La Fórmula 1 de los caracoles

vídeo

La victoria se llevó el caracol de un jovencito de Los Corrales de Buelna. / Foto: Nacho Cavia | Vídeo: Pablo Bermúdez

  • Más de 300 personas participaron en una edición tan reñida como divertida

La pasión por la velocidad, la tensión por el riesgo, los nervios contenidos, concentraron este martes en San Mateo de Buelna a 304 inscritos en una carrera de caracoles multitudinaria que va ganando adeptos año a año. Participantes de todas las edades y sexos pudieron disfrutar de un evento en el que los principales protagonistas, cual deportistas de elite, son mimados, cuidados, alimentados desde el principio hasta el final. Y como en todas las carreras, los vencedores son agasajados. Aunque a ellos poco les importe. En realidad, para ellos la carrera es puro instinto y la velocidad una forma de dejar de estar en el punto de mira. Aun así, unas 400 personas asistieron a la décimo tercera edición de la carrera de caracoles de San Mateo, celebrada en la cancha cubierta próxima a la sede del colectivo organizador, la peña Rebujas.

La primera manga clasificatoria reunió en cada una de las ocho pistas circulares a 20 participantes. Dos rondas para determinar los elegidos. De ahí a una pista especial, de mayor radio, diseñada para la finalísima. Los caracoles, conscientes de su responsabilidad, no se hicieron esperar en ninguna de las tandas. En poco menos de una hora concluyeron las semifinales y la final, ante el asombro de los presentes.

No parecía que les pesara ni esa responsabilidad ni la concha, ni que les asustara el público. Ni siquiera se puede decir que fueran lentos, haciendo honor a su especie. No. Había que estar pendientes de la llegada porque todo resultaba muy rápido. La carrera tenía lugar sobre un circuito en el que se marcaron dos circunferencias. Una en el centro, la de la expectación, desde la que los caracoles tomaron la salida. La otra, la meta, la del éxito, en el extremo de ese circuito, todo el bien húmedo para facilitar la carrera.

Imagen de los ganadores.

Imagen de los ganadores. / Foto: Nacho Cavia

A ojo vista, el ganador final no tenía nada especial, si no fuera porque había demostrado su destreza en el circuito. Un caracol, ni muy grande ni muy pequeño. Pero hizo feliz a su dueño. Y eso era lo importante. Se lo había ganado, porque, como todo en la vida, esto también tiene su técnica. Hay que mantener al caracol en pañales, en este caso en lechuga fresca, para que no entre en su concha y afronte la carrera en la mejor de las condiciones. Con prisa para volver a su lecho reconfortante. No hubo apuestas, ni se batieron records, en todo caso de participación, pero la expectación fue la misma que en cualquier prueba de renombre.

Hace trece años se celebró la primera carrera. Entonces participaron 30 caracoles; en la cuarta edición, se inscribieron 170; y este martes, se apuntaron para la gloria 304. Si sigue así el ascenso de participantes la organización tendrá que plantearse nuevos retos. Aunque en la peña Rebujas se desborda imaginación para eso y mucho más. La peña y el pueblo de San Mateo de Buelna, una localidad que siempre demuestra que la originalidad es su principal aliciente.

Y Al final, un jovencito de Los Corrales de Buelna, Neko, consiguió que su rápido molusco se proclamara vencedor. El Fernando Alonso de los caracoles patrios.