastillo, donde se han levantado decenas de bloques en los últimos años y todos con su respectiva plaza (fenómeno que también se da en Valdenoja). También son baratas en La Albericia y «relativamente asequibles» en Cazoña.

María Rosa Viota, de la inmobiliaria San Fernando, llama la atención sobre el hecho de que hay sitios para aparcar «que son unas simples rayas en el suelo y que cuestan lo mismo y hasta más» que un minipiso en el centro. Ella habla de plazas de garaje en la arteria principal entre Cuatro Caminos y Castelar o en Castilla-Hermida –áreas de gran concentración demográfica y pocos aparcamientos– o en la calle Alta. En la primera franja que cita, un espacio para dejar el coche puede ascender, «tranquilamente, 55.000 o 60.000 euros», que es lo mismo que le pedirán por una vivienda pequeña (50 metros) en muchos de los barrios en el entorno de General Dávila. O en la calle La Habana, entre Cuatro Caminos y Valdecilla.

Es cierto que la comparación está llena de matices porque hablamos de viviendas altas sin ascensor y en edificios entrados en años, pero no por ello pierde fuerza. ¿Cómo puede ser que el lugar donde dejar un vehículo cueste tanto como una casa para vivir? Más, si se tiene en cuenta que el desembolso medio de los españoles en la compra de un coche en 2017 fue de 17.155 euros. (Cifra que da una empresa analista del sector al hacer una media de todas las ventas de coches nuevos y de ocasión). Esto refleja que, en Santander, un vecino compra vehículo y debe gastar el doble o el triple en el garaje, porque en las áreas más pobladas de Santander se ven como normales precios que van desde los 40.000 a los 60.000.

Mikeli: «Lo más caro que he visto fue una plaza en Castelar por 72.000 euros»

Antonio Avilés explica que los precios se deben a tres factores: los garajes son un bien «de lo más cotizado» en todas las ciudades –y también en Santander– por los procesos de peatonalización, que van aumento y significa que cada vez hay menos plazas libres en las calles, por la OLA (Ordenanza de Limitación de Aparcamiento) que también condiciona, y «porque hoy en una familia de tres personas hay tres coches», con lo cual la demanda es creciente. Y a demanda creciente, costes en ascenso.

«Los precios llegaron a estar desorbitados», indica. Hace años, hubo quien se gastó 70.000 euros en su vehículo y luego «otro tanto» en el hueco para garantizarse un sitio donde tenerlo guardado.

Desde 30.000, lo habitual

Su inmobiliaria, especializada en propiedades de lujo, lo vio hace unos siete años: un cliente desembolsó 144.000 euros por dos concesiones en el aparcamiento de Castelar, 72.000 euros cada una. «Creo que es lo más caro que he visto», apunta. Esa misma plaza ya se ha corregido a la baja y hoy puede conseguirse por unos 40.000 euros. Las zonas más caras, agrega, van en consonancia con las más costosas para vivir: El Sardinero, el Paseo Pereda y Puerto Chico, aunque que se cumpla del todo esta premisa depende del tamaño del garaje, de si es abierto o cerrado e, incluso, de si tiene o no fácil acceso.

En las áreas más pobladas de Santander se ven como «habituales» precios en la horquilla desde los 30.000 euros (si hay suerte) a los 60.000 (si no hay tanta fortuna). Avilés dice que todo el entorno del Ayuntamiento y La Esperanza, Guevara, San Fernando y transversales y Castilla-Hermidad (a estas últimas las define como calles «ahorcadas»), ser propietario de un aparcamiento «es carísimo» y en la mayoría de los casos, está vendido de antemano. «El parking público que habilitaron cerca del Barrio Pesquero descongestionó, pero no lo suficiente. Se hubiera necesitado más espacio».

Ignacio López comparte algunas de las opiniones de Avilés y dice que «la risa va por barrios» cuando uno quiere comprarse una plaza de garaje. López ha visto alguna transmisión de concesión en parking público (es decir, el derecho a ocupar la plaza por un periodo de tiempo, no su propiedad) por casi 80.000 euros en el aparcamiento de Cachavas («un disparate», califica) y, sin embargo, le consta que en Tetuán se ofrece plazas a precios muy bajos porque allí las plazas salieron a 21.000 euros «y no todo el mundo se las podía permitir». «En Castilla-Hermida ahora hay plazas por 30.000 euros, lo mismo que en la calle Alta, pero en los dos sitios llegaron a venderse por 50.000».

En la inmobiliaria LF están viendo como bajos comerciales «muertos» se reciclan en garajes

Este profesional considera que el problema del aparcamiento también explica por qué la gente joven se está marchando de Santander. Se forman familias, explica, que necesitan el vehículo «o los vehículos» y no pueden pagar los precios que se piden en la mayoría de las zonas céntricas. También se refiere al fenómeno que su agencia inmobiliaria está detectando en barrios en los que «se están muriendo» los bajos comerciales. Por ejemplo, en la zona de General Dávila, donde se intentan «reciclar los locales comerciales ya sin uso para garajes».

Viota, por su parte, cuestiona que en la plaza de las Cervezas una plaza sin cerrar –o sea, unas rayas pintadas en el suelo– «llegue a costar 50.000 euros». También cree que los precios se han estabilizado aunque ve al cabo del año muchos clientes que, a la hora de hacerse con una plaza de garaje «se conforman con encontrarla a 10 minutos de su vivienda. Ya saben de antemano que encontrarla en el mismo edificio en que viven es una lotería».

A su juicio, tener coche en Santander «es un bien de lujo, precisamente porque el problema es encontrar dónde dejarlo». Sólo recuerda una promoción realmente barata: plazas en San Martín del Pino, en Peñacastillo que salieron a la venta por 2.800 euros «porque eran un activo bancario y la entidad se los quiso quitar de encima en un momento concreto. Pero, vamos, que fue algo totalmente excepcional».

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