«La carretera de La Montaña es una ruina»

Tres vecinos, Ricardo Ruiz, José Luis González y Francisco Casuso, muestran el pésimo estado de la carretera.
Tres vecinos, Ricardo Ruiz, José Luis González y Francisco Casuso, muestran el pésimo estado de la carretera. / Luis Palomeque
  • Los vecinos del pueblo se quejan de que nadie se hace cargo de mantener el vial desde que hace 15 años pasó a titularidad municipal

Baches, blandones, parcheos, señales rotas, argayos, cunetas saturadas, falta de arcén... La carretera de La Montaña es «una ruina» y no tiene quien la arregle. Eso es lo que denuncian los vecinos de este pueblo de Torrelavega, que acusan a los políticos de ser culpables de esta situación «tercermundista» por «pasarse la pelota» unos a otros desde que hace 15 años este tramo de 4 kilómetros de la Nacional 634, un puerto de montaña en el que se suceden las curvas, pasó a titularidad municipal.

El Ayuntamiento dice desde entonces que no tiene dinero para afrontar una obra que ha valorado en 600.000 euros y que, dado que el vial es de uso «eminentemente comarcal y regional», el Gobierno de Cantabria debe aceptar la cesión del mismo y hacerse cargo de su reparación. Revilla conoce bien el estado de la carretera, puesto que participa todos los años en la popular subida en albarcas durante las fiestas de San Blas, pero su Ejecutivo se mantiene firme en no aceptar el planteamiento municipal.

Eso sí, los gobiernos regional y local, del mismo color, parece que, por fin, han acercado posturas. El consejero de Obras Públicas, José María Mazón, anunció recientemente, durante una visita a Torrelavega, que su departamento ha iniciado los trámites para redactar el proyecto y que las dos administraciones se sentarán después con «ánimo de colaborar» para ejecutar las ansiadas obras.

El alcalde, José Manuel Cruz Viadero, un veterano en la Corporación, defiende desde hace muchos años que el Gobierno de Cantabria se tiene que «involucrar» en el mantenimiento de este vial, ya que «es eminentemente autonómico». Y explica por qué: «Es un lugar de paso para mucha gente, no solo para los torrelaveguenses, y lo ideal sería un acuerdo de cesión a la Consejería. Si no es posible, al menos es necesaria la cofinanciación de las obras».

Cruz Viadero, cauto, ve en el anuncio de la redacción del proyecto un «indicio» de que se está dando «un primer paso en la buena dirección», pero hace hincapié en que «todavía no hay ningún acuerdo» entre las administraciones. «Entendemos que este anuncio llevará detrás alguna fórmula para ejecutar la obra, como mínimo la cofinanciación», concluye el regidor.

Firma en Madrid

Otro alcalde de Torrelavega, Javier López Marcano, firmó el dos de agosto de 2002 en Madrid con el entonces director general de Carreteras del Ministerio de Fomento, Antonio Alonso Burgos, el convenio entre ambas instituciones para el cambio de titularidad de varios tramos de las carreteras nacionales Santander-Palencia (N-611) e Irún-La Coruña (N-634), así como el acceso al Hospital Sierrallana.

Desde aquel día, el Ayuntamiento se convirtió no sólo en el propietario de los viales, sino también en el responsable de mantenerlos. El acuerdo incluyó la aportación de 2,8 millones de euros por parte del Ministerio de Fomento para la reforma y adecuación de los viales, dinero que resultó totalmente insuficiente para la transformación de los mismos en travesías urbanas, por lo que algunos tramos siguen casi igual que entonces.

Uno de ellos, ya fuera del casco urbano, es el comprendido entre los pueblos de Sierrapando (Torrelavega) y Las Presillas (Puente Viesgo), conocido popularmente como carretera de La Montaña, localidad que se encuentra a medio camino entre las dos citadas anteriormente.

Javier López Estrada, hijo de López Marcano, es hoy primer teniente de alcalde y defiende la gestión que hizo su padre. «Tiene una justificación -explica-. Las carreteras nacionales cruzaban Torrelavega y suponían un importante perjuicio para los vecinos que vivían junto a ellas. Cada vez que tenían que pedir una licencia para hacer una obra, por ejemplo la reparación del tejado, tardaban dos años en conseguirla al intervenir otra Administración. Mi padre forzó la transferencia de las travesías para ayudar a los vecinos, aunque, eso sí, le obligaron a coger la carretera de La Montaña».

Quince años después de la cesión del vial al Ayuntamiento, López Estrada comparte la opinión del actual regidor sobre el mantenimiento del mismo, aunque es más optimista. Cree que el paso dado por el consejero de Obras Públicas al anunciar que su departamento va a redactar el proyecto, es el primer paso para «desbloquear» la situación. No opinan lo mismo los más afectados. El portavoz de la Asociación de Vecinos de La Montaña, Ricardo Ruiz, ya no se fía de las promesas de los políticos: «Así llevamos muchos años, de anuncio en anuncio, pero la carretera sigue deteriorándose y nos está llevando a una situación límite. Es una carretera tercermundista, llena de baches, con señales tiradas en las cunetas y la gente caminando entre los coches».

Tramo peligroso

El secretario de la AA VV, José Luis González, está aún más cabreado: «Guardo las instancias solicitando la reparación de la carretera, por si alguien en el Ayuntamiento no se ha enterado todavía. Que no ocurra un accidente grave, porque se van a comer el marrón». Él también echa la culpa a la falta de entendimiento entre los políticos, que «no han dejado de pasarse la pelota unos a otros durante todos estos años».

Francisco Casuso, también vecino de La Montaña, cree que el acceso al pueblo se ha convertido en un peligro: «Esto es un puerto de montaña y cuando se cierra la niebla se cierra de verdad. El firme está muy mal y tampoco hay iluminación, así que no ha pasado nada porque Dios no ha querido. A veces vienes de noche y te encuentras hasta animales, no hay vallas ni nada».

Los tres vecinos muestran a este periódico las múltiples deficiencias del vial, mientras miran con envidia el buen estado que presenta en el municipio de al lado (Puente Viesgo), nada más llegar a Las Presillas. Allí el entendimiento político parece mejor y el resultado se deja notar en el mantenimiento de una carretera aún bastante transitada.

Mientras tanto, en el tramo de Torrelavega las labores de mantenimiento son mínimas. «Por fin nos han hecho caso y han podado los árboles», dice Ricardo Ruiz, mientras señala los viejos plátanos que delimitan la calzada. También se aprecian labores de siega y desbroce de cunetas en algunos puntos, aunque en la mayoría la maleza amenaza con invadir la carretera. «Me dicen en el Ayuntamiento que sólo tenemos una limpieza al año. Ya solo falta que el alcalde saque un bando obligando a los vecinos a limpiar las cunetas», lamenta Ricardo.

Y las críticas de la oposición no se hacen esperar. Torrelavega Sí considera que las obras de mejora de esta carretera no se han acometido aún por una «evidente» falta de voluntad política del equipo de gobierno (PSOE PRC). Una falta de interés en este proyecto que «se puede hacer extensible» a los dos partidos de la oposición, PP y ACPT, que «apoyan» al Ejecutivo local y que «no hicieron por incluir esta actuación en los presupuestos de la ciudad para este ejercicio». El grupo que lidera Blanca Rosa Gómez Morante recuerda que solo su partido propuso al equipo de gobierno durante la negociación de los presupuestos las obras de mejora de este importante vial. Sin embargo, el equipo de gobierno optó por actuaciones propuestas por sus «socios presupuestarios» (ACPT y PP), actuaciones cuyo coste es tan elevado «como dudosa su necesidad».

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