El tabaco es uno de los pocos factores que empeora la evolución de la enfermedad.
El tabaco es uno de los pocos factores que empeora la evolución de la enfermedad.

Nueva guía gratuita para pacientes con artritis reumatoide

  • muy práctico

  • Elaborada por la Sociedad Española de Reumatología, recoge aspectos sobre diagnóstico, tratamiento, manejo de la enfermedad, consejos y recursos de utilidad

Nada de tabaco. Es la principal recomendación de la nueva guía ‘Aprendiendo a convivir con la artritis reumatoide’, elaborada por la Sociedad Española de Reumatología (SER).  Y es que el tabaco es uno de los pocos factores que se ha demostrado que influye en el desarrollo de la artritis reumatoide y, además, empeora la evolución de la misma. «Si todo el mundo dejara de fumar, probablemente la incidencia de artritis reumatoide podría bajar en un 30%», advierte el doctor Alejandro Balsa, reumatólogo del Hospital Universitario La Paz de Madrid.

El nuevo documento se ha elaborado en un lenguaje y formato de estilo adaptado a los destinatarios a los que va dirigido —las 200.000 personas que se estima que en España padecen la enfermedad— y recoge los aspectos que mayor utilidad pueden tener para ellas: diagnóstico, tratamiento y manejo de la enfermedad, así como otras cuestiones útiles como consejos para la vida diaria, contactos de asociaciones de pacientes o recursos de In­ternet. «Se trata de un documento riguroso, veraz y que va a evitar que los pacientes vayan a buscar información en fuentes que no son tan fiables», precisa el doctor Balsa.

Entre las recomendaciones, se insiste en la importancia de dormir lo suficiente, comer de forma saludable y hacer ejercicio físico moderado, ya que reduce el dolor y mejora la funcionalidad y flexibilidad.

Mejoras en el diagnóstico

Según el experto, «el tiempo desde que empiezan los síntomas y hasta que se diagnostica podría estar entre 7 y 8 meses, y hasta que se pone el tratamiento por primera vez -en el peor de los casos- podría tardar hasta un año, por lo que ahí hay un amplio margen de mejora”»  En los últimos años se han desarrollado estrategias y herramientas para enseñar a los médicos de Atención Primaria a abordar adecuadamente a un paciente con síntomas de sospecha, qué pruebas pedir, cómo tratar y cuándo remitir. «Quizás lo que más falle en la actualidad, -añade- es la educación sanitaria que hace que el paciente no reconozca esos síntomas o que no sean valorados por lo que esa primera parte del retraso en el diagnóstico es mayor de lo que sería deseable».

No obstante, el doctor Balsa insiste en lanzar un mensaje de optimismo. «Si comparamos esta enfermedad con la misma hace 20 años, se constatan cambios enormes, no solo en la parte de tratamientos, sino también en monitorización, valoración, imagen, en los marcadores, en las pruebas diagnósticas, etcétera. Es una de las enfermedades en las que probablemente más y mejor se está avanzando».

 Descárgate la guía aquí