SEMANA GRANDE

Un sábado muy diferente

Un sábado muy diferente
Luis Palomeque

Las fiestas salpican cada rincón del centro de la ciudad y cambian la fisonomía urbana

VERÓNICA PAJARERO

Sábado por la mañana. Más gente de lo normal. Es la Semana Grande de Santander y eso se nota. El día previo fue el chupinazo y eso ‘oficializó’ ya las esperadas fiestas de Santiago. Sólo hay una noche de por medio y, pese a que no son las horas puntas en las que la multitud se agolpa en las calles, la postal es diferente. Son las diez y media de la mañana y varias personas se concentran ya en la Plaza del Ayuntamiento. Hay un espectáculo de artes marciales que deja atónitos a los que se han acercado por curiosidad. Porque algunos sabían a lo que venían, pero a otros la escena les pilla por sorpresa.

Tai chi, Aikido, Kaisendo, Karate -do, Kendo e Iado. Podría ser la alineación del Musashino City, pero son las especialidades que enseñan a los que se han apuntado a la actividad. Siro Castrodeza García es el director de ‘Dojo Bambú’, una escuela que lleva en torno a 27 años en Cantabria y en la que imparten clases relacionadas con las artes marciales, además de educación física. Mira y participa. La plaza se va llenando. Es la primera vez que les toca participar en la Semana Grande. Y les gusta. «Las artes marciales tienen un enfoque educativo. Es positivo que estén dentro del programa de fiestas de Santander».

Para empezar, Tai chí, una actividad que «está enfocada al desarrollo de la salud, principalmente». Aída García es una de las jóvenes participantes (la media de edad está en los treinta ‘y pico’ aunque hay desde críos hasta jubilados que participan en este arte milenario). Ella espera nerviosa su turno en Kaisendo. Es la primera vez que participa y lo hace porque le gusta practicar ejercicio. «Además, lo considero importante porque me ayuda a ganar confianza, de esta manera veo más fácil poder defenderme de cualquier situación amenazante». Toca dar explicaciones. «Este es un arte marcial creado por un profesor de educación física karateka de Madrid, y mezcla tres disciplinas fundamentales: Aikido, Kárate Do y Jiu Jitsu. Está muy enfocado hacia la defensa personal, haciendo hincapié en determinadas técnicas de defensa personal», explica el experto.

Diferentes especialidades. Van una a una completando el programa de lo que se ofrece en la escuela. Exhibiciones, la historia de cada una y ejemplos prácticos.

Luis Palomeque

Para la una de la tarde, la Plaza está ya repleta de vecinos y turistas. Justo a esa hora, los asistentes sacan los teléfonos y no dejan de hacer fotos. Tienen delante uno de los espectáculos más esperados –y aplaudidos–. Los participantes sacan las espadas y eso es un gran reclamo para todos los que pasan. «Esta última actividad se basa en desenvainar y cortar, es el manejo de una espada real, de entrenamiento», incide el instructor, que aclara, en todo caso, que «no tiene filo real». Tranquilos, que esto es una fiesta.

Pero la mañana da para mucho más antes de esa hora. El paseo se topa con cosas, con los niños a estas alturas del día casi siempre acaparando protagonismo. Muy cerca del Ayuntamiento, en la calle Juan de Herrera, de once a dos de la tarde (y también repetirá de cinco a nueve) Manuel está dando pedales para mover su tiovivo ecológico. Lleva seis años haciéndolo durante las fiestas. Muchos ya le conocen y repiten. Le conocen. «Un viaje, dos euros», reza el cartel. «Estoy muy contento, siempre vienen muchos niños al carrusel y aunque viniesen pocos, seguiría igual de feliz», explica mientras está dale que te pego a su carrusel de tracción personal.

Sus caballos, fabricados con materiales reciclados de ruedas de camión, congregan, una vez más a los más pequeños a su alrededor. Les parece curioso y Manuel, más allá del viaje y los pedales, sabe aportarle al recorrido un toque de simpatía. Les gana. Eso pasó con Raúl, un pequeño santanderino que disfrutaba durante la mañana por segundo año consecutivo de la atracción. Él lo que quería era que durara mucho. Tanto que, al acabar, le pidió a su madre poder repetir. Eso casi siempre pasa.

Aprender y divertirse

Sigue el paseo. El recorrido estrenando paso a paso el fin de semana. Tampoco hay que andar mucho después de subirse al carrusel. Desde las once hasta la una hay un puesto instalado en los Jardines de Pereda. Es un taller de pulseras identificativas y de chapas dirigido a los más pequeños de la casa. Dos euros la participación.

Jimena, de seis años, es de Palencia y viajó para disfrutar de las vacaciones junto a su madre en Santander. Les sorprendieron las fiestas de Santiago. Mientras realizaba su pulsera trenzada, con ayuda de las monitoras, contaba que estaba muy «contenta» con una buena sonrisa pintada en la cara, que le gustaba como le estaba quedando. Tanto que su intención era ya «volver el año que viene para hacer otra». Entusiasmada, cosas de críos. El taller también se estrenó este año en la Semana Grande y los niños estaban encantados con la idea.

Luis Palomeque

Se va animando y llegan más padres junto a sus hijos interesados en esta actividad. En unos minutos, el taller está repleto de pequeños diseñadores dispuestos a realizar la pulsera más bonita de la mañana. Pueden pasar allí el rato o irse unos metros más allá. No muchos. En Correos (Plaza Alfonso XIII) vuelve a estar presente el célebre tren, una de las atracciones más solicitadas. Como cada año. Dos euros –también– cuesta montar. ‘Viajeros al tren’, pone en el programa de las fiestas. Estefanía, una de las trabajadoras, explica que «el viernes, fue el primer día que se puso en marcha el tren y ya hubo muchísimos niños». Un buen estreno (también en las casetas de la zona estaban contentos). «Hoy –explica haciendo pronósticos– parece que va por el mismo camino porque, si por la mañana ya hay bastante gente, por la tarde siempre se espera más».

Con las casetas ya funcionando, la hora del aperitivo también tiene lo suyo. Se puede elegir. O no caminar mucho y quedarse para ver lo que hay en el escenario de la Plaza Porticada o bajar dando un paseo hasta La Alameda. Para los primeros hay doble espectáculo: ‘El bosque mágico’ (latin dance) o ‘Tierra de faraones’ (Asociación En Marcha). Los otros, los andarines, escucharon a medida que se acercaban el ruido inconfundible de las gaitas. En concreto, el de las de la Real Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo.

Con los garbanzos con callos de la Peña El Desfiladero, la oferta en las carpas de la Plaza de México y los pinchos de la Feria de Día se puede reponer fuerzas. Ya puestos, ayer inauguraron oficialmente las casetas de la IX Feria de Gastronomía y Folclore Regional. Sí, las que ponen junto al campo del Racing. Más de uno terminó allí el paseo.

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