Los romanos sellan la paz en Los Corrales

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Cerca de 1.800 personas participaron en lo que fue el cierre de la decimosexta edición. / Roberto Ruiz

  • Las Guerras Cántabras se dan un baño de multitudes en el Desfile General de Tribus y Legiones como colofón a la Fiesta de Interés Turístico Nacional

Un ejército de miles de visitantes invadió ayer Los Corrales de Buelna para tomar partido por la historia y asistir a la marcha triunfal de las Guerras Cántabras, Desfile General de Tribus y Legiones, que sacudió las calles de la localidad como colofón a la Fiesta de Interés Turístico Nacional que recrea la conquista de Cantabria a manos del Imperio Romano.

Cerca de 1.800 personas participaron en lo que fue el cierre de la decimosexta edición de una fiesta que extendió sobre la Avenida Cantabria las mejores galas, el armamento más espectacular, los complementos más vistosos portados por aguerridos cántabros y marciales romanos, mujeres de ambos bandos magníficamente engalanadas y niños que, como siempre, se hicieron con gran parte del protagonismo del día.

La jornada comenzó muy temprano, poblando de pieles y togas las tiendas que abrían para avituallar a los festeros, ante el asombro de los turistas accidentales. Los avezados ya llenaban al mediodía el campamento festero, un parque temático de la historia que a lo largo de los últimos diez días ha sido uno de los atractivos turísticos de Cantabria. El peregrinaje de curiosos a Los Corrales de Buelna fue incesante desde primera hora, para no perderse el Certamen de Pócimas y Brebajes sin alcohol y la Gustatio, una de las citas más veteranas de la fiesta en la que tribus y legiones ofrecieron gratuitamente más de 10.000 muestras de bebidas y pinchos, todos diferentes, entre exhibiciones de grupos de recreación histórica llegados desde distintos puntos de la geografía nacional, con especial mención a la Legio VI Victrix de Calahorra (Logroño), protagonista de una parada militar que a alguno le hizo atragantarse mientras disfrutaba del pincho.

Entre unos y otros, la mayoría aprovechaba para contemplar el interior de tiendas romanas y cabañas cántabras, del Templo de Jano, catapultas y escorpiones, atalayas, hornos de pan o la recreación de las fuentes tamáricas.

A las seis de la tarde ya no quedaba ni un hueco a lo largo de toda la avenida principal. Solo se veían cabezas y las cámaras de los muchos medios de comunicación presentes en el Desfile General de Tribus y Legiones. En total fueron cerca de 1.800 personas repartidas en 13 tribus y 12 legiones, grupos de otras fiestas de recreación histórica llegados desde distintas comunidades autónomas y músicos, cántabros y romanos, que marcaron el ritmo de una larga comitiva que recorrió la Avenida Cantabria, de Norte a Sur, desde San Mateo a Somahoz, para terminar en el campamento festero.

A todos les aplaudieron los miles de visitantes, pero sin duda con más ardor al bando cántabro y a sus personajes principales, desde Corocotta a Vadón, Selenia, Virón o la Diosa Cantabria, más vitoreados, más jaleados por el público presente. Antes, la marcial marcha de los romanos había abierto la boca de muchos, especialmente los niños, atentos especialmente a las formaciones en flecha, la famosa tortuga o la autoridad del gran César, abriendo el desfile conquistador, marcado por el sonido de las sandalias chocando con el suelo al unísono de los tambores. Muchos niños se sentían ‘traidores’ ante las ganas de tener las cotas romanas, escudos, gladios, pilum, los cascos de todo tipo.

Los romanos sellan la paz

Muy implicadas también las autoridades. Allí estuvieron, entre otras, el presidente y la vicepresidenta del Gobierno regional, Miguel Ángel Revilla y Eva Díaz Tezanos, respectivamente; la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Lugo, Carmen Basadre, como organizadora de una de las fiestas invitadas, Arde Lucus, o el presidente de la Asociación Nacional de Fiestas de Recreación Histórica, Antonio Madrid. Todos recibidos por la anfitriona, la alcaldesa de Los Corrales de Buelna, Josefina González (integrante de las filas cántabras).

Sobre las ocho de la noche, con todos, festeros y visitantes, ya en un campamento abarrotado, la fiesta entró en su punto final. La sacerdotisa Drusila y el propio César Augusto protagonizaron el Cierre del Templo de Jano en señal del fin de las hostilidades. Cayo Antistio y Agripa se subieron al escenario del templo para la Proclamación de la Pax y Ley Romana, como símbolo de la victoria del ejército conquistador.

Y, conteniendo la respiración, se clausuró el campamento. Las diosas Minerva y Cantabria apagaron el Fuego Sagrado que ha permanecido encendido desde el inicio de la celebración. En la despedida, el presidente de la Asociación Guerras Cántabras, Óscar del Val, escoltado por los representantes de tribus y legiones y su junta directiva, agradeció el esfuerzo de todos, sin tiempo para el descanso, porque hoy empieza la organización de la próxima edición, 17 años de una recreación que mira hacia su declaración como Fiesta de Interés Turístico Internacional.