Sanidad propone cercar la Residencia y anular el paso al tráfico «por seguridad»

El pasadizo de la Residencia, donde se produjo el desprendimiento, fue acordonado por los bomberos./Antonio 'Sane'
El pasadizo de la Residencia, donde se produjo el desprendimiento, fue acordonado por los bomberos. / Antonio 'Sane'

El detonante ha sido un desprendimiento en una de las fachadas del edificio, cerrado desde hace un año. «No fue mucho, pero da un poco de miedo», advierte el director gerente del SCS

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

La Residencia Cantabria sufrió el lunes por la noche un desprendimiento en una de las fachadas situadas a la altura del pasadizo que la atraviesa. Se cayeron cuatro filas a lo largo de unos siete metros de cornisa de los identificativos azulejos blancos de revestimiento. Unos daños que se suman a los que presenta el techo de ese túnel, que ayer amanecía acordonado por los bomberos. El suceso, que no ocasionó daños personales, no tendría más trascendencia en un edificio cerrado a cal y canto desde hace más de un año y cuyo deterioro por la falta de mantenimiento es de sobra conocido –ésa fue una de las razones de su desalojo–, si no fuera porque ha sido el detonante que llevará al Servicio Cántabro de Salud (SCS) a solicitar al Ayuntamiento de Santander «la posibilidad de cercar todo el perímetro para anular el paso como medida de seguridad».

Así lo avanzó ayer a este periódico el director gerente del SCS, Julián Pérez Gil: «Esta vez no ha ocurrido nada, pero da un poco de miedo si en ese momento llega a pasar alguien por la acera y le cae encima».

La Gerencia, que asumirá la reparación de estos daños, ha encargado la revisión del estado de las fachadas para prevenir nuevos episodios. De entrada, se procederá a «tirar de forma controlada el resto de la cornisa afectada» (unos cinco metros) para evitar que se acabe cayendo por sorpresa. En vista de lo ocurrido, Pérez considera que «lo más conveniente» es cerrar esa zona al tráfico.

Aunque el edificio se clausuró el verano pasado una vez trasladada toda su actividad al nuevo Valdecilla, lo cierto es que cuesta encontrar un aparcamiento libre, especialmente por las mañanas. Todas las plazas disponibles alrededor del recinto se ocupan a diario. El entorno de la Residencia supone disponer de aparcamiento gratis tanto para los inquilinos del edificio anexo, sede (ya por poco tiempo) de las oficinas del SCS y de la Gerencia de Atención Primaria, como de quienes se desplazan al centro de salud de Cazoña, al propio Valdecilla o, incluso, a la Facultad de Medicina.

Desde el SCS sostienen que la medida de seguridad que se plantea no impediría seguir haciendo uso del parking, siempre y cuando se acceda por la entrada situada frente a la Facultad. «De lo que se trata es de evitar el paso a través del pasadizo».

Devolución y reubicación

Pese a que el futuro de la vieja Residencia sigue siendo una incógnita, Pérez asegura que van a «agilizar lo más posible los trámites para que a comienzos del próximo año esté desalojado el edificio en el que nos encontramos», y a partir de ahí se iniciará, dice, la devolución al Estado. El hospital forma parte del patrimonio de la Tesorería de la Seguridad Social. Los plazos que maneja la Gerencia sitúan ese traspaso en marzo de 2018.

Antes, los despachos de Atención Primaria se tienen que reubicar en el edificio del centro de la calle Vargas una vez concluya la reforma de las instalaciones, y el SCS se mudará a las dependencias del Idival (Instituto de Investigación), situadas en la misma parcela. Un movimiento que implicará su recolocación en Valdecilla.

«El problema aquí es que cuando se programó el traslado y el desalojo de la Residencia, no se planificó qué pasaba con el bloque anexo», critica el gerente, que opina que ahora se están pagando las consecuencias de esa falta de previsión por parte de los anteriores gestores.

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