VALLE DE CAMARGO

Pedro Ruiz, director del instituto, con los profesores AntoninoDíez, Mª José Presmanes, Emiliano Carcedo, Esther Sainz, Marga Peredo, Paco Mañanes, y Paz Fernández, junto a los estudiantes Christian Pérez Lahera, Daniel Mirones González, Diego Offroy Camacho, Miguel Ruiz Peralta, Andrea Campuzano López, Ángela Viadero Bedia, Alejandro Conde Llamas, Fernando Bedia Gutiérrez, Raúl Cobo Dasgoas, Roberto López Ruiz, Diego Macho Prado, Olalla González Pereda, Rebecca Suarez Benito, Ana Rodríguez Calleja, Irma Fernández López, Laura Gandarillas Fernández, Carlos Gutiérrez González, Daniel Corocotta Gómez de la Fuente, Edwin Santamaria Maisincho, María Fernanda Mora Lugo, Cristian González Arenal, Daniel Pérez Yate, Daniel Tejero Horta, Elena Fernández Dasgoas, Patricia Díaz Díez, Andrés Fernández Robledo, Óscar Fernández Miera, Óscar Díaz Concha, Carlos Barrera Heredia, Ramón González Cano, Ángela García Santamaría, Carla Castanedo Climent, Fernando Blanco Salvarrey, Juliette Gómez Condette, Laura Rodríguez Carnero y María García Vallejo.
Pedro Ruiz, director del instituto, con los profesores AntoninoDíez, Mª José Presmanes, Emiliano Carcedo, Esther Sainz, Marga Peredo, Paco Mañanes, y Paz Fernández, junto a los estudiantes Christian Pérez Lahera, Daniel Mirones González, Diego Offroy Camacho, Miguel Ruiz Peralta, Andrea Campuzano López, Ángela Viadero Bedia, Alejandro Conde Llamas, Fernando Bedia Gutiérrez, Raúl Cobo Dasgoas, Roberto López Ruiz, Diego Macho Prado, Olalla González Pereda, Rebecca Suarez Benito, Ana Rodríguez Calleja, Irma Fernández López, Laura Gandarillas Fernández, Carlos Gutiérrez González, Daniel Corocotta Gómez de la Fuente, Edwin Santamaria Maisincho, María Fernanda Mora Lugo, Cristian González Arenal, Daniel Pérez Yate, Daniel Tejero Horta, Elena Fernández Dasgoas, Patricia Díaz Díez, Andrés Fernández Robledo, Óscar Fernández Miera, Óscar Díaz Concha, Carlos Barrera Heredia, Ramón González Cano, Ángela García Santamaría, Carla Castanedo Climent, Fernando Blanco Salvarrey, Juliette Gómez Condette, Laura Rodríguez Carnero y María García Vallejo.
  • «Los estudiantes obtienen un premio que se complementa con la satisfacción que se logra cuando la sociedad utiliza una idea o servicio suyo»

Un curso más, el IES Valle de Camargo participa en STARTinnova, y lo hace junto a Ensa, su empresa mentora. Los alumnos se sienten ilusionados, pues comienzan un nuevo proyecto. También con preocupación: tienen que trabajar un poco más, dedicar más tiempo compatibilizándolo con los estudios de su ciclo. Algunos dudan, no saben si podrán con todo. La exigencia de los estudios en este curso es alta y quieren superarlo. Pero llega el momento y se lanzan.

En el centro, su director Pedro Ruiz Moya piensa que «el proyecto STARTinnova es muy interesante. Es un complemento más a su formación. Es novedoso: promueve el emprendimiento. Desde él se intenta hacer que los alumnos tengan proyectos de emprendimiento: de creación de empresas, de ideas útiles, de iniciativa privada y personal, de generar sinergias, de resolver problemas a la sociedad, de obtener productos y servicios que nos hagan la vida más fácil, de ser solidarios,. Y, por qué no, de obtener un premio que complemente la satisfacción que se logra cuando el mercado y la sociedad utilizan una idea o servicio que ellos han lanzado».

Como en todo proyecto quieren ser los mejores, máxime cuando el año pasado dos grupos llegaron a la final presentando: 'Coli-Box', un contenedor reciclacolillas, y 'Security Lock&Key', una App que sustituía las llaves por un seguro control de accesos desde el móvil, que fue galardonado.

En cualquier caso, de la experiencia se aprende. Durante el proyecto los alumnos y alumnas descubren que sus ideas pueden ser buenas, y se ilusionan con ellas. En el desarrollo de las mismas invierten tiempo, trabajan en equipo, se perfilan los líderes de los equipos, colaboran en un proyecto común, debaten, buscan las ventajas y desventajas de sus planteamientos, buscan alternativas, sondean los mercados, examinan productos y soluciones, hacen presupuestos de gastos y de ingresos, proyectan inversiones. En este proceso cambian sus planteamientos para que sus ideas sean realmente buenas. Las someten al crisol de la crítica de los compañeros de equipo e incluso de la clase.

En definitiva, hacen aquello que los empresarios hicieron al lanzar sus empresas. Aprenden a ser empresarios.

El objetivo: lanzar el producto. Pero no importa que el primer proyecto no llegue al mercado. Infinidad de ellos no lo logran y si lo consiguen muchos productos son efímeros. Pero la experiencia, esa la aprovechan, esa se la llevan. Ya saben cómo empezar. Eso es STARTinnova. Plantear un mundo de oportunidades. A crear negocios y empresas se enseña en pocas instituciones académicas. Hay una formación añadida que no se contempla en secundaria. Para aprender a hacer bien algo, hay que practicarlo.