una retirada de cascotes de vértigo en la plaza de numancia

Los bomberos suben con el brazo articulado hasta un décimo piso para revisar y sanear la fachada de un edificio que estaba 'escupiendo' trocitos de fachada

una retirada de cascotes de vértigo en la plaza de numancia
Bomberos de Santander
Mariña Álvarez
MARIÑA ÁLVAREZSantander

Un pequeño trozo de ladrillo en caída libre desde lo alto de un décimo piso ha aterrizado esta mañana como un proyectil a los pies de un viandante. Procedía de la cima de un edificio de la Plaza de Numancia, el esquinazo de las calles Floranes y Antonio Mendoza. Por lo visto, la 'lluvia' de piedrecillas sobre la vía pública llevaba varias horas dando que hablar en la zona. No consta que ninguna haya herido a nadie y el riesgo de que ocurra un accidente serio ha sido ya atajado de raíz por los bomberos de Santander. En un sencillo pero espectacular dispositivo, los bomberos elevaron su brazo articulado hasta tal altura, revisaron la parte de la fachada que estaba sufriendo los desprendimientos, 'sanearon' las partes con riesgo de caer (esto es, tirar trozos con las manos) y el jefe de la salida propuso a los titulares del edificio las medidas a adoptar de manera urgente.

Este edificio ha quedado acordonado hasta que se construya una marquesina de protección (una estructura de madera provisional que frene los posibles impactos), que deberá permanecer instalada en la fachada hasta que se emprendan las obras que pongan fin a este problema. Que es «estético, no estructural», aclaran los bomberos, motivados por un fallo en la sujección de las placas de ladrillo caravista por culpa de los años de intemperie.

Tras hablar con el administrador de la comunidad de vecinos para informarle de la 'patología' de la casa y de lo que hay que hacer para que no pase más, los bomberos pasarán nota también a los servicios técnicos municipales. Se iniciará, a la mayor prontitud, un expediente para llevar a cabo la reforma necesaria.

Ha sido, en suma, una de tantas intervenciones de los bomberos en las fachadas de la ciudad. La diferencia, en este caso, ha sido el vértigo que daba a la gente verlos trabajar desde allá arriba.

Bomberos de Santander

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