La parálisis cerebral, el próximo reto del cordón umbilical

La parálisis cerebral, el próximo reto del cordón umbilical
  • El doctor John Wagner, considerado como la primera autoridad mundial en esta materia, habla sobre las posibilidades de futuro de lo que denomina "el tesoro más valioso". Cardiopatías, diabetes e incluso parálisis cerebrales son las próximas enfermedades que este recurso médico sin parangón podría llegar a curar

Hace 28 años, el 6 de octubre de 1988, el hospital Saint-Louis de París fue testigo de un hito histórico para el mundo de la medicina. El pionero trabajo de la doctora Eliane Gluckman y el científico y galeno Hal Broxmeyer permitió a un niño de cinco años curarse de una anemia de Fanconi (una anemia aplásica hereditaria muy poco común) gracias a un trasplante de células madre procedente de la sangre del cordón umbilical de su hermana. En 1990, la Universidad de Minneapolis fue la protagonista de la confirmación de lo sucedido dos años antes. Un niño con leucemia recibió, de manera exitosa, un trasplante con las células madre del cordón umbilical, en este caso de un donante no emparentado. Dicho hito fue dirigido por el doctor John Wagner, actualmente considerado la primera autoridad mundial en esta materia.

En 2006, en una conferencia en Madrid, Wagner definió a las células madre del cordón umbilical como el tesoro más valioso de Estados Unidos. Once años más tarde, atiende en exclusiva a Salud Reviesta.es para incidir en aquel pensamiento: "La sangre del cordón umbilical sigue siendo un recurso médico único, especial y renovable, ¿por qué no vamos a dejar de aprovecharlo? Sus ventajas son muchas y muy buenas.

Usos más frecuentes

Se trata de sangre que es recogida sin riesgo para el donante e inmediatamente disponible en el momento en que es necesario por el paciente. Además, está libre de ciertos virus como herpes, mononucleosis, varicela y zoster, dada la nula exposición a los mismos, virus que sí pueden estar presentes en la médula ósea. Y la co’mpatibilidad HLA a la hora de ser utilizada es mucho menos estricta que con cualquier otra fuente adulta de células madre. Es decir, con que solo haya cuatro antígenos compatibles es suficiente para realizar un trasplante, ya que son células inmaduras y naive".

La sangre del cordón umbilical es principalmente utilizada en pacientes que necesitan un trasplante de médula ósea. Hablamos de enfermedades como leucemia mieloide aguda, leucemia linfocítica aguda, síndrome mielodisplásico, linfoma no Hodgkin, anemia aplásica severa, trastornos metabólicos (síndrome de Hurler y adrenoleucodistrofia), inmunodeficiencia combinada severa, anemia falciforme y talasemia. Además, "también es muy valiosa para enfermedades autoinmunes, como la enfermedad de Crohn severa y esclerodermia, así como formas graves de epidermolisis bullosa", señala el doctor John Wagner.

A sus 62 años, este prestigioso galeno norteamericano ha realizado a lo largo de su carrera más de 1.300 trasplantes de sangre de cordón umbilical en la unidad hematológica de la Universidad de Minnesota, donde continúa en la actualidad como Director Médico en el programa pediátrico de Trasplante de Médula Ósea. Además, es miembro del comité Bioético y Médico-Científico de VidaCord, el primer banco familiar de sangre de cordón umbilical autorizado en España y con laboratorio propio en nuestro país, en concreto, en Alcalá de Henares (Madrid).

Actualmente, los bancos de todo el planeta tienen guardados más de 600.000 unidades de sangre del cordón umbilical y ya se han llevado a cabo más de 30.000 trasplantes. Estos han sido realizados para trastornos de células plasmáticas, leucemias (32%), trastornos no malignos, tumores sólidos y, además, neoplasias linfoides, linfoma no Hodgkin y linfoma de Hodgkin. Unos magníficos datos para una técnica que apenas cuenta 29 años de vida: "En estos momentos, las células madre del cordón fetal se utilizan para tratar cerca de ochenta enfermedades graves, pero su potencial para tratar otras anomalías de salud es uno de los descubrimientos más esperanzadores de la medicina", cuenta el galeno Luis Madero, jefe del Servicio de Onco-hematología del Hospital Niño Jesús de Madrid. La reflexión del doctor Madero coincide con la de John Wagner: "La utilización de la sangre del cordón umbilical sigue aumentando. Tenemos estudios en marcha que investigan su utilidad en el tratamiento de cardiopatías y otras malformaciones congénitas, autismo y, los más avanzados, son respecto a la parálisis cerebral y la Diabetes tipo I".

El doctor John Wagner.

El doctor John Wagner. / DM .

El caso de Tomás

Lo que nos detalla el doctor Wagner nos retrotrae al verano del pasado año, cuando se hizo público el caso de Tomás, un niño ecuatoriano que sufrió falta de oxígeno por el mal funcionamiento de la incubadora en la que fue depositado tras nacer de forma prematura. Un fatal error que le provocó una parálisis cerebral tetra espástica que afectó a las habilidades motoras de sus cuatro extremidades. Por suerte, sus padres decidieron conservar el cordón umbilical de su hijo, decisión que hizo posible la recuperación de Tomás: "Recuerdo cuando los médicos nos dijeron que nuestro hijo nunca podría hablar ni caminar. Ahora lleva una vida normal gracias a una recuperación que nunca hubiera sido posible sino hubiésemos conservado la sangre de su cordón umbilical", detalla Diana, su madre.

Wagner nos explica más detalladamente este avance médico aún en fase de estudio: "La sangre de cordón umbilical también es fuente de células no hematopoyéticas que pueden ayudar a niños con lesiones traumáticas cerebrales severas. En el hospital de la Universidad de Duke (Durham, Carolina del Norte) es donde llevan varios años realizando esta investigación. Tenemos un grupo de niños con parálisis cerebral que guardaron la sangre de su cordón nada más nacer y que le ha sido infundida vía intravenosa. En estos niños, pasados los meses, hemos podido comprobar notables mejorías en sus conexiones cerebrales, lo que les ha permitido incluso caminar y hablar, pero aún estamos estudiando cuál es el mecanismo de acción. Nos encontramos en esta fase del ensayo y debemos ser prudentes".

Wagner habla también de la importancia de las células T reguladoras (células no hematopoyéticas) en el tratamiento de la diabetes tipo 1. "Varios estudios donde se utiliza sangre de cordón umbilical se encuentran en marcha con el propósito de modular el sistema inmunitario de los pacientes diabéticos tipo 1, de forma que éste no actúe en contra de sus propias células formadoras de insulina. El objetivo final es reducir al máximo los requerimientos de insulina sintética junto aun buen control del azúcar en sangre".

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate