Descubren por qué algunos tumores resisten el tratamiento

  • El 10% de los casos de cáncer colorrectal y de estómago presenta la pérdida de una molécula que previene la activación de la proteína que impide la muerte de las células malignas

Un estudio internacional liderado por el doctor Manel Esteller ha permitido determinar que la pérdida de una molécula, denominada TP53TG1, hace que un 10% los tumores colorrectales y de estómago sea resistente al tratamiento con quimioterapia.

Desarrollado por investigadores del Instituto de Biomédica de Bellvitge (Idibell), el estudio se publicó ayer en la revista Proceedings of the National Academy of Science (PNAS) de la Academia de Ciencias de Estados Unidos.

El informe constata que un 10% de los tumores colorrectales y de estómago presenta la pérdida de una molécula denominada TP53TG1, cuya función en células sanas es prevenir la activación de la proteína YBX1, que «se encarga de ir al núcleo de la célula y activar centenares de oncogenes que impedirán la muerte de las células malignas que inducen los fármacos antitumorales», explicó el doctor Esteller, director del Programa de Epigenética y Biología del Cáncer (PEBC) del Idibell e Investigador Icrea. La introducción de la quimioterapia en el tratamiento del cáncer supuso una revolución para hacer frente a esta enfermedad en aquellos casos en que la curación no es ya posible sólo con la mera extirpación del tumor.

La quimioterapia se ha demostrado efectiva en un amplio abanico de pacientes, pero uno de sus principales problemas es la aparición de resistencias contra el medicamento antitumoral usado. Sin embargo, desde hace décadas se sabe que existen tumores que presentan una resistencia cruzada contra distintos fármacos desde su inicio, cuando aún no han sido tratados.

El espectro de resistencias inducidas por el mecanismo descubierto es extenso e incluye fármacos usados en el tratamiento común de este tipo de cánceres, como el 5-fluorouracilo, el oxiplatino o el irinotecán, pero también medicamentos dirigidos a dianas moleculares recientes, tales como los inhibidores de quinasas.

«Nos falta por estudiar si queda algún fármaco que se escape a este mecanismo de quimioresistencia múltiple y también explorar si devolver la actividad de la molécula TP53TG1 significaría recobrar la sensibilidad de estos tumores a los fármacos analizados, lo que representaría un beneficio clínico para estos pacientes», precisó el doctor Esteller.