Reabre el ‘Cormorán’ y vuelve a la vida un destacado edificio de El Sardinero

Salón superior del edificio ‘Cormorán’, con amplias vistas a la Segunda Playa / Celedonio Martínez
Santander

Es un proyecto de 1961 del arquitecto Agustín Gómez Obregón y durante décadas sus salones fueron elegidos para celebrar cientos de banquetes de boda

Juan Carlos Flores-Gispert
JUAN CARLOS FLORES-GISPERTSantander

En sus buenos tiempos, el ‘Cormorán’ fue un restaurante de renombre, un ‘palacio’ de las bodas, en el que cada año se daban centenares de banquetes de recién casados. Competía con el Casino, los hoteles y el Rhin. Tenía algo grande a su favor, era como comer en la playa, por las impresionantes vistas del comedor superior: toda la Segunda Playa, el Palacio Real de la Magdalena, la isla de Mouro con su faro, Piquío y el parque de Mataleñas y Cabo Menor.

Acabada aquella época de salón de banquetes de bodas, el ‘Cormorán’ ha seguido abierto dedicado a diversos negocios hosteleros, restaurante especializado en arroces, bar abierto al paseo de la playa, taberna de estilo irlandés y hasta lugar para practicar el baile latino y a lo ‘agarrao’.

Es el año en que el ‘Cormorán’ abrió sus puertas con los hosteleros Ángel Gutiérrez y José Gándara

Este fue el último uso de este edificio, que permanecía cerrado desde octubre del año pasado y que ha sido reabierto por cuatro jóvenes emprendedores de entre 27 y 37 años: dos parejas de hermanos desde hace tiempo metidos de lleno en el mundo de la hostelería.

Ha reabierto el ‘Cormorán’ con la clara intención de dar servicio a la playa y a los paseantes de esta zona de El Sardinero en su comedor de la planta baja y en el gran salón de la planta alta, que abre por las tardes y noches.En el sótano están las cocinas y almacenes y el aula de formación hostelera que tuvo durante un tiempo, cuando las subvenciones públicas animaban a los hosteleros a abrir en sus instalaciones centros de formación. El espacio del aula es, hoy, un almacén de materiales del bar.

El nuevo ‘Cormorán’ (el nombre se mantiene porque está muy bien posicionado en la ciudad) es heredero hostelero de los buenos tiempos, «pero con el deseo de adaptarnos a los nuevos tiempos», dice Jesús, uno de los cuatro promotores de la idea. Son los hermanos Jesús y MarianoGómez y Álvaro y Víctor Fernández. Los dos primeros tienen los locales ‘Cien montaditos’ (calle de Calderón de la Barca) y ‘La Sureña’ (Plaza del Cuadro). Los segundos son propietarios de ‘La toba’ (Centro Alday de Maliaño; en el parque de Las Llamas, Santander, y en el ClubParayas, Alto de Maliaño). Los cuatro juntos tienen la discoteca ‘Doctor Jekyll y mister Hyde’ (la antigua Bohemia, en la calle de Daoiz y Velarde), en Santander. Y los cuatro (con el nombre empresarial Buenavida Santander S.L.) emprenden esta nueva aventura, con una renta mensual de 3.000 euros y una inversión que se acerca a los 150.000 en reformas, restauración del local, mobiliario, equipos informáticos y de sonido, entre otras cosas. Como la nueva carpintería de los ventanales hacia la playa. Las instalaciones están preparadas también para dar banquetes y bodas. En el renovado ‘Cormorán’ trabajan 30 personas.

Concesión del año 1961

La concesión para explotación de este edificio sobre la playa fue otorgada por Costas el 31 de julio del año 1961. Los titulares concesionales del edificio fueron Ángel Gutiérrez y José Gándara y hoy lo son sus viudas y sus hijos. María Andrés Sierra y Manuel Ángel Gutiérrez Andrés y Pilar Alonso García y José María y Marta Gándara Alonso. ‘Cormorán’ fue abierto al público el 13 de julio de 1963, acabada la obra de construcción del edificio, obra del arquitecto Agustín Gómez Obregón, con proyecto del 26 de septiembre del año 1960.

Ángel Gutiérrez y José Gándara tenían experiencia en hostelería cuando en 1961 pidieron a Costas el permiso para construir un edificio en la playa y poder explotarlo. Gutiérrez trabajó en la cafetería Namur, en el Paseo de Pereda, y Gándara tuvo la concesión del bar y restaurante del Real Club Marítimo, en Puertochico. Vieron en la playa la posibilidad de instalar un negocio para atender a los bañistas y al público en general, cuando solo existía en esta zona de playa el balneario de Fernández Castañeda. Posteriormente sería construido el bar y restaurante El parque y, al tiempo, el Chiqui al final del espigón, hoy paseo de García Lago.

Los herederos de los hosteleros Gutiérrez y Gándara mantienen la concesión y ya han pedido su renovación, puesto que se extingue el 28 de julio del año 2018. El canon que pagan durante el año 2017 asciende a 8.484 euros. A su vez, los cuatro jóvenes empresarios que explotan desde julioel ‘Cormorán’ han alcanzado un preacuerdo con los concesionarios para poder seguir al frente del establecimiento durante 24 años de la próxima concesión. Y ya tienen planes si todo marcha bien: abrir la planta baja a la playa, para dar servicio a los bañistas, pues esta fue la idea original cuando se levantó este edificio.

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