Concienciar sobre el abandono de residuos en la naturaleza

Vertedero de basura en Nairobi. /STEPHEN MORRISON (EFE)
Vertedero de basura en Nairobi. / STEPHEN MORRISON (EFE)

El proyecto Libera, impulsado por SEO/BirdLife y Ecoembes, bautiza como 'basuraleza' a estos restos provocados por el ser humano

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Estaba situada en el Pacífico Sur, entre las islas de Pascua y de Juan Fernández, y su tamaño era tan grande como todo México. Casi dos millones de kilómetros cuadrados. Pero en lugar de haber playas arenosas, palmeras y lugares exóticos, la isla estaba formada por botellas, plásticos y otros elementos mucho más pequeños, los microplásticos, que formaban una estructura tan grande como el país norteamericano pero sin poder ser visto por el ojo humano. El científico Charles Moore expuso este descubirmiento en verano del año pasado y lanzo una nueva alerta. Porque estas concentraciones de basura marina que no paran de crecer y de afectar a los animales.

Hace dos décadas, eran 247 especies las que estaban amenazadas; en 2016, la cifra se disparaba hasta las 800 especies afectadas, aunque algunas estimaciones comenzaban a situar ese número en las 1.400. Unos animales perjudicados por el 'littering', el término usado hasta el momento para hablar de los residuos en la naturaleza. Sin embargo, la palabra tiene difícil traducción en otros idiomas e incluso en inglés, ya que también hace referencia a contextos de suciedad urbana o para aludir a la hojarasca y a los desechos orgánicos.

Por este motivo, Libera, la iniciativa de SEO/BirdLife y Ecoembes propone una palabra alternativa que ayude a concienciar y prevenir el 'littering': 'basuraleza'. "Queremos intentar llegar a toda la ciudadanía, que comprenda la gravedad de esta problemática que ya está presente en cualquier ecosistema del planeta", apunta la directora de Comunicación y Marketing de Ecoembes, Nieves Rey.

Una situación que necesita de una mayor documentación sobre la presencia de materiales plásticos terrestres y de un análisis del impacto de los microplásticos y naplásticos que se extraen de la ropa o los cosméticos, de los residuos metálicos, o de otros restos como las toallitas desechables o colillas. De los casi seis billones que se producen al año, 4,5 billones acaban formando parate de la 'basuraleza'. "Estamos ante una catástrofe ambiental que requiere la acción de todos. La presencia dispersa de 'basuraleza' en casi cualquier ambiente puede convertirse en una fuente de contaminación difusa, a menudo invisible, pero de consecuencias impredecibles a gran escala", añade el responsable del área social de SEO/BirdLife, Federico García. Este sábado, con motivo del Día Mundial de la Vida Silvestre, Libera comenzará una campaña para concienciar sobre la 'basuraleza'.

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