"Ahora sé que seré periodista"

"Ahora estoy segura de que seré periodista"

  • Laura, alumna de tercer curso del Instituto Las Llamas de Santander, compartió dos semanas con los periodistas de El Diario Montañés. Antes de regresar a las aulas escribió su primera crónica sobre periodismo. Mientras tecleaba su artículo, cumplió 15 años. Llegó, vio y esto es lo que contó.

Mientras nosotros leemos el periódico o vemos la televisión sentados en el sofá de nuestra casa, millones de periodistas de todo el mundo se dejan la piel buscando una exclusiva o preparando un reportaje para que seamos capaces de conocer y entender los sucesos que tienen lugar a nuestro alrededor. Esta profesión, en mi opinión, merece mucho más reconocimiento del que recibe. La gente no valora la cantidad de tiempo y de trabajo invertidos en todos y cada uno de los artículos que salen a la luz cada día. Es un trabajo constante y complicado, sobre todo porque carece de un horario fijo.

He tenido la oportunidad de hablar con ocho periodistas, a los que he formulado una serie de preguntas sobre su profesión y sobre cómo se sienten en su desempeño. Todos coinciden en que están contentos con la decisión de dedicarse a este oficio, pero a algunos les habría gustado estudiar algo más. Marta, por ejemplo, habría preferido estudiar una filología y después el grado de periodismo. Pero sin duda disfruta de su trabajo: "Me gusta la maravillosa profesión que es poder contar historias todos los días, contar la realidad, que la sociedad se sienta partícipe. Que lo que sucede nos sucede a todos. Que lo que pasa nos pasa a todos. Y que desde una experiencia concreta de alguien que protagoniza un reportaje se pueden sacar conclusiones de la sociedad en la que estamos, en la que todos participamos", afirma con una sonrisa que asoma en su mirada. Ella, como muchos otros, habla con pasión e ilusión acerca del periodismo, lo que demuestra que es esta ocupación la hace feliz.

Sin embargo, no todo es de color de rosa: "Cuando tomas la decisión de formar tu propia familia, tener hijos y todo eso, estar en una profesión en la que no tienes un horario de oficina, en la que no sabes a qué hora entras o a qué hora sales... A veces es difícil de compaginar con tu vida personal", explica Ana Rosa. El conjunto de personas a las que he tenido la oportunidad de entrevistar están de acuerdo con ella, aunque su compañera Rosa asegura que, si eres lo suficiente vocacional, lo llevas con más alegría. Este cúmulo de declaraciones confirma el popular dicho de que "no todo es blanco o negro", sino que suele estar lleno de matices.

Una de las preguntas que más les ha dado que pensar a los periodistas ha sido si esta: ¿Ha cumplido la profesión con tus expectativas? Algunos no dudan en asegurar que sí, mientras que otros se toman su tiempo para dar una respuesta. "Lógicamente, una cosa es la idea que tú tienes cuando empiezas a estudiar en la facultad y otra cosa es cuando empiezas a trabajar", razona Almudena. "Te tienes que ir adaptando a las situaciones". No es la única que dice haber tenido el periodismo bastante idealizado antes de entrar en la universidad. Violeta sostiene que ella desconocía lo que realmente era este trabajo, que ella simplemente disfrutaba de la lectura y escritura y no dudó en escoger esta carrera. Actualmente le alegra haber tomado tal decisión, pero confiesa que empezar todos los días de cero, entre otras cosas, es bastante duro.

Si hay algo que, literalmente, todos ellos comparten, es su pasión por la escritura. A pesar de que algunos también se inclinan hacia el ámbito audiovisual, como José Carlos, están de acuerdo en que es algo que siempre les ha llenado o, como mínimo, atraído. Si es verdad que personas como Rosa solo conocían el lado bonito de la profesión: "De pequeña veía una serie de televisión que era de un periodista americano que era el director de un periódico. Y bueno, desde entonces me atrajo mucho la visión como más romántica de la profesión. El conocer a gente estupenda, hacer entrevistas, viajar por el mundo... El caso es que lo tuve muy claro siempre." A pesar de haberse llevado una pequeña sorpresa al descubrir que en realidad no es tan fantástico como creía, asegura que eso no ha cambiado como su manera de sentir el periodismo, pues la mantiene activa y feliz.

¿Qué le dirías a tu yo de 20 años?, ¿le darías algún consejo o le harías alguna advertencia acerca del periodismo? Esta ha sido la pregunta que más reflexiones ha desencadenado. Sus miradas se dirigen al suelo, a algún punto indefinido. Su expresión, en algunos casos una media sonrisa, desvela que, en apenas unos segundos, se han trasladado de nuevo a su juventud. Y allí ven a la inexperta persona que una vez fueron y que ha ido adquiriendo experiencia y conocimientos a lo largo del tiempo, no solo en lo que al periodismo se refiere, sino en todos los aspectos de la vida. "Que siga creyendo en el periodismo. A cualquier joven de veinte años le diría que aprenda a hacer las cosas por mero placer de aprenderlo y por la recompensa personal de ser mejor en lo que haces", declara Marta, sonriendo. Mientras que unos no le darían ningún consejo a su antiguo yo, pues consideran que las cosas hay que vivirlas y que es la única forma de aprender, otros ponen en común que su consejo más importante es aquel que dicta que “jamás debes rendirte”.

Y es cierto. En la vida hay buenos y malos momentos, y eso es parte de su encanto. Debemos afrontar ambos y perseguir nuestros sueños pese a las dificultades que se nos presenten. La vida es corta y no podemos malgastarla haciendo algo que no nos apasione, que no nos llene.

Antes de llegar aquí tenía en mente ser periodista, pero sinceramente, tenía mis dudas. Hoy abandono esta redacción con las cosas mucho más claras. He visto con mis propios ojos la pasión con la que cada una de estas personas escribe, la concentración que invierten en aquello que estén estudiando para elaborar una información en su correspondiente sección y la satisfacción reflejada en sus ojos al ver su artículo publicado aún después de tantos años ejerciendo como periodista.

Hoy abandono este lugar, pero trabajaré duro para que en un futuro no muy lejano, pueda sentarme tras una mesa, con los dedos posados sobre el teclado, preparados para contar una historia. Para gritársela al mundo a través de unos párrafos. Para hacer reír, para hacer llorar... Para hacer sentir. Ahora estoy segura. El periodismo es complicado, pero también es una de las profesiones más bonitas que existen. Y es a lo que quiero dedicarme el resto de mi vida.