A la I+D le cuesta superar la crisis en España

Investigadores en el laboratorio./Archivo
Investigadores en el laboratorio. / Archivo

Europa pisa el acelerador de la innovación, mientras que aquí la inversión del sector público está un 13% por debajo de 2009

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZMadrid

Aunque la crisis económica comenzó en 2008, al sector de la I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación) llega más tarde porque hay una primera caída del gasto privado en 2009, pero el gasto público no se reduce hasta 2011. Las vacas gordas de la innovación ocuparon del año 2000 a 2008, comenzando el milenio con una inversión un 50% superior a lo que hacía la media de los países europeos, pero llegando ocho años más tarde al 71%.

El informe de la Fundación Cotec para la Innovación (que toma datos del INE y Eurostat como referencia) revela que la inversión pública se sitúa hoy un 13% por debajo de los niveles precrisis, mientras que la inversión privada un 5,8% por debajo. Aleix Pons, director de Economía y Finanzas de Cotec, explica a este diario que actualmente «la práctica totalidad de países europeos han recuperado la inversión previos a la crisis», pero este no es el caso de España.

La UE en su conjunto ha aumentado la inversión un 27% respecto a 2009, mientras que en España en este mismo periodo ha retrocedido un 9%. Países del entorno han apostado mucho más que nosotros por este campo. Es el caso de Reino Unido, con una inversión un 40% superior en 2016 con respecto a la de 2009, Alemania con un 38% más o incluso Italia con una subida del 12%.

Pero España sigue sin recuperar los niveles previos a la crisis. La responsabilidad recae tanto en la baja inversión del sector privado como del público, pero según los datos del INE de noviembre de 2016, las empresas llevan dos ejercicios en crecimiento positivo de la inversión, aunque la media aún queda lejos de la europea. «Esto puede tener que ver con la estructura empresarial compuesta de pymes en su mayor parte, pero son las compañías más grandes las que más invierten en I+D», asegura Pons.

Sin embargo, el sector público alcanzó su nivel máximo de inversión en 2009, pero desde entonces ha habido un recorte aproximado del 30%. «Además, hay un recorte adicional porque se está ejecutando una parte menor a la presupuestada, es decir, no se está gastando todo lo disponible», afirma el director de Economía de Cotec.

No todo es negativo

Por su parte, fuentes de la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación aseguran a este diario que aunque hay «muchas cosas que mejorar», en España se hace «muy buena ciencia». «Tenemos investigadores con impacto mundial en diversas áreas y una participación importante en muchas de las mayores instalaciones europeas e internacionales». Algunos de estos aspectos en los que trabaja el sector público es «una financiación pública progresiva y estable a largo plazo, una mayor flexibilidad administrativa y mejores contratos para investigadores».

Desde la Secretaría de Estado hacen hincapié en que no todo es tan negativo como se pinta, aunque las cifras son las que son. Afirman que aunque el gasto en I+D aumentó por segundo año consecutivo en 2016, el peso de la ciencia disminuyó «por el importante incremento de la economía española», que acabó situándola en el 1,19% del PIB, lejos del 2% que se puso el Estado como objetivo en 2020. «Es responsabilidad de la Administración Central, de las Comunidades Autónomas y de las empresas aumentar la inversión en I+D», explican las mismas fuentes.

«El mayor reto que afrontamos es el de aumentar el peso de la inversión privada. La UE establece que para conseguir un sistema de I+D+i saludable, dos tercios de la inversión total debe provenir de las empresas. En Japón, EEUU, Corea del Sur o Alemania la aportación privada es superior al 65%, incluso cercana al 80% en algún caso, mientras que en España se sitúa en el 53%. Desde 2012 hemos apostado por la colaboración público-privada y hemos trabajado con insistencia para acercar a los actores del sistema, afirman.

Posición competitiva

Sin embargo, Ángel San Segundo, profesor del EAE Business School, no lo ve tan positivo. «La posición competitiva de España en el plano de I+D+i es doblemente preocupante porque por un lado está alejada de los países de referencia para nuestra economía y por otro esa distancia tiende a aumentar de acuerdo con los datos disponibles», asegura. Aunque el experto reconoce que en los cinco últimos años los esfuerzos en I+D+i de la mayoría de los países que nos rodean apenas crecieron, «en España no solo no se estancaron sino que decrecieron un 9% acumulado», se lamenta San Segundo.

Científicos de ida y vuelta

Según datos del INE, actualmente hay 8.000 investigadores menos en España que antes de la crisis, pero España se está recuperando. Desde 2014 ha habido un aumento «importante» del número de científicos, pero la caída de los años más duros de la crisis fue tan fuerte que cuesta la recuperación.

El profesor del EAE Business School, Ángel San Segundo, revela que según los últimos datos disponibles, España cuenta con 7,9 investigadores por cada 1.000 empleados, una cifra por debajo de Francia (9,9) y Reino Unido (8,9). Pero recuerda que cuando se analizan estas cifras teniendo en cuenta la procedencia de los investigadores, España cuenta con un número similar e incluso mayor en los sectores público y de educación superior. «Es en el sector privado donde estamos por debajo de nuestro entorno y donde se evidencian nuestras carencias».

Fuentes de la Secretaría de Estado explican que en 2016 hubo un incremento de 5.000 trabajadores en I+D respecto a 2015, de los que más de 4.000 fueron investigadores. Y revelan que en 2018 el Gobierno estabilizará hasta el 90% de las plazas ocupadas con contratos temporales.

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