Porrúa se sube a las escaleras en otoño

La alcaldesa explicó ayer a los vecinos de Porrúa el proyecto y los plazos. /Roberto Ruiz
La alcaldesa explicó ayer a los vecinos de Porrúa el proyecto y los plazos. / Roberto Ruiz
Santander

Los vecinos podrán acceder desde Camilo Alonso Vega a la calle Navarra por medio de dos escaleras mecánicas y una rampa, una obra que costará un millón de euros

Violeta Santiago
VIOLETA SANTIAGOSantander

Porrúa será uno de los primeros barrios de Santander en beneficiarse de la extensión de la movilidad vertical. Hasta ahora, con este plan se propiciaban conexiones estratégicas entre grandes áreas de la ciudad pero, dentro de poco, también mejorará las comunicaciones dentro de algunas zonas que lo necesitan. En Porrúa, por ejemplo, se instalarán dos tramos de escaleras y otro de rampas mecánicas para facilitar la subida desde Camilo Alonso Vega a Navarra. Se hará a través de la calle Valencia, la obra que costará un millón de euros y se iniciará para el otoño. La alcaldesa Gema Igual presentó ayer el plan a una veintena de vecinos de Porrúa, que al tiempo que le agradecieron la iniciativa, le recordaron que llevaban tiempo esperándola. Igual les pidió «paciencia» porque «la obra sale». Anteriormente, el Ayuntamiento de Santander se había comprometido a ejecutar los dos tramos de escalera de Camilo Alonso Vega a Islas Canarias. Ahora se añade una rampa mecánica de casi 30 metros de largo para llegar hasta la calle Navarra.

Con este proyecto, el Consistorio estima que no solo mejorará sustancialmente el tránsito en Porrúa, sino también en el entorno de General Dávila (los cercanos barrios San Francisco y San Luis). Las escaleras y la rampa solo funcionarán de subida desde Camilo Alonso Vega porque se considera que la circulación de bajada es «mucho más llevadera». Acompañada del concejal de Medio Ambiente y Movilidad Sostenible (José Ignacio Quirós), de la edil de Barrios (Carmen Ruiz) y del responsable de Contratación (Daniel Portilla), la alcaldesa señaló que este tipo de actuación es muy necesaria en los puntos de la ciudad donde está más envejecida la población para facilitar así la movilidad.

En este caso, las escaleras mecánicas irán en dos trechos: el primero tendrá una longitud de 9,97 metros y el segundo, de 12,79. Se aprovechará para instalarlas un lateral de las escaleras que ya existen en la calle Valencia, en la que se construirá el foso en el que se ubicará la maquinaria, con una anchura total de dos metros y una anchura de paso de peatones de otro más. El otro lateral se ampliará ligeramente hasta dejar una escalera de 1,50 metros que tendrá los mismos cinco tramos que existen actualmente para poder dar acceso a las entradas a los locales que hay en los bajos del edificio. En la segunda parte de la calle se instalará una rampa, para lo que habrá que anular algunos de los aparcamientos. Cuando se aborde la obra, también se urbanizará la zona dejando aceras con una anchura mínima de 1,80 metros, y con un único carril de vehículos de 3,20 metros.

La alcaldesa recordó que Santander ya usa ocho itinerarios mecanizados y que se llevan gastados 16 millones de euros en unas rutas que tienen más de ocho millones de usuarios al año. En la actualidad, sigue en ejecución el conjunto de rampas, escaleras mecánicas y ascensor que irá desde el Paseo Pereda a General Dávila atravesando Lope de Vega, Entrehuertas y la Finca Jado.

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