Nuevas vitaminas para el tenis

Tienen apellidos extranjeros, pero son españoles. Kuhn, de Alicante, y Davidovich, de Málaga, están llamados a ser los herederos de Nadal y Ferrer

FERNANDO MIÑANA

Por sus apellidos los conocerán. Las dos grandes esperanzas del tenis español se llaman Kuhn y Davidovich y, más que alicantino y malagueño, parecen nibelungos. Así que allá por donde pasan, tan rubios, con esos apellidos, les toca recordar que sí, que son españoles y muy españoles. Ambos empiezan a despuntar internacionalmente este año. Nicola Kuhn, 17 años, salió del torneo júnior de Roland Garros con el título de dobles y el subcampeonato individual. Y el pasado fin de semana se llevó su primer torneo Challenger en Braunschweig (Alemania). Alejandro Davidovich, un año mayor, se proclamó campeón de Wimbledon júnior en el All England Club, una proeza que solo había logrado otro español, Manolo Orantes, hace ya cincuenta años.

Sus apellidos mienten. Hablan del pasado, de sus raíces eslavas, pero no de su presente, de su sueño por jugar algún día la Copa Davis con España. Nico Kuhn (20 de marzo de 2000) es un curioso combinado. Nació en Innsbruck, en el Tirol austriaco, pero es hijo de padre alemán y madre rusa. Él, Alfred, todo un campeón del mundo de taekwondo, se enamoró de Margarita en Moscú. Luego vivieron a orillas del Rin, en Ludwigshafen, la ciudad donde nació el que fuera canciller alemán Helmut Kohl. Pero no tardaron en rendirse ante el sol que disfrutaban cada verano, desde 1998 en la Costa Blanca, en Alicante, y acabaron mudándose a Torrevieja cuando Nico solo tenía tres años.

Nicola Kuhn

17 años. Nació en Innsbruck (Austria) el 20 de marzo de 2000, pero se crio en Torrevieja (Alicante). Su padre es alemán y su madre, rusa.

Mayores éxitos. Jugó la previa del Mutua Madrid Open y ganó un partido al derrotar al número 61 del mundo, Nikoloz Basilashvili. Este año alcanzó las dos finales del torneo júnior de Roland Garros: ganó el doble y perdió el individual. En Braunschweig conquistó su primer torneo Challenger, el segundo más joven este año y el decimocuarto de la historia. Se embolsó 127.000 euros.

Ranking ATP. 242 del mundo.

Kuhn fue uno de esos niños que sorprenden por su facilidad para golpear la bola y una psicomotricidad inusual en alguien que apenas levanta unos palmos del suelo. Aquel chiquillo, que se apuntó a tenis por Roger Federer y Steffi Graf, aprendió a jugar casi tan rápido como se convirtió en políglota. Porque este chico rubio platino habla el alemán del padre, el ruso de la madre, el inglés de unos vecinos galeses y el español del colegio.

No siempre tuvo claro que quisiera representar a su país de adopción y anunció su talento en la Copa Davis júnior en la que ganó once partidos seguidos para Alemania. La Federación respiró entre diciembre de 2015, cuando se decanta por su país de residencia, y mayo de 2016, cuando Kuhn adquiere la nacionalidad española (también tiene la alemana).

Después de dar sus primeros raquetazos en Torrevieja, la familia Kuhn entendió que el crío tenía que dar un salto de calidad y aceptó que fuera a entrenarse a la Equalite Sport Academy de Villena, bajo la tutela de Juan Carlos Ferrero, excampéon de Roland Garros y ex número uno del tenis mundial, y la supervisión de Antonio Martínez Cascales, su maestro, el hombre que dirigió con sabiduría la carrera del tenista de Ontinyent.

Esa etapa sirvió para confirmar la pasión que sentía Nico por el tenis. Solo así se entiende que cada día recorriera 200 kilómetros para entrenar. Su madre, Rita, que fue patinadora sobre hielo en su juventud, lo llevaba de Torrevieja a Crevillente. De ahí se pasaba al coche de su entrenador, Fran Martínez, que lo llevaba a Villena y luego, después de la sesión, de vuelta a Crevillente, donde lo volvían a recoger para conducirlo a casa. Cien kilómetros de ida y otros cien de vuelta. Todos los días.

Alejandro Davidovich

8 años. Nació en Rincón de la Victoria el 5 de junio de 1999, pero se crio en Cala del Moral, a diez kilómetros de Málaga. Ahora vive en Fuengirola. Su padre es sueco con nacionalidad rusa y su madre, rusa.

Mayores éxitos. Acaba de proclamarse campeón júnior de Wimbledon y estuvo en la cena de gala junto a Roger Federer y Garbiñe Muguruza. En Roland Garros llegó hasta las semifinales. Ha sido campeón de España en prácticamente todas las categorías y después de uno de esos triunfos recibió una Play Station de manos de Rafa Nadal

Ranking ATP. 556 del mundo.

El último de esos cinco años ya se instaló en la academia de Ferrero para poder intensificar su aprendizaje, disfrutar de más descanso y sincronizar los estudios con los entrenamientos. Pero un día se hartó, dicen que porque pensaba que era una exigencia excesiva, y regresó con su antiguo técnico, Pedro Caprotta.

Su planteamiento, tras el sonado paso por Roland Garros, fue dejar atrás su etapa júnior, aunque aún le quedaba hasta 2019, y empezar a curtirse en el circuito en los torneos de menor calidad: los Futures y los Challenger (luego, por orden ascendente, estarían los ATP 250, los ATP 500, los Masters 1000 y los cuatro Grand Slam).

A Braunschweig llegó con ilusión de superar la previa y sumar algunos puntos, pero se marchó con el título. Es el séptimo jugador que logra esa proeza este año y se convierte en el decimocuarto más joven en hacerse con un título de esta categoría y el segundo más joven de este año, con sus 17 años y tres meses. Solo le supera el canadiense Felix Auger-Aliassime, que se coronó en Lyon con cinco meses menos. Ese triunfo le reportó a Kuhn un premio de 127.000 euros y un salto de 254 puestos en el ranking de la ATP que le dejó entre los 250 mejores del mundo (es el 242).

En el frontón

Si Kuhn hablara en ruso, Alejandro Davidovich (5 de junio de 1999) le entendería. Su madre es rusa y su padre sueco, pero con la nacionalidad de su mujer. Álex ya nació en España, en Rincón de la Victoria, pero se crió en la vecina Cala del Moral, a solo diez kilómetros de Málaga. Allí, en el frontón, descubrió la bola y la raqueta, y tanto le gustó que sus padres, una familia humilde, lo llevaban a las pistas de Calaflores y después a las del Club Serramar. El dinero no sobraba y su padre, un antiguo boxeador, solo pudo comprarle una modesta raqueta Artengo, que no pudo eclipsar su talento.

Su padre, Eduard, ya está jubilado y hace tiempo que se marchó de España, después de divorciarse de su esposa, Tatiana, una administrativa que sigue en Málaga. Álex es uno de tantos deportistas obligados a madurar a toda pastilla. Hace cinco años que prácticamente lo educan Jorge Aguirre, su entrenador desde hace diez años, y su mujer. El adolescente vive en un piso en Fuengirola con otros dos tenistas, el holandés Boris Beumer y Alexis Klegou, de Benin, y se entrena en el Tennis&Sport Club del Hotel Don Carlos de Marbella, su segundo hogar.

En Wimbledon no hubo ningún familiar a su lado, pero no faltaron su psicólogo, Julio de Dios; su novia, Carmen; el director del Don Carlos; y, por supuesto, su entrenador, Jorge Aguirre, que ya hace tiempo que declaró al diario 'Sur' que su pupilo «no tiene perfil de llegar poco a poco: si llega, la reventará». Es muy bueno desde muy pequeño, como prueba el rastro de títulos que va dejando por todas las categorías por las que ha pasado. En uno de ellos recibió un premio, una Play Station, de Rafa Nadal. Pero el asunto empieza a ponerse serio y Davidovich y Aguirre estudian hacer como Kuhn y abandonar los torneos júnior para ir sumando puntos ATP en los Future, Challanger y previas de Grand Slam.

Su etapa como júnior, al menos, le ha dejado el título de campeón de Wimbledon, algo que jamás habría pensado el año anterior, cuando jugó por primera vez en esa superficie y perdió en la primera ronda, después de resbalarse veinte veces sobre la hierba. Ahora presume de un título que ya ganaron Borg, Lendl, Cash o Federer.

Álex de Miñaur se decantó por Australia

Si Nicola Kuhn y Alejandro Davidovich son dos tenistas españoles con apellido extranjero, Álex de Miñaur es un tenista australiano con raíces españolas. Este joven de 18 años, coetáneo del malagueño, es otra de las grandes promesas del tenis mundial, como el canadiense Auger-Alissime o el ruso Denis Shapovalov. Nació en Sídney después de que sus padres, uruguayo y española, abrieran allí un negocio. Pero a los cinco años se mudaron a Alicante, donde se enganchó al tenis en las pistas del Club Atlético Montemar. Alos 13, después de ocho años pisando las polvorosas pistas de tierra batida de España, regresó a su Australia natal para cristalizar como tenista en pistas sintéticas y de hierba. Ha crecido bajo la tutela de una leyenda como Lleyton Hewitt y en todas las entrevistas asegura, con un inglés cerrado, que él es cien por cien australiano.

Y más, podría haber añadido, después de que la Federación Española lo dejara escapar. Su mayor éxito, de momento, fue un sonado triunfo en la primera ronda de todo un Grand Slam como el Open de Australia, donde la eñe de Miñaur ya hace tiempo que pasó a mejor vida...

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