Viajar a Marte puede provocar demencia y paranoia

Dos astronautas de una futura misión a Marte.
Dos astronautas de una futura misión a Marte. / Pat Rawlings/NASA
  • Un estudio en ratones demuestra que la exposición a los rayos cósmicos causa graves daños cerebrales

Investigadores de la Universidad de California en Irvine han descubierto en ratones que la exposición a los rayos cósmicos –partículas cargadas de las que nos protege el campo magnético terrestre– puede provocar en los humanos que viajen a Marte daños cerebrales que desemboquen en trastornos cognitivos, demencia y paranoia. Un trabajo anterior, publicado en mayo, ya apuntaba el riesgo de daños a corto plazo por este tipo de radiación.

«No son buenas noticias para los astronautas de un viaje de ida y vuelta a Marte de dos a tres años de duración», ha dicho Charles Limoli, profesor de Oncología Radioterápica en Escuela de Medicina de la UCI y director de la investigación. «El entorno espacial plantea peligros específicos para los astronautas. La exposición a estas partículas puede conducir a una serie de potenciales complicaciones del sistema nervioso central que pueden ocurrir durante el viaje espacial y persistir mucho tiempo después, tales como la disminución del rendimiento, déficits de memoria, ansiedad, depresión y problemas en la toma de decisiones. Muchas de estas consecuencias adversas para la cognición pueden continuar y agravarse a lo largo de la vida».

Limoli y sus colaboradores sometieron a ratones a irradiación de partículas cargadas similares a las que bombardearían una nave espacial. Seis meses después de la exposición a los rayos cósmicos simulados, los investigadores todavía detectaban en los roedores importantes niveles de inflamación cerebral y daños neuronales. La exploración por imagen reveló que la red neural de los animales había sufrido una disminución de las dendritas, prolongaciones de las neuronas que les sirven para recibir los impulsos de otras células cerebrales, lo que se tradujo en una reducción de la transmisión de señales entre neuronas. Estas deficiencias se observaron en paralelo a peores resultados en pruebas de aprendizaje y memoria.

Los investigadores vieron, además, que la radiación afecta a la extinción del miedo, un proceso por el que el cerebro reduce la respuesta a un estímulo aterrador y que hace, por ejemplo, que alguien disfrute de un baño en el mar después de haber estado a punto de ahogarse. «Los déficits en la extinción del miedo pueden llevarte a la ansiedad, algo problemático en un viaje de dos o tres años a Marte».

La NASA estudia soluciones para mitigar los efectos de la radiación cósmica, como reforzar el blindaje en algunas zonas de la nave, pero aún así las partículas cargadas seguirían atravesándola. «Realmente, no se puede escapar de ellas», advierte Limoli, cuyo equipo trabaja en el desarrollo de estrategias farmacológicas que protejan la neurotransmisión.