Sillas mal colocadas y cinturones flojos, los errores más comunes en la colocación de los niños en el coche

Bebé en su silla para viajar en coche
Bebé en su silla para viajar en coche / COLPISA
  • Durante el año pasado, 355 menores hasta los 14 años resultaron heridos graves y 25 murieron en accidentes viales

Colocar mal la sillita en el coche y dejar que los cinturones de seguridad del propio asiento especializado para los más pequeños son los errores más comunes que los padres cometen en materia de seguridad con sus hijos, según un estudio presentado hoy por la Fundación Mapfre. Un informe, que ha contado con la presencia de la infanta Elena como directora de proyectos de este organismo, en el que se han estudiado las diferentes maneras más comunes y peligrosas de llevar a un menor en un vehículo. Una de las franjas de edad más vulnerables en caso de accidente. El año pasado, 355 menores de 14 años resultaron heridos graves y 25 fallecieron en siniestros viales. De entre los finados, 16 iban en un turismo (ninguno en furgoneta), uno en un quad y ocho murieron en vías urbanas.

En las pruebas, realizadas tanto en España como en América Latina, se hicieron con diferentes maneras de llevar a un pequeño en el vehículo. La más temeraria, la de llevar a un bebé de seis meses en el regazo en el asiento delantero, demostró que en caso de accidente saldría despedido y se vería aplastado gravemente por la persona que lo lleva encima. Si lo hiciera un niño de seis años sentado en el asiento trasero pero sin cojín elevador, el cinturón de seguridad le podría provocar lesiones graves en el cuello. El cuerpo acabaría deslizándose por debajo del mismo, con consecuencias fatales. Con el uso de un sistema de retención infantil homologado y adecuado al peso del menor esto no ocurriría, ya que el cinturón de seguridad actuaría adecuadamente y frenaría el desplazamiento del niño, minimizando el riesgo de sufrir una lesión.

Las pruebas de impacto demuestran que permitir que los más pequeños viajen con holguras en el cinturón de seguridad y en el arnés de seguridad provoca daños considerables en la cabeza y el tórax, dos zonas que también sufren impacto por encima de los límites establecidos cuando se utilizan sistemas de retención infantil no homologados que todavía se encuentran a la venta.

Sillas en sentido contrario

Además, el informe señala la necesidad de cambiar una silla del coche cada seis o siete años porque los elementos que la conforman se van devaluando. Y afirma la necesidad de inculcar el uso de las sillas en sentido contrario a la marcha “hasta los 25 kilos, unos tres o cuatro años”, ha comentado Jesús Monclús, director de seguridad vial de Fundación Mapfre. “Un niño en este tipo de sillas están menos expuestos. Son cinco veces más seguras que las normales”, ha añadido sobre estos elementos de seguridad muy comunes en los países nórdicos. “En Suecia no hay prácticamente muertos en esas edades”, ha señalado.

Sin embargo, en España la implantación de estas sillas es todavía muy escasa, tal vez por el desconocimiento o por su precio más elevado que las tradicionales. Por estos motivos, Monclús ha apostado por más políticas “de concienciación” que un cambio legislativo que obligue a llevar a los más pequeños de la casa en sentido contrario. También ha pedido que se usen los asientos elevadores no solo hasta que midan más de 135 centímetros, como indica la legislatura actual, sino “incluso después de ese momento y hasta que el cinturón de seguridad de adulto quede ajustado con seguridad sobre el cuerpo del menor”.