El cambio climático y el uso ineficiente ponen en riesgo el acceso al agua

Enrique García, presidente ejecutivo del CAF-Banco de Desarrollo de América Latina.

Enrique García, presidente ejecutivo del CAF-Banco de Desarrollo de América Latina. / Archivo

  • Expertos internacionales presentan en el ciclo de conferencias 'Diálogos del Agua' los principales retos a los que se enfrentan para garantizar la seguridad hídrica de la población

Sin agua no hay higiene, ni agricultura, ni ganadería. Es un activo estratégico, fundamental para cualquier sociedad y, tal vez por eso, muy difícil de gestionar. Este martes, un grupo de expertos internacionales invitados por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) han discutido los principales retos a los que se enfrentan tanto España como los países de Latinoamérica en este ámbito. Cómo la almacenan y distribuyen, cómo gestionan sus infraestructuras, bajo qué criterios la reparten y, sobre todo, qué circunstancias esperan para las próximas décadas.

«Tenemos que hacer efectivo el derecho al agua como derecho humano», ha asegurado Isabel García Tejerina, ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en funciones, durante la inauguración del encuentro. «El agua es un asunto estratégico y su gestión debe tomarse como una política de Estado». A esto, la consejera regional del Banco Mundial Karin Kemper ha añadido que la seguridad hídrica «es mucho más que lograr que salga agua del grifo, son muchas más cosas, incluía la paz social».

Aunque en España no faltan los problemas relacionados con la gestión del agua, la situación es aún más difícil en América Latina. «La región invierte en torno al 2% de su PIB en infraestructuras, y debería aumentarlo hasta el 6% para poder alcanzar un nivel adecuado», ha explicado Kemper. Estos déficits, ha recalcado, han provocado situaciones dramáticas como la gran sequía que vivió el estado de Sao Paulo, en Brasil, en la que se sumaron los efectos de escasez, poca capacidad de distribución y un tratamiento deficiente.

Pérdidas de agua

Según ha explicado José Carrera, vicepresidente corporativo de Desarrollo Social de CAF, de los 600 millones de habitantes de los países de esta región, al menos cien millones viven en favelas, villas y otros de infravivienda. Todas comparten la misma característica: no disponen ni de alcantarillado ni de acceso eficaz a agua limpia y potable. «Y aun así, Latinoamérica es una región privilegiada, con alrededor del 28% del terreno cultivable del mundo», destacado. «Tenemos agua y tierra, y podríamos ser un actor fundamental para garantizar la seguridad alimentaria del mundo».

Grosso modo, en ambos lados del Atlántico la gestión de aguas se enfrenta a dos grandes problemas: a los efectos del cambio climático y al dilema de la eficiencia. En casi cualquier lugar del mundo preocupan el aumento tanto de la intensidad como del número de los fenómenos meteorológicos extremos, sequías e inundaciones que complican el almacenamiento y la distribución del agua. También, urge determinar qué porcentaje de pérdidas de agua en los sistemas de almacenamiento y distribución es tanto sostenible como razonable económicamente.

Puede parecer contraintuitivo, pero aspirar a una eficiencia del 100% en la captación, el almacenamiento y la distribución del agua no es sostenible ni ecológica ni económicamente. Hacerlo, recordaron varios ponentes, exigiría la construcción de unas infraestructuras caras y complejas que, en sí mismas, causarían un daño al medio ambiente potencialmente más grave que el que se produce durante todas las fases del proceso actual. «La experiencia mundial nos dice que unas pérdidas de entre el 20% y el 25% son razonables», afirmó Abel Mejía, asesor estratégico de Agua en CAF.