Cuando aprender no tiene edad

Taller de manualidades en el centro de mayores de Viérnoles, al frente del cual se encuentra Rosa Mazón.
Taller de manualidades en el centro de mayores de Viérnoles, al frente del cual se encuentra Rosa Mazón. / Luis Palomeque
  • Mayores. Las clases de manualidades, ofimática, baile y tai chi, y sus monitores, son la mejor fórmula para que los abuelos no se queden en casa

El 'tai chí', la pintura, la ofimática, las manualidades y el baile llenan muchas de sus horas. María Jesús Abril, a quien cariñosamente llaman 'Chuchi'; Rosa Mazón, María del Carmen Sánchez y el joven Adrián González, son los monitores del centro de mayores de Viérnoles, entre otros 'hogares' en los que los abuelos (aunque una mayoría del alumnado es femenino) 'aprenden' a no hacerse mayores pese a serlo. Los abuelos de ahora distan mucho de identificarse con los de tiempo atrás. Da la impresión de que los hábitos han cambiado de tal manera que los jóvenes son los que se quedan en casa, y son ellos, una tercera edad cada vez más exigente en cuanto a actividades y ocio, los que salen.

Estos monitores, aunque pueda parecer que tienen su 'base de operaciones' en Viérnoles, se mueven por toda la comarca. 'Chuchi' imparte clases de tai chí en ese centro y en el de El Zapatón: «En Viérnoles pasamos de la decena, todas mujeres, a excepción de un varón». En El Zapatón, «son más, unas 40, pero es que disponemos de más espacio». A sus 67 años reconoce que esta práctica de relajación «que viene fenomenal tanto para la mente como para el cuerpo», se practica «en la medida de la capacidad de cada uno. Siempre llegamos hasta donde se puede». Ella afirma, sin ningún complejo que «las actividades que llevamos a cabo ayudan mucho en lo físico y elevan la moral». En lo personal «voy a clases de baile», las que imparte su compañera Mari Carmen Sánchez «y me han ayudado a controlar hasta el colesterol». «Eso es porque una hora de baile equivale a tres caminando», constata la última monitora.

«Yo gracias a esta disciplina curé una depresión. Procuro ver en la televisión todo aquello que esté relacionado con el baile, para luego llevarlo a la práctica en mis clases». Mari Carmen, de 69 años, tiene ocupados prácticamente todos los días de la semana: «Los lunes estoy en Viérnoles, los martes en El Zapatón, los jueves y sábados en Tanos y los viernes en el centro Espacio Mujer».

La pintura es la 'perdición' de Rosa Mazón. Esta vecina de Viérnoles, «es completamente autodidacta, pero domina lo cromático y el impresionismo», señala Ramón Edilla presidente de la Asociación de Mayores San Jorge, que gestiona el centro de Viérnoles. Da clases de manualidades en Viérnoles y San Felices, «en mi pueblo llevo doce años y en San Felices, cinco o seis». La pintura la intercala con los trabajos en estaño y plata, «el alumnado es ya un grupo de amigas que cuando toca limpiar después de trabajar, pues se recoge y si se tercia, nos vamos a tomar un café y una pequeña merienda».

Cuando aprender no tiene edad

Rosa Mazón, María Jesús Abril ‘Chuchi’ y Mari Carmen Sánchez, monitoras

/ Luis Palomeque

El más joven de los monitores es Adrián González, estudiante de último año de carrera, «de ingeniería. La gente está muy contenta. Es una actividad que este año la hemos organizado por primera vez, y ciertamente está gustando mucho. Hay ocho alumnos, el mismo número que los ordenadores que tenemos y si es posible el próximo curso lo continuaremos», concluye Edilla.

El trabajo que realizan estos monitores es totalmente desinteresado y voluntario, lo cual tiene mucho más valor. «Estamos encantadas», dicen 'Chuchi', Rosa y Mari Carmen: «Somos conscientes de que nuestra labor tiene un componente social muy importante, porque estimulas a la gente mayor a que salga de casa, a que haga amistades y se relacione. Hasta que el cuerpo aguante y aunque tengas cien años hay que seguir moviéndose», dice la monitora de baile.

Complementariamente, en los centros de mayores se llevan a cabo conferencias de muy diversos contenidos y «en nuestro caso, en Viérnoles, y en otros centros, se organizan excursiones culturales», explica Edilla.

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