El comercio del centro de Torrelavega se reinventa

Calle Consolación, una de las más concurridas y, en consecuencia, más cotizadas de Torrelavega
Calle Consolación, una de las más concurridas y, en consecuencia, más cotizadas de Torrelavega / Luis Palomeque
  • Al cierre de comercios por la caída de las ventas le sucede la apertura de negocios innovadores, locales de hostelería y marcas comerciales que mueven el mercado

Los comerciantes buscan fórmulas que favorezcan el comercio local e incentive el consumo. Torrelavega no es ajena al fenómeno global de cierre de establecimientos de los de toda la vida, ante el desembarco en la ciudad de las poderosas grandes marcas y las franquicias. Esta tendencia se da en las grandes urbes pero también en ciudades como la capital del Besaya que antaño era "un referente" por su exquisito comercio y cuyo gremio ahora lucha por reinventarse y ofrecer al consumidor un producto nuevo y atractivo.

Desde la venta de perfumes a granel, ropa hecha a mano, hasta bisutería y marroquinería artesana... Son nuevos emprendedores entre los cerca de 1.450 comercios que hay en Torrelavega y que han encontrado en la innovación y "lo diferente" una salida ante la caída de ventas de los últimos años. A pesar de que el sector no pasa por su mejor momento, el cierre de muchos establecimientos en los últimos cinco años ha propiciado la llegada de otros negocios nuevos que intentan aprovechar las oportunidades del mercado. Enrique Mier, inmobiliario y vicepresidente del grupo Afilia Inmobiliarias, reconoce que el mercado de los locales comerciales en la ciudad "es muy dinámico" aunque como "en todos los lugares Torrelavega cuenta con su particular ‘milla de oro’".

Esta es la que se encuentra entorno a las calles peatonales del centro, en especial Consolación y Serafín Escalante, la plaza del Sol, también Mártires, y una muy especial que cuenta con una original decoración de los propios comerciantes en la calle Ancha. Sin olvidar el entorno de la Plaza Mayor. Han perdido fuelle, según el presidente de Fediscom (Federación de Asociaciones Empresariales de la Distribución y el Comercio de Cantabria), Miguel Rincón, zonas como las de Cuatro Caminos o José María Pereda.

Esa rotación en los locales comerciales tiene una explicación según Enrique Mier. Y es que "por desgracia", explica que en la ciudad hay mucho pequeño comercio que empieza, por lo general emprendedores, que "bien porque la coyuntura económica no acompaña o por falta de previsión, tienen que cerrar al poco tiempo". "Son locales que abren y cierran lo que explica esa rotación porque siempre viene alguien interesado en vender algo", apunta.

Aunque es difícil hablar de un perfil, Mier señala que por lo general se trata de locales no muy grandes, de 50 o 60 metros cuadrados, que abre un joven que se ha quedado sin empleo y decide montar su propio negocio. "Tanto la situación, con caída de ventas generalizada, como la inexperiencia, suelen ser las causas del cierre". Miguel Rincón coincide en el diagnóstico y recomienda a todo aquel que quiera abrir su propio negocio que realice un pequeño estudio de mercado para evitar sorpresas. "El comerciante debe ser una persona formada y especializada. Ese invento del que le echan de la fábrica y se pone a vencer zapatos, no funciona, a la larga va a ser un fracaso. El comerciante debe estar especializado", destaca.

Competir con los grandes

Según Rincón, al menos es importante ver quién es tu competencia, buscar un producto diferente... Asimismo, aconseja que la publicidad –en el soporte o medio que se quiera– "no es un gasto para el comercio, sino una inversión". "Todo comerciante debe tener un capítulo mensual dedicado a la promoción y publicidad de sus artículos, de lo contrario es imposible competir con las grandes marcas que hacen inmensas campañas de publicidad y que incluso ya te mandan mensajes al móvil con sus ofertas y descuentos", agrega.

La recesión está cambiando el perfil del comercio minorista, ya que la tendencia emergente es la apertura de tiendas de compra-venta, de segunda mano, de fruterías y verdulerías tradicionales, de productos ecológicos, de precio único tipo bazar, low-cost y hostelería, y sobre todo se apuesta por las ventajas del comercio más tradicional: con un trato especializado y y vendiendo un producto que no hay en las grandes superficies.

En cuanto al precio de los alquileres, Enrique Mier indica que depende de los metros cuadrados del local y sobre todo de la zona, incluso dentro de una misma calle. "En Consolación y Serafín Escalante son más caros porque es donde el comerciante quiere estar, y sobre todo las marcas y las franquicias que disponen de más medios y que además del alquiler hacen reformas en los establecimientos", detalla. Una referencia podría ser alrededor de 1.500 euros al mes por un local "sencillito" de 100 metros cuadrados y que puede llegar a los 3.000 euros, dependiendo de la calle. La sangría de cierres tiene mucho que ver también con el encarecimiento de los alquileres. "Las calles Consolación y Serafín Escalante son lo que son y pedían lo que querían pero ahora la gente no puede asumir el pago de 1.500 euros mensuales por un local no muy grande", dice Mier. En opinión del inmobiliario "en Torrelavega el precio de los alquileres sigue caro y aunque ha bajado algo en los últimos años aún hay que ajustar el precio para encontrar un equilibrio entre oferta y demanda".

Por su parte, Miguel Rincón subraya que las franquicias quieren estar en primera línea, con lo que el comercio tradicional se ha ido quedando aislado y "lo tienen muy difícil para competir con estos grandes grupos como Inditex o Mango, por poner un ejemplo". Frente a estos gigantes, sobre todo los del sector textil, Roberto Mora, de la tienda El Sol y la Luna, ubicada en la calle Ancha, considera que el pequeño comerciante "tiene que ofrecer algo nuevo y llegar al cliente con cosas atractivas". Por ello, desde hace algún tiempo varios establecimientos de esta calle organizan jornadas especiales con fiestas temáticas en las que buscan atraer el cliente por medio de actividades complementarias como puede ser la gastronomía, la música o la danza. "Tenemos que ofrecer algo distinto al cliente y hacer que las calles tengan vida a través de los comercios", dice. El centro de Torrelavega refleja el auge de la restauración y de los nuevos negocios. Cierran tiendas de ropa o zapaterías de siempre y abren cafeterías, heladerías, establecimientos de productos ibéricos o gourmets, sobre todo en las calles peatonales, que se está convirtiendo en paraíso del ocio. Es decir, que hay destrucción pero también creación, gracias sobre todo a nuevos emprendedores y a la hostelería que ahora en la época estival lucen con sus terrazas a rebosar.

"Está bien porque supone actividad para el centro de la ciudad", en donde han cerrado más de un centenar de establecimientos en los últimos años", explica Rincón. Sin embargo, su temor es que se masifique demasiado la oferta de franquicias y marcas en detrimento del comercio tradicional. "Local que cierra de comercio típico, sabemos que va a ir dispuesto a franquicias y o grandes marcas", porque "son ellos los que tienen más posibilidades para hacerse con los mejores locales y en los mejores sitios". Sin embargo, dentro del sector defiende el buen posicionamiento que tiene en Torrelavega algunos subsectores como las tiendas de moda de hombre que "hay tres o cuatro que han apostado por marcas españolas, con un producto para jóvenes, y personalmente creo que les está funcionando muy bien". "Se trata de un comercio minorista que ha hecho una renovación del producto y que en mi opinión es otra de las claves para subsistir y competir con las marcas", añade. Según Rincón, la supervivencia del comercio minorista para por dar un servicio "muy especializado" y facilidades como "la implantación de la OLA en Torrelavega" que "es algo fundamental para la dinamización del comercio porque al consumidor le tienes que proporcionar aparcamientos".

El alquiler, la subida de la luz y del IVA ha abocado al cierre de tiendas que llevaban más de 30 años abiertas y que han visto caer sus ventas hasta un 50%. "Así no se puede trabajar. No dejan de crecer las ventajas para las grandes superficies, y no podemos competir, ni en rebajas, ni horario, ni en nada. El pequeño comercio está desesperado", comenta una veterana del comercio local, que está liquidando porque se marcha a probar al extranjero. Entregará la llave a finales de mes, y una empleada intentará mantener el negocio por Internet.

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