Virgen Grande
La Virgen Grande fue mandada tallar por los Señores de la Vega entre los siglos XIII y XIV.
La Virgen Grande fue mandada tallar por los Señores de la Vega entre los siglos XIII y XIV. / Luis Palomeque

Ocho siglos, Señora de la ciudad

  • Torrelaveguenses de nacimiento u adopción tienen en la Virgen Grande un símbolo

En Torrelavega, nadie pregunta qué tienes o de dónde han llegado. Todos los que viven en esta ciudad –nacidos aquí o en cualquier rincón del mundo– tienen un símbolo que les une. Más allá de credos, la Virgen Grande es el nexo de quienes quieren ser y sentirse torrelaveguenses. El día 14 de agosto, el próximo viernes, saldrá nuevamente a la calle, a enseñorearse de la ciudad que la hizo su Patrona. Ese día se cumplirá medio siglo pasando por debajo del dintel que esculpiera Jesús Otero porque su ‘nueva’ casa, el Santuario de la Virgen Grande, cumple 50 años desde que fuera construido con el dinero de los feligreses e impulsado por el emblemático párroco Teodosio Herrera.

Seguramente la Misa Votiva se retrasará –siempre ocurre– y será en torno a las nueve menos cuarto de la noche cuando la pequeña gran imagen de la Virgen y el Niño inicie la procesión que estará este año presidida por Manuel Sánchez Monge, desde el pasado mes de mayo obispo de Santander.

Como es tradición, a la salida del templo, será el himno nacional quien reciba a la Virgen que será saludada por los picayos que bailarán en la plaza Baldomero Iglesias en su honor. Si el tiempo no lo impide, la procesión discurrirá por la calle Ruiz Tagle hasta José María de Pereda alcanzando desde allí Pablo Garnica, donde en el atrio de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (la iglesia Vieja para los clásicos) la esperarán los fieles y se cantará la Salve. Este templo fue el que durante el periodo 1901-1964 albergó a la Patrona de los torrelaveguenses. Desde allí, y a través de la calle Consolación, que une ambas parroquias, llegará de nuevo a su Santuario donde, antes de entrar, escuchará el himno ‘Grande por todo y en todo’. Tanto la salida como la entrada en el templo serán los momentos más emotivos de la procesión.

Después, y hasta que acaben las fiestas, permanecerá en la parte baja de la nave del templo, cercana. Si el alcalde actual no rompe la tradición –su predecesora en el cargo sí lo hizo– dejará en sus manos el bastón de mando durante estos días.

La figura de la Virgen Grande data de los siglos XIII o XIV, y fue mandada tallar por los Señores de la Vega, fundadores de Torrelavega. Está realizada en madera de peral, recubierta con una policromía que, en el siglo XVIII, fue tapada por otra más brillante, la que luce actualmente. Pesa poco más de 20 kilos, porque no es maciza, es hueca porque en la época en que fue tallada no existían los sagrarios, y el copón se guardaba detrás de la imagen. Hubo dudas sobre su identificación, ya que algunos sostenían que la imagen representa a Santa Ana con la Virgen María en sus brazos, algo imposible porque el Niño está impartiendo la bendición y tiene el libro de las Escrituras de cara a los fieles, mientras que en Santa Ana, se le muestra a la prima de la Virgen María.