Saber en que idioma hablarás con solo ver tu cara

Saber en que idioma hablarás con solo ver tu cara

  • neurología

  • Un estudio demuestra que el cerebro de una personas bilingüe es capaz de analizar un rostro para activar una u otra lengua antes de que el interlocutor empiece a hablar

Una investigación del Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) ha demostrado que la percepción visual permite que los bilingües activen una lengua antes de que la otra persona empiece a hablar, lo que les permite agilizar la comprensión de lo que les dicen. Esto derrumba la creencia de que el cerebro de un bilingüe “escogía” un idioma u otro solo después de oír a su interlocutor.

«Hasta ahora se pensaba que en el cerebro de los bilingües se activa una lengua u otra justo después de escuchar en qué idioma les habla su interlocutor; sin embargo, hemos visto que esa activación se produce antes de eso, porque las personas que hablan dos lenguas se basan en indicios visuales para estar preparadas antes de que les empiecen a hablar, lo cual les permite procesar más rápidamente aquello que les dicen», explica Clara Martin, investigadora del BCBL y responsable del estudio.

En pocas palabras, la información no lingüística, como la percepción visual del entorno, juega un importante papel en el brevísimo instante previo a la activación de una lengua y le permite prepararse para oír una lengua cuando ve a un conocido que relaciona con una única lengua, aunque esta preparación no es posible ante un conocido que emplea ambos idiomas de manera impredecible, sostiene el estudio realizado con bilingües castellano-euskera y publicado en la revista Scientific Reports.

«Estas conclusiones son muy importantes a nivel teórico, porque a diferencia de la mayoría de los estudios anteriores hemos tomado en consideración estímulos no lingüísticos, y hemos visto que existe una interacción muy importante entre la activación del lenguaje en nuestro cerebro y la percepción visual», mantiene la investigadora Martin. «A diferencia de la mayoría de los estudios anteriores, hemos tomado en consideración estímulos no lingüísticos».

El experimento, realizado con la colaboración de los investigadores Monika Molnar y Manuel Carreiras, consistió en mostrar a los participantes seis videos en los que aparecían otros tantos hablantes: dos se expresaban en euskera, dos en castellano y otros dos lo hacían en ambas lenguas. Cuando los participantes ya estaban familiarizados con estas personas se les mostraban vídeos de los mismos hablantes, pero en esta etapa los investigadores analizaron la actividad eléctrica del cerebro de los participantes a través de electroencefalogramas y observaron la preparación mental que ocurre entre la visión de la cara del hablante y el inicio de la escucha.

Los resultados indican que la actividad cerebral de los voluntarios variaba en función de si aparecía ante ellos una cara que asociaban con un hablante monolingüe o con uno bilingüe.

Como conclusión, frente a los hablantes monolingües, los participantes activaban el idioma en el que preveían que les iban a hablar. Sin embargo, ante los hablantes bilingües no activaban ningún idioma hasta que estos comenzaban a hablar, porque no podían predecir si se iban a expresar en euskera o castellano.