Un amigo de Trump trae a España la meca del ocio

Un amigo de Trump trae a España la meca del ocio
  • David Cordish quiere levantar un complejo del entretenimiento en Madrid. Planea invertir 2.200 millones y crear 56.000 empleos

David Cordish, un buen amigo de Donald Trump y miembro de la aristocracia del dólar, planea un espectacular desembarco en España que recuerda al fiasco de Eurovegas. El grupo que preside y del que es consejero delegado ha prometido invertir en Madrid más de 2.200 millones de euros para levantar un megacentro del ocio que dejará exhausto al más juerguista. Con esta riada de dinero la compañía promete el oro y el moro: 56.000 puestos de trabajo y un acelerón económico en la región. Demasiadas coincidencias con ese paraíso en la tierra que prometió Sheldon Adelson, quien también se unió a las huestes que apoyaban al entonces candidato republicano, hoy presidente electo de Estados Unidos.

Live! Resorts Madrid Spain -así se llama el complejo- dispondrá de 2.700 habitaciones de hoteles de cinco y cuatro estrellas, bares y restaurantes por doquier, un gran teatro, un circo permanente de postín para espectáculos acrobáticos, 16 salas de cines, discotecas para aburrir, casinos y tiendas, muchas tiendas. Todo ello ocupa una superficie de 134 hectáreas en Torres de la Alameda, cerca del aeropuerto de Barajas.

Donald Trump y David Cardish son el ejemplo perfecto de que las amistades reñidas son las más queridas. Ambos se dieron cuenta de que estaban hechos el uno para el otro cuando Trump puso una demanda contra el promotor inmobiliario. En el centro del contencioso estaba la construcción de un casino en Florida. Durante la mediación, los dos potentados pegaron la hebra y se cayeron bien, tanto que Cardish, de 76 años, presentó junto a Trump un acto del partido republicano.

Como Trump, el empresario ha colocado a sus tres hijos -Jonathan, Blake y Reed- fruto de su anterior matrimonio, en el negocio familiar. Reed también es partidario del hombre que pronto se alojará en la Casa Blanca. No en vano suscribió una declaración a favor de Donald Trump un mes antes de las elecciones, cuando casi nadie apostaba por el éxito del republicano.

En su tiempo libre, el potentado viaja con su mujer Suzi a destinos exóticos, frecuenta las ferias internacionales de arte y no se pierde ningún gran torneo de tenis. Suzi, su segunda esposa, adora la Academia Militar de West Point, que considera la cuna de la nación. Por algo estudiaron allí el mítico general MacArthur y el presidente Eisenhower.

A diferencia de Sheldon Adelson, la compañía de Cordish no aspira a ningún cambio legislativo a su medida. El plantón de Adelson tiene mucho que ver con sus exigencias insatisfechas. El apóstol del juego demandaba, entre otras cosas, que se pudiera fumar en sus casinos y un cambio de las leyes laborales.