Juno desvela los secretos del interior de Júpiter

Recreación de la sonda Juno orbitando alrededor de Júpiter. / NASA I EP

La sonda de la NASA profundiza en los detalles del quinto planeta del Sistema Solar más allá de su atmósfera y su superficie

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

Hasta ahora el trabajo de investigación de la sonda Juno desde su llegada a la órbita del planeta Júpiter en julio de 2016 había permitido conocer los detalles sobre su atmósfera y superficie. Sin embargo, la misión de la NASA ha dado un paso más y ha profundizado también en los detalles del interior del quinto planeta del Sistema Solar.

Los últimos datos proporcionados por la nave han permitido a un grupo internacional de científicos alcanzar cotas inéditas en el conocimiento del gigante gaseoso. Así, las novedades sobre el planeta, publicadas este miércoles en cuatro estudios en la revista 'Nature', incluyen nuevas conclusiones sobre su campo gravitatorio, flujos atmosféricos, composición interior y ciclones polares.

Según los autores, Júpiter es una enorme bola de gas giratoria y los cambios en su campo gravitatorio son el principal indicio de que su densidad interna varía. «Los resultados muestran que la atmósfera de Júpiter es enorme y se extiende mucho más profundamente de lo que esperábamos», señala a la agencia SINC Yohai Kaspi, autor de uno de los cuatro estudios e investigador del Weizmann Institute of Science de Rehovot, en Israel. «Una profundidad de 3.000 kilómetros contiene aproximadamente el 1% de la masa de Júpiter. En nuestro caso, la atmósfera terrestre es menos de una millonésima parte de la masa de la Tierra», añade el experto.

Los nuevos datos sobre Júpiter señalan una ligera pero importante asimetría entre el campo gravitatorio de sus hemisferios norte y sur. En un planeta gaseoso, esta irregularidad solo puede ser posible debido a los flujos de aire que recorren su superficie y que también son asimétricos entre ambos puntos del planeta.

De esta manera, los flujos de aire se extienden a unos 3.000 kilómetros de profundidad y el tamaño del campo gravitatorio del planeta depende de estas corrientes: si son superficiales –a unos 300 kilómetros-, la asimetría de este es pequeña; pero si son más profundas –de 3.000 a 10.000 kilómetros–, es mayor.

Respecto a los ciclones que se producen en los polos del planeta, a pesar de que su aspecto es estable, el tamaño de los mismos varía según su localización, por lo que en el norte son más pequeños -entre 4.000 y 4.600 kilómetros de diámetro- y numerosos y en el sur presentan un mayor tamaño -de entre 5.600 y 7.000 kilómetros de diámetro- y se dan en menor cantidad.

Por último, según el estudio el interior de Júpiter es conductor, es decir, está parcialmente ionizado, de modo que la materia es arrastrada por el campo magnético para girar de forma uniforme.

Formación de ciclones en el polo sur de Júpiter.
Formación de ciclones en el polo sur de Júpiter. / NASA

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