«Los taxistas peleamos por sobrevivir»

Varios taxistas mantuvieron cerrados y sin servicio sus vehículos frente a la estación de autobuses de Santander. / Andrés Fernández

La Federación Cántabra del Taxi habla de un seguimiento «masivo» en el paro de 12 horas para reivindicar la lucha contra el intrusismo laboral

Daniel Martínez
DANIEL MARTÍNEZSantander

«Si no se hace nada pronto empezará a disminuir el número de taxis. Estamos peleando por sobrevivir». Con ese argumento acudió ayer a la huelga Alejandro Miguel y el 95% de los profesionales del sector en Cantabria para reivindicar a las instituciones públicas que aumenten los controles y así acabar con el intrusismo laboral. El parón, que se inició a las 12.00 horas y se extendió hasta la medianoche, tuvo un seguimiento «masivo», dicen los convocantes. En Santander, donde se celebró el acto central de las protestas con una manifestación frente a la Dirección General de Transportes del Gobierno de Cantabria, situada en la plaza de las Estaciones, los taxis en circulación eran la excepción.

«En municipios medianos como Laredo, Cabezón de la Sal o Castro Urdiales, que tienen entre diez y veinte licencias y es fácil de hacer el cálculo, el seguimiento ha sido del 100%», concretó a última hora de la tarde Manu Andoni Ruiz, presidente de la Federación Cántabra del Taxi. Y en Torrelavega, donde en anteriores convocatorias las cifras habían sido algo menores, ayer fueron notables. De las cuatro organizaciones existentes, tres fueron a la huelga de forma unánime. En la cuarta, Torre Taxi, de doce asociados ocho también se unieron al paro. Como colectivo no se unieron a la protesta, pero «respetando el derecho de todos nuestros miembros a la huelga y dando total libertad», como señaló su representante, José María Gómez.

95% es el seguimiento de la huelga en la región. Ha sido algo inferior en Torrelavega y del 100% en muchos municipios medianos.

En el acto de protesta de Santander, similar al que hubo en el resto de comunidades autónomas, los taxistas señalaron de forma explícita a los vehículos con conductor –conocidos como VTC–, a quienes el sector acusa de ejercer competencia desleal. Estos vehículos nacieron como un servicio de lujo con una serie de requisitos. Tenían que ser contratados con antelación –al contrario que los taxis– y en una oficina destinada a ese fin y llevar una hoja de ruta con el tiempo del servicio. «Eso es lo que marca la normativa, pero ahora ha derivado en un servicio igual que el nuestro, sobre todo en las grandes ciudades, donde se organizan a través de aplicaciones como Uber y Cabify», detalló Ruiz. Por razones que no terminan de comprender, en la región existe un VTC por cada tres taxis, el ratio más alto del país, cuando según la ley de transporte debería haber uno por cada treinta taxis.

A pesar de la situación límite, el sector piensa que las primeras medidas para paliar la situación están cerca. El Gobierno regional está a punto de poner en funcionamiento una nueva identificación de los VTC para facilitar el trabajo a los inspectores y detectar a los conductores que incumplen la normativa e «invaden» el terreno de los taxistas. Frente al taxi, reconocido como un servicio público, este gremio también pide que esos «competidores desleales» paguen un 21% de IVA, pues consideran que son un producto de lujo.

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