Tiempo de vacas gordas

Eduardo Revuelta y Sergio Mier, con su creación.
Eduardo Revuelta y Sergio Mier, con su creación. / Luis Palomeque
  • Dos emprendedores de Torrelavega crean una plataforma 'online' para la compraventa de ganados

Este es un trabajo de fin de curso venido a más. Es la idea que Sergio Mier propuso a sus profesores de la escuela de negocios donde había cursado comercio digital y logística internacional cuando le dijeron que tenía que proponer un plan de negocio. Se fijó entonces en lo que, literalmente, tenía más cerca, la feria de ganado de Torrelavega, y pensó «en cómo unir un sector muy tradicional a las nuevas tecnologías», explica Sergio Mier, promotor junto a Eduardo Revuelta de EuroVacas, una plataforma para la subasta ‘online’ de ganado, concretamente de vacas de pura raza Holstein, que son las procedentes de Holanda, los Países Bajos y Alemania.

«Me fijé en que se daba una curiosa paradoja: los ganaderos no vivían de espaldas a la tecnología. De hecho, muchas de las granjas contaban con robots para el ordeño y sofisticados sistemas para controlar tanto la salud de los animales como la calidad de la leche, pero parecían mostrarse reacios a dar un paso más y averiguar qué otros procesos de su trabajo se podían agilizar gracias a internet. Sin embargo, pese a todas las innovaciones aceptadas en la producción no se había avanzado apenas nada en la parte de la comercialización del ganado, que es también fundamental. En España, las explotaciones ganaderas rotan a los animales cada tres o cada tres años y medio. Se las machaca de hecho mucho más que en otros países europeos. La compra y el transporte se conciben como si estos no fueran los tiempos de internet», señala el promotor de EuroVacas.

Tenía que haber una forma de agilizar la compra y transporte y, de paso, de ofrecer a los dueños de explotaciones pequeñas la posibilidad de comprar directamente en los países de origen de las novillas y hacerlo, además, con las mismas facilidades que quienes podían hacer grandes pedidos. «Nos pareció más interesante la fórmula de la subasta holandesa, en la que los animales salen a la venta por debajo de su valor real y los compradores van realizando sus pujas ‘online’ hasta que el criador considera buena una de ellas o la oferta alcanza el precio establecido por el criador», señala Mier.

Naturalmente, el proceso no se puede eternizar. El reloj va corriendo y marcando el tiempo que resta para cerrar la venta.