Coorcopar acusa a la empresa de la mina de haber cometido un "atentado ecológico"

Tala de árboles que se realizó como paso previo a la construcción del campo de golf.
Tala de árboles que se realizó como paso previo a la construcción del campo de golf. / Luis Palomeque
  • La ONG que promueve la construcción del campo de golf dice que AZSA llevó a cabo vertidos sin respetar a los colindantes y el medio ambiente

El proyecto de construcción del primer campo de golf de Torrelavega está en fase de alegaciones en el Ayuntamiento y la respuesta de la ONG que promueve la instalación deportiva a las presentadas por la empresa que explotó la mina de Reocín ha sido contundente. La Coordinadora Contra el Paro (Coorcopar) ha acusado a AZSA de haber realizado el "atentado ecológico" que supuso la creación de "una montaña artificial" –antiguo dique de estériles– en las proximidades de la ciudad, lugar en el que ahora pretende construir la instalación deportiva.

La empresa que explotó la mina de Reocín hasta que se cerró en 2003, Asturiana de Zinc (AZSA), advirtió al Ayuntamiento en sus alegaciones de que el campo de golf puede interferir en el proceso de inundación del yacimiento. Además, afirmó que la estabilidad del terreno debe quedar garantizada. En su réplica, Coorcopar expresa su "desolación e incomprensión" hacia la empresa que realizó el "atentado ecológico" en una naturaleza "casi inmaculada".

"En lugar de tener memoria y aportar elementos de futuro positivo –señala–, se refugia en el lavamanos de Pilatos, pretendiendo solamente no tener responsabilidades. Resulta, cuando menos, sorprendente, por no emplear términos más duros ante un comportamiento tan singular". Según Coorcopar, AZSA realizó sus vertidos sin respetar ni al medio ambiente ni a los colindantes.

Respecto a los riesgos de ejecutar el proyecto, la ONG le recuerda a la empresa que muy cerca de sus instalaciones hay un pequeño monumento dedicado a las víctimas del accidente del dique La Luciana. "La memoria se debe conservar y, al menos, reflexionar antes de subrayar una ley y escribirlo en un documento público. Fue AZSA la que cometió el desastre ecológico", afirma.

Coorcopar insiste en que donde ahora no hay nadie ocupándose de este "siniestro territorio", habrá trabajadores que lo mantendrán cuidado y se darán cuenta "del más mínimo movimiento superficial del terreno, cosa que hasta ahora no ha ocurrido". En relación a las posibles complicaciones en el proceso de inundación de la mina, la ONG sugiere a la empresa que debería ser ella la que comunicase a los ciudadanos que viven sobre las galerías "el riesgo que están corriendo". A su juicio, en lugar de oponerse, AZSA debería manifestar su apoyo "incondicional" a este "proyecto de regeneración" y colaborar un poco con "los parados de la comarca".