«Hay que frenar las emisiones de CO2 o esto se va a poner realmente feo»

Miguel Ángel Alario impartió esta pasada semana el monográfico ‘El cambio climático. ¿Una realidad evitable?’ / María Gil Lastra

Miguel Ángel Alario, padre de la química inorgánica en España, es uno de los expertos españoles en cambio climático

José Carlos Rojo
JOSÉ CARLOS ROJOSantander

No es ciencia ficción: «Existen modelos matemáticos claros donde se avanza lo que ocurrirá con el clima si seguimos utilizando combustibles fósiles. Y la verdad, la cosa se va a poner realmente fea», advierte Miguel Ángel Alario (Madrid, 1942). El catedrático de Química Inorgánica de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) contempla el escenario más oscuro: «No es descartable la misma extinción de la humanidad. Imaginemos cuanto tiempo podríamos aguantar si la temperatura del planeta se eleva tan solo 5 grados. ¿Y si llegásemos a los 10?».

Es un debate que preocupa a este catedrático de 75 años. Él es uno de los grandes especialistas españoles en la materia, y está entrenado en su argumentario. «No cabe duda de que todo esto es reversible; pero habría que ponerse manos a la obra ya para frenar la inercia de un sistema que es muy complejo», advierte.

Mucho antes de presidir la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Miguel Ángel Alario tuvo tiempo de dirigir 25 tesis doctorales que han alumbrado 12 catedráticos que hoy constituyen una escuela de método. Enérgico, su edad no parece pasarle factura al desenvolverse en el aula, o cuando atiende a sus alumnos en los pasillos de La Magdalena. Por eso continúa como profesor emérito honorífico «Me votan y yo sigo. La motivación aquí es que amo la ciencia como el primer día», zanja.

–Pero la ciencia continúa arrastrando su lastre eterno, la falta de fondos...

–El Gobierno ve cómo está la situación y parece que aún así le interesa continuar fabricando más ferrocarriles y cosas quizá no tan importantes, cuando podría invertir parte de ese dinero en investigación, por ejemplo, de las energías renovables.

–Pero el sistema público no puede absorber toda esa carga...

–El sector privado debería poner más dinero pero también entiendo que un empresario necesita unas ciertas garantías para hacer una inversión. Las energías renovables no gozan de esas garantías, sobre todo desde que se eliminaron las ayudas.

–Por ahora, las convocatorias de investigación europeas son la salvación.

–Y ahí va a haber un nuevo nicho porque con el ‘Brexit’ se abre una nueva vía de posibilidades.

–Reino Unido ya no compite.

–Se llevaban alrededor del 40% de los proyectos, y con razón porque su tradición científica es estupenda. Ahora igual hay más posibilidades de atraer dinero para nuestras investigaciones.

–Las suyas, ¿en qué consisten?

–Trabajo en el ámbito de los materiales magnéticos y superconductores, que tienen una aplicación práctica clara con el transporte de la energía eléctrica. Resulta clave poder llevar electricidad de un sitio a otro sin fugas. Se nota perfectamente cuando uno va por el campo y escucha los cables de alta tensión. Esto es porque ahí existe una pérdida energética. A día de hoy conocemos materiales que enfriados a muy bajas temperaturas, logran una eficiencia energética de transporte excelente; pero claro, tienen el handicap de que precisan ese enfriamiento, que al tiempo supone otro gasto energético.

«La Constitución debería obligar a una inversión digna en I+D+i»

«No pienso retirarme mientras pueda seguir viviendo para mi pasión». La vitalidad con la que Miguel Ángel Alario justifica su dedicación a la investigación, aún con sus 75 años, explica por qué logra año tras año que sus compañeros lo voten para continuar en los laboratorios de la UCM. «Este trabajo requiere inspiración y transpiración. Decía Ramón y Cajal que la inspiración debía sorprenderte trabajando», justifica el académico que confesó haber llegado a trabajar 17 horas al día.

«No podemos seguir estando a la cola en materia de I+D+i. Debería imponerse por norma constitucional la inversión digna en ciencia. Pero para cumplirlo de verdad», afirma. De lo contrario el sistema seguirá perdiendo talento. «La fuga de cerebros es alarmante, sobre todo porque es un esfuerzo de tiempo y dinero que el país pierde en la formación de unos especialistas que van a ir a trabajar a otros lugares».

Tal vez una de las soluciones es la implicación del sector privado en los laboratorios. «Las empresas tienen que apostar por la innovación pero el problema es que España no tiene muchas empresas grandes con capacidad económica para hacerlo. Ese es el gran problema de la economía de este país».

–Alguna vez ha hablado de los transportes de levitación magnética...

–China ha presentado ya un tren que levita sobre unos imanes y que puede alcanzar los 800 kilómetros por hora (k/h). En este momento existe una línea en Japón que recorre 40 kilómetros y que alcanza los 500 k/h. El único inconveniente vuelve a ser que toda esa infraestructura requiere un enfriamiento muy severo. Lo que necesitamos es descubrir algún día un material que tenga todas estas propiedades sin necesidad de alcanzar esas temperaturas.

–¿Cómo de difícil será lograrlo?

–Hay indicios racionales de que existen y entonces lo único que hay que hacer es encontrarlos. Sabemos que se tardará más o menos, pero el futuro lo promete todo.

–Un tren de esas características garantizaría el transporte público eficaz y ecológico, el idilio de una ciudad sostenible.

–La solución pasa por ahí, pero también por diseñar ciudades en que el transporte público funcione de verdad bien. Yo, por ejemplo, perdería muchas horas al día si dejara el coche en casa. Si algún día el precio del barril de petróleo se disparara y me obligaran a ir en metro seguramente tendría que aguantarme, pero a día de hoy...

«El sector privado podría poner más dinero en I+D pero para eso hay que darle mayores garantías» Financiación

–Así es difícil erradicar el consumo de combustibles fósiles.

–Y el caso es que es el único modo de poner freno a esta deriva.

–¿El único?

–El cambio climático es reversible. Es el epígrafe con el que se titula el curso que me ha ocupado esta semana en la UIMP. Vivimos un periodo interglaciar en que la temperatura tiene que subir, pero tenemos datos lo suficientemente claros como para ver que nuestra influencia humana se suma de manera dramática a ello. Si queremos parar el cambio climático es imperativo dejar de emitir CO2 a la atmósfera y el principal foco emisor es la industria y el transporte. De lo contrario todo esto se va a poner realmente feo.

«Se tardará más o menos, pero tenemos claro que el futuro de la ciencia lo promete todo» Avances

–¿Por qué existe tanta resistencia a cambiar el modelo energético?

–La estructura económica mundial tiene mucho peso en esto. Pero el petróleo puede seguir usándose para producción de productos textiles, plásticos, etc. De todas maneras este cambio llegará, y probablemente sea de una manera que no esperamos.

–¿A qué se refiere?

–Tesla lleva tiempo anunciando el acumulador solar con el que pretende facturar más que con la venta de coches. Al parecer lo venderá hasta IKEA. Funcionará como una célula fotovoltaica, acumulará la energía en una batería que se parece a un calentador de agua y será de uso individual en cada hogar.

«El acumulador eléctrico que comercializará Tesla va a revolucionar el consumo energético del hogar» Innovación

–Pero ahora las requisitos legales para la instalación particular de células fotovoltaicas limita mucho las posibilidades.

–Tengo entendido que no habrá inconveniente con la consumición particular. El problema lo tendrá quien quiera introducir el excedente energético en el sistema para sacar un beneficio.

–España podría ser una potencia en producción de energía limpia. Hay mar, sol y viento, y sin embargo, no es así.

–No estamos tan mal porque en realidad nos sorprenderíamos del alto porcentaje de energía que utilizamos en este país que procede de fuentes limpias. Pero en todo caso existe un problema político y económico. El de las energías renovables es un sector muy fluctuante, que no da ninguna garantía al inversor. Un amigo periodista llegó a invertir hasta 30.000 euros cuando parecía que esto iba a funcionar muy bien. En principio iba a obtener unas ganancias extraordinarias y ahora pelea por recuperar el dinero. Así están las cosas.

«Las alteraciones de un sistema armónico como el atmosférico causarán episodios climáticos graves» Un orden interno

–Si no cambia la legislación, no habrá evolución de modelo energético.

–Lo que hace falta también es continuar mejorando la eficiencia de las células fotovoltaicas. Estamos muy lejos de lograr que capten la energía del 100% de los fotones que llegan a su superficie. Sería un paso más para lograr el cambio;porque si no hacemos nada, me temo lo peor.

–¿Cual sería el escenario más negro?

–La subida de la temperatura del mar afectará a la agricultura y al régimen de lluvias. La fusión de los hielos, no solo los del mar, sino los que están en tierra, harán que suba el nivel de los océanos, con los problemas que esto traerá para las zonas costeras. Los bosques se secarán, los incendios se incrementarán y la desertización de zonas como España se acelerará.

«No es ciencia ficción; no podremos sobrevivir a un incremento de 10 grados a escala global» El posible fin de la humanidad

–La ausencia de precipitaciones es uno de los más grandes problemas.

–En Argentina los agricultores lanzan cohetes con yoduro de plata al cielo. Esas partículas de plata condensan la escasa humedad que hay en la atmósfera y producen la lluvia. Son soluciones menores que ayudan a paliar una gran problemática;pero de fondo seguirá creciendo el desajuste mundial. El clima es un sistema complejo, muy complejo;si se modifica cualquier matiz comenzará un caos que se traducirá en episodios climáticos extraordinarios.

–Alguna vez se ha referido incluso del fin de la humanidad...

–Creo que no es ciencia ficción. Podría suceder. Imaginemos cuanto podría sobrevivir la sociedad mundial a un incremento de 5 grados en el clima. ¿Y si sube 10? También dependería de cómo de progresivo fuera el paso de un orden a otro, pero de cualquier manera hay países que lo iban a pasar realmente mal.

–Sobre todo aquellos con administraciones que aún no creen en el calentamiento global. Ahora EE UU parece querer desvincularse de los acuerdos internacionales para frenar las emisiones.

–No sabemos muy bien si ese presidente va a durar después del verano, incluso no sabemos si le van a dejar hacer todo lo que dice. Pero más vale que nos centremos de verdad en ponernos de acuerdo para emitir menos y para investigar nuevas opciones que nos permitan tener un ecosistema más adecuado a nuestra especie.

«La historia dice que somos capaces de acercar posturas como países para dejar de hacer las cosas mal» Acuerdo de París

–Porque en realidad no se destruirá el planeta, sino el ecosistema idóneo para la supervivencia de las formas de vida que hoy lo pueblan.

–Es que al planeta le da igual lo que le echemos, lo va a aguantar todo. La humanidad, sin embargo, no lo va a aguantar todo. Eso es algo que debemos tener muy en cuenta. De todos modos me permito ser optimista con esto porque la historia nos dice que hemos sido capaces de ponernos de acuerdo con países de todo el mundo para frenar, por ejemplo, el avance de la destrucción de la capa de ozono.

–¿En qué punto se encuentra ese problema ahora?

–Nunca existió un agujero como tal, pero sí es cierto que existía una densidad de moléculas de ozono muy pequeña en cierta zona de la capa. Sea como fuere, una vez identificado el problema todo el mundo se puso de acuerdo y dejó de fabricar el compuesto que la desintegraba.

–Sin embargo, la virulencia del sol parece crecer cada año. Ahora se diagnostican muchos más cánceres de piel que hace unos años.

–La lógica es que la capa se vaya regenerando y hay estudios que sitúan en 2050 la recuperación completa. No tiene que ser una fecha exacta, pero de verdad que se recuperará.

–¿Cree en el acuerdo de París para racionalizar las emisiones?

–No es la mejor solución porque no va a resolver el problema;pero de cualquier manera es menos que nada. Lo idóneo es que todo el mundo lo cumpla y que poco a poco se vaya avanzando sobre ello. Creo que se habla mucho en contra pero al final son muchos los países que han mostrado su voluntad de cumplirlo.

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