La aeronáutica de Torres Quevedo

El trasbordador sobre el Niágara, en Estados Unidos. / DM

El inventor de Santa Cruz de Iguña es el protagonista de una muestra que se exhibe en el Círculo de Recreo hasta el próximo 28 de agosto

ADRIÁN MARCOSTorrelavega

El Círculo de Recreo de Torrelavega acoge desde el pasado lunes 24 de julio una nueva muestra sobre el ingeniero, matemático e inventor cántabro Leonardo Torres Quevedo. La exposición estará abierta hasta el día 28 de agosto y podrá ser visitada por el público, entre las 16.00 y las 21.00 horas, en su sede del bulevar.

La muestra está promovida por las asociaciones Amigos de la Cultura Científica y Veteranos del Ejército del Aire de Cantabria, y por la Sociedad Aeronáutica Española. Ésta tiene como objetivo continuar la labor de promoción de la figura de Torres Quevedo, un trabajo iniciado el pasado año con la muestra realizada en torno a uno de sus inventos, el transbordador.

Luis Palomeque

Este año la apuesta es por la aportación del protagonista en la progresión de la industria aérea de España. La muestra llega bajo el título 'Leonardo Torres Quevedo y el Servicio de Aerostación Militar', y explica cómo el inventor rediseñó un dirigible a partir de los ya conocidos 'zepelín' y los globos de aire caliente franceses para hacer más fácil y seguro el viaje aéreo.

«Se trata de una exposición nueva por primera vez al completo en Cantabria» «Aquí, en Cantabria, nació el más prodigioso inventor de su tiempo»

A través de cartas y fotografías antiguas, paneles explicativos y textos se pretende exhibir el avance de la industria aérea española entre finales y principios del siglo XX. En la exposición colaboran además la Sociedad Aeronáutica Española, la Asociación de Veteranos del Ejército del Aire de Cantabria y el portal de información aeronáutica 'Aviación Digital'.

Luis Palomeque

Presentación y conferencia

El inicio de la exposición el pasado día 24 tuvo como protagonista al comisario de la muestra y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Francisco A. González Redondo, quien introdujo la misma junto al nieto del propio Leonardo Torres Quevedo, el cual agradeció a González Redondo el gran trabajo que hace para mostrar la figura de su abuelo.

El conferenciante afirmó que «se trata de una exposición nueva que está al completo por primera vez en Cantabria» y que su compromiso con la región «continúa hasta que todo el mundo entienda que aquí nació el más prodigioso inventor de su tiempo».

Después de la presentación González Redondo tomó la palabra y comenzó una conferencia con el mismo nombre de la exposición en la que relató ampliamente lo que en la muestra podía observarse a modo de repaso por esos inicios de la historia de la aerostación y aeronáutica españolas en los albores del siglo XX. Dentro de estos comienzos acertó en centrarse en la figura del protagonista de la exposición, Torres Quevedo, haciendo hincapié en su importancia así como en sus innovadoras aportaciones.

Los inicios de la aeronáutica española, como todos los comienzos, no fueron fáciles. Al principio no se podía llamar aeronáutica porque no eran dirigibles como tal, eran globos aerostáticos, que por acción de la dinámica de fluidos explicada por Arquímedes tienden a flotar cuando el aire caliente, o el gas que contiene, asciende por la menor densidad, así que se llamaba aerostación a toda esa industria.

Inventor, matemático, ingeniero

Leonardo Torres Quevedo es una de las mayores figuras cántabras en el campo de la ciencia. Nació en Santa Cruz de Iguña, Molledo, en 1852. Comenzó sus estudios superiores en la Escuela Oficial del Cuerpo de Ingenieros de Caminos en Madrid, finalizándolos en 1876. Su carrera como inventor comenzó tras varios años de trabajo y un viaje a Europa.

En 1887 construyó en su casa el primer transbordador, al que llamó «transbordador de Portolín». Pero es sin duda el 'Spanish Aerocar' en las cataratas del Niágara, en Canadá, aún en funcionamiento, el que le ha dado la mayor fama en esta área de actividad.

De los transbordadores se pasó a las aeronáutica con toda la historia de los inicios de esta industria en España con él como máximo exponente. Y de ahí al mundo del radiocontrol con el 'telekino', un autómata que ejecutaba órdenes transmitidas mediante ondas hertzianas, en 1903.

Después se pasó a la creación de máquinas analógicas de cálculo con el 'ajedrecista' presentado en París en 1914, considerado el primer videojuego de la historia. De lo analógico pasó a lo electromecánico y terminó con la pedagogía. Una auténtica figura indiscutible de la ciencia que dominó distintas disciplinas.

El primer aerostato llegaría de Francia en 1889, recibiendo el nombre de 'María Cristina' tras la ascensión efectuada en él por la Reina Regente, y se perdería al poco tiempo en un incendio.

La entrada de Leonardo Torres Quevedo en la industria supondría el gran avance ya que tomaría las ventajas de estos aerostatos y las de los zepelín, eliminando la mayor parte de sus desventajas, y las uniría en un nuevo dirigible patentado en 1902. Torres Quevedo contó en el Centro de Ensayos de Aeronáutica con la colaboración del capitán de Ingenieros Alfredo Kindelán, que en 1907 daría lugar al 'Torres Quevedo n° 1' de 640 metros cúbicos y al 'Torres Quevedo n° 2' de 950 en el año 1908. Trasladados los ensayos a París, la casa Astra compraría la patente, construiría el 'Astra-Torres n° 1' en 1911 y vendería el 'Astra-Torres XIV' al Reino Unido en 1913. Durante la I Guerra Mundial, Astra fabricaría varios dirigibles de entre 7.600 y 16.000 metros cúbicos para Francia, la 'US Navy' y Japón, hasta que en 1923 se construyó el último.

Fotos

Vídeos