«Vamos a luchar hasta el final para recuperar nuestras casas»

Celedonio Martínez

Los vecinos del edificio derrumbado en la calle del Sol exigen que se depuren responsabilidades y optan por la cautela tras la primera revisión del estado de las viviendas

José María Gutiérrez
JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZSantander

Los vecinos del edificio de la calle del Sol 57 derrumbado parcialmente el pasado miércoles prefieren «mantener la calma» ante las informaciones recibidas el sábado por parte del Ayuntamiento de Santander tras la primera inspección técnica del estado inmueble, que descartó que haya que derribarlo por completo.

El informe concluyó que las diez viviendas que quedaron en pie tras el desplome, las de la mano derecha y la central, «están en buen estado», aunque las más cercanas a los pisos que se vinieron abajo –todo el bloque izquierdo– tendrán que ser «consolidadas», al igual que un machón –pilar adosado a la parte exterior del muro del edificio para reforzarlo– entre la planta baja y la primera que está «deteriorado».

Estos trabajos de apuntalamiento y consolidación comienzan hoy y los vecinos prefieren ser «cautos» hasta que terminen antes de sacar conclusiones. «A ver cómo se comporta el edificio y cómo responde a estas tareas», resume el marido de la presidenta de la comunidad, Eduardo Hernández. «En principio son buenas noticias, podían haber sido mucho peores, pero insisto en que hay que esperar», señala.

Denuncia de IU

Una tramitación «ultrarrápida» de la licencia de obra
Los grupos de la oposición y concejales no adscritos en el Ayuntamiento están estudiando la extensa documentación que les facilitó el viernes el equipo de gobierno del PP para decidir después los pasos a dar. Uno de los aspectos que más ha sorprendido al concejal de IU, Miguel Saro, es la «tramitación excepcional y ultrarrápida de las licencias de obras solicitadas por el promotor», mientras que el consistorio «se mostró lento, torpe y desganado a la hora de comprobar las gravísimas denuncias de los vecinos». En concreto, la primera licencia de obra menor tardó en concederse cinco días; la segunda, apenas unas horas; y la de obra mayor, once días, muy por debajo de los plazos habituales.

Los técnicos que pudieron acceder el sábado a revisar el inmueble también visitaron el local del bajo cuyas obras de reforma han podido causar el derrumbe. Esa visita no esclareció todavía ninguna de las incertidumbres que rodean a las posibles causas del desplome. «No nos han dicho nada, es pronto aún para saber», expresa Hernández, que anuncia que los vecinos «vamos a luchar hasta el final para recuperar nuestras casas y que se depuren responsabilidades».

Prefirió no responder a los declaraciones realizadas a El Diario Montañés por el máximo responsable de la constructora Millán IC-Multiservicios, ejecutora de las obras, en las que negaba que durante los trabajos se haya tocado algún elemento de la estructura del edificio, tal y como han denunciado los vecinos amparados en el informe pericial realizado por un arquitecto. «No tengo opinión al respecto, sólo puedo decir que cada uno es esclavo de sus palabras. Veremos lo que pasa, pero lo único claro hasta el momento es que lo que estamos sin casa somos nosotros», destacó Hernández.

Sí quiso subrayar la actuación de los bomberos y agradecer tanto su «profesionalidad y rapidez, que evitaron una desgracia mayor, como su trato personal con todos nosotros».

Quejas a la concejala

La presidenta de la comunidad de vecinos, Jana Coloma, se reunirá hoy con la concejala de Familia y Servicios Sociales, María Tejerina, para solicitarla una solución alternativa para el único vecino que aún permanece alojado en el Centro de Acogida Princesa Letizia. «No creo que sea el lugar más adecuado y más para una persona de avanzada edad como él. Como cualquier otro acogido allí, debe abandonar el centro por la mañana y no puede volver hasta avanzada la tarde, quedándose el resto del día sin ningún sitio a donde ir. Es indignante. Queremos que le reubiquen en una residencia de ancianos», relata Coloma. El resto de vecinos, la mayoría, están en casas de familiares y algunos en hoteles.

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