El poder de las amas de casa

La Asociación de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios, declarada de utilidad pública, cumple 50 años velando por los intereses de las mujeres

De pie, de izquierda a derecha, Amalia Pérez, Carmen Amor, Carmen López-Rendo, Cristina Gil y Mercedes Miguens. Sentadas, de izquierda a derecha, Carmen Carrión, Ana Madrazo, Marina Mier, Dolores Cuenca y María July Ramil./María
De pie, de izquierda a derecha, Amalia Pérez, Carmen Amor, Carmen López-Rendo, Cristina Gil y Mercedes Miguens. Sentadas, de izquierda a derecha, Carmen Carrión, Ana Madrazo, Marina Mier, Dolores Cuenca y María July Ramil. / María
María de las Cuevas
MARÍA DE LAS CUEVASSantander

La Asociación Regional de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios Altamira, Araccua, cumple 50 años de trabajo activo y lucha por defender los intereses de las mujeres, principalmente, y de las familias, consumidores y usuarios. En este recorrido, la asociación, que cuenta con cerca de 1.000 asociados, ha conseguido tener presencia en todos los organismos de la vida pública cántabra, empezando por el Ayuntamiento de Santander y del Gobierno de Cantabria.

Para llegar a cumplir medio siglo, la que ha sido la primera agrupación fundada en Cantabria en este ámbito, ha tenido que trabajar mucho, desde muchos campos y con objetivos muy cercanos a la realidad. «Desde nuestros inicios nos constituimos con objetivos auténticos, no por un interés puntual, que dura sólo un tiempo», asegura Carmen Carrión, miembro de la junta directiva, que está formada por doce mujeres que desempeñan un trabajo voluntario.

El interés que persigue Araccua es «que la mujer esté presente en la sociedad, que no se quede en casa. Hemos tenido representación en el Tribunal Arbitral de Consumo, en el Consejo de Igualdad y en casi todos los organismos públicos, incluso en la mesa regional láctea, en el sector ganadero, muy masculinizado», resaltó Carmen Amor. «Hemos tenido una voz importante en todos los ámbitos y para lograrlo hemos trabajado mucho». Otra de las luchas de Araccua es «acabar con el concepto peyorativo que existe sobre la actividad de ama de casa», pero señalan que «la que crea que no es ama de casa, lo lleva crudo. Ama de casa no es sólo limpiar; es organizar, administrar y ser jefa de una empresa, la familia, para que funcione bien», reivindica Carmen López.

La asociación nació en 1968, fundada por un grupo de amas de casa en la calle Canarias, de Santander. Desde el principio se ha mantenido sin ideología política y fue declarada de utilidad pública. Su presidenta hasta el año pasado, Josefina Sierra, «ha sido el alma de la agrupación» desde 1982, condecorada con la Cruz de orden del Mérito Civil.

Araccua tiene delegaciones en Torrelavega, San Vicente, Penagos, Hoz de Anero y Ribamontán al Monte. En todas ellas se trabaja activamente resolviendo cuestiones de índole de consumo y de la mujer, con una Oficina de Atención a la Mujer para la defensa y protección de sus derechos, y la Oficina de Atención al Consumidor. Entre su actividad está el desarrollo de jornadas, conferencias y talleres, como el dirigido a los hombres para que aprendan a fruncir, a planchar y otras tareas domésticas, que ha tenido gran éxito de asistencia; también organizan viajes de ocio y culturales. De esta manera, «han surgido muchas amistades», que es otro de los propósitos: «Evitar la soledad de las mujeres, que sigan activas a pesar de la viudedad o el nido vacío».

«Queda mucho por andar»

Al cumplir medio siglo, la asociación tiene el reto de recuperar un espacio perdido, ya que «de la noche a la mañana se ha suprimido el punto de encuentro de la 'Gota de Leche' y tenemos que recuperarlo porque contribuye a reducir la violencia de género y violencia sobre los menores», reivindica López-Rendo. Araccua recuerda su importante papel cuando se creó el Consejo de la Mujer, cuando se constituyó el primer juzgado de familia de Santander a iniciativa de Araccua y el punto de encuentro donde los padres y madres separados y divorciados recibían a sus hijos cuando les corresponde la custodia.

Tras tantos años de lucha, estas mujeres que trabajan sin ánimo de lucro lo seguirán haciendo: «Nos queda mucho por andar. Los poderes públicos tienen que reconocer el trabajo de las amas de casa como pilar de la sociedad, dándoles una retribución por su trabajo y acceso a las pensiones para su seguridad. El día que esto se produzca, entonces se habrá llegado a la igualdad», afirman desde la asociación.

La agrupación celebró la pasada semana un acto conmemorativo en el Parlamento y otro en el Ayuntamiento de Santander, que han rendido homenaje a su recorrido.

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