La ciudad envejece y pierde habitantes

Tres vecinos de avanzada edad pasean por la Avenida de España / Luis Palomeque

Al creciente descenso de la población se une una tasa de mortalidad de récord, la cuarta más alta del país

David Carrera
DAVID CARRERASantander

Aunque existen muchas maneras de interpretar los datos que dibujan los flujos de población en un territorio, los números son claros. Los mismos que revelan que Torrelavega, según las encuestas oficiales sobre demografía, se enfrenta desde hace unos años al problema del envejecimiento progresivo de su población. A ello se suma una pérdida progresiva de habitantes y una de las tasas brutas de mortalidad más altas del país, solo por detrás de ciudades como El Ferrol, Gijón y León.

Los últimos datos conocidos dejan un escenario inquietante en el plano de los mayores, pero no menos en el de los llamados 'adultos jóvenes', es decir, en ese grupo que oscila entre los 20 y los 34 años que están llamados a llevar el peso de la sostenibilidad del sistema. Según el sociólogo y profesor de la Universidad de Cantabria (UC) Juan Carlos Zubieta, la tendencia es generalizada en el territorio nacional, y la capital del Besaya no escapa a esta realidad. Con los datos en la mano, las últimas cifras del INE (Instituto Nacional de Estadística) confirman un descenso progresivo en esta franja de la población, hasta el punto de que en apenas ocho años la ciudad ha perdido un 15% de sus jóvenes de entre 20 y 24 años. En cuanto a la tasa bruta de mortalidad (total de defunciones a lo largo del año), según los datos recogidos por el INE respecto a 2106, Torrelavega es la cuarta ciudad del país con el mayor número de fallecimientos en proporción a su población (unos 53.000 habitantes), solo superada por El Ferrol, Gijón y León. También la capital de Cantabria, Santander, aparece en este ranking pero baja a la novena posición, por detrás de Bilbao y por delante de Cádiz. Por lo que respecta a la tasa de natalidad, Torrelavega se encuentra muy lejos de la media y ello contribuye a que la pirámide poblacional cada vez sea más ancha por el centro, con una media de edad también de las más altas del país.

Las claves

Crisis

Los efectos se traducen en un crecimiento de la emigración y el freno de la inmigración

Paro

El desempleo obliga a los jóvenes a salir de la ciudad en busca de oportunidades

Mortalidad

La población envejece y como consecuencia de ello los fallecimientos siguen en aumento

Natalidad

El número de nacimientos también se ha visto estancado en los últimos años

La media de edad, 47 años

Este ranking lo lidera El Ferrol, con una media de edad de sus habitantes de 50 años, seguida de León, Salamanca, Avilés, Gijón, Valladolid y Santander. Para encontrar a Torrelavega hay que descender hasta el puesto número 14 donde se encuentra situada junto a Palencia y Ponferrada, con una edad media de 47 años.

Los efectos de la crisis, que se traducen en un crecimiento de la emigración y el freno de la inmigración, están detrás de este fenómeno de despoblamiento, al que se une una de las poblaciones con más mayores de 65 años del territorio español. De nuevo El Ferrol encabeza la lista y Torrelavega se sitúa en el puesto 12, solo dos peldaños por detrás de Santander, lo que revela este envejecimiento progresivo de la población en la capital del Besaya.

Desde el punto de vista sociológico, Juan Carlos Zubieta explica que el problema del envejecimiento de los habitantes se agrava porque a ello se une el fenómeno de la despoblación, sobre todo de jóvenes que «se marchan de la ciudad porque no hay perspectivas de futuro». En este sentido, el profesor de la Universidad de Cantabria reconoce que Torrelavega es uno de los municipios que más padece los efectos de la crisis y «la falta de trabajo» que hace que la gente joven emigre y que al tiempo la inmigración se haya frenado de forma notable ante la falta de oportunidades laborales. Zubieta señala que en aquellos territorios en los que la actividad económica «está paralizada», como es el caso de Torrelavega, es «irremediable» un éxodo de población porque «no hay empleo» y los jóvenes no disponen de un proyecto vital para el futuro.

En cuanto a los datos que revelan que la población torrelaveguense se redujo en el último año en 677 personas, hasta los 52.819 habitantes -según el Instituto Cántabro de Estadística (Icane)-, el sociólogo destaca que es un síntoma de que las cosas no se están haciendo bien y por ello insta a responsables políticos, económicos y sociales a trabajar en políticas que reactiven la actividad económica. «Un territorio tan importante como es Torrelavega y su comarca y con el pasado industrial y empresarial tan brillante como el que ha tenido el municipio, no se debe abandonar a su suerte y necesita de políticas que contribuyan a su recuperación», subraya. Además hace hincapié en que «precisamente» los datos están para ver que la situación «no es la idónea» y ponerse a trabajar en el diseño de estrategias que favorezcan la recuperación económica de la ciudad y su comarca.

«Los datos nos están diciendo que tenemos un problema, que es una tendencia general en muchos municipios, incluso dentro de Cantabria, pero que en Torrelavega son más acusados, por lo que ahora toca trabajar y buscar fórmulas que frenen ese despoblamiento y esa marcha de jóvenes fuera de la ciudad porque aquí carecen de expectativas y de una salida laboral», dice.

Los años de la crisis

Esta tendencia, además, se ha intensificado en los últimos años. Con el último descenso del padrón en 2016 ya son más de diez los ejercicios consecutivos en los que el censo en la capital del Besaya desciende. Según los datos del Icane, se ha pasado de 56.143 habitantes en 2006 a los 52.819 residentes con los que se cerró el año pasado. Si las cifras se remontan unos años más atrás, por ejemplo a la década de los 90, en 1998 Torrelavega llegó a rozar los 58.000 habitantes, con 57.493 personas censadas en la ciudad. De pensar en el horizonte de los 60.000 habitantes se ha pasado en los últimos años a rondar las 55.000 personas y, lo que es peor, a rozar la barrera de los 50.000.

En este escenario cabe preguntarse por qué desde el año 2006 la pérdida ha sido tan acusada. Entre todas las respuestas posibles destaca una: en aquel momento comienzan a percibirse los primeros efectos de la crisis económica, un fenómeno que también ha dejado su reflejo en la estadística y que se traduce en un aumento de la emigración de jóvenes torrelaveguenses o residentes en la provincia y, de otra parte, en una bajada en los flujos de inmigración que recibe nuestro territorio. Del otro lado, el papel de la inmigración también tiene su peso específico en la pérdida progresiva de 'adultos jóvenes' en la provincia, con datos que reflejan claramente que este flujo está en retroceso.

La pérdida de habitantes no es un dato puntual. La ciudad acumula más de una década perdiendo efectivos y 2016 no ha sido una excepción. En la sangría de habitantes influyen los saldos demográficos negativos o los torrelaveguenses y los extranjeros que hacen las maletas para irse a otros países (los hay que regresaron a sus naciones de origen) o a otros municipios en los que en su día la crisis castigó menos o la recuperación hoy en día se deja sentir más que en Torrelavega.

Entre las quince ciudades con menor tasa de actividad

El proyecto europeo ‘Urban Audit’ recoge información sobre las condiciones de vida de las ciudades de la Unión Europeas. Para España se compone de 126 ciudades, 17 más que el año pasado siendo Torrelavega una de las que este año se ha incorporado. Entre los numerosos datos que aporta, con datos recogidos del Instituto Nacional de Estadística (INE), figura que la capital del Besaya es una de las que dispone de una menor tasa de actividad. En concreto, Torrelavega figura en el décimo lugar por detrás de León, El Ferrol, Salamanca, Gijón, Avilés Cádiz, Ourense, Santander y Getxo.

Asimismo, recoge que la renta media de los hogares es de 24.763 euros, muy lejos de los 73.014 euros de Pozuelo de Alarcón, y muy por encima de los 14.462 euros de Torrevieja, que lideran y cierran este ránking, respectivamente. Y es que Santander y Torrelavega se situaron en 2016 entre las quince ciudades españolas con menor tasa de actividad, un 52,9% en el caso de la capital cántabra y un 53,3% en el de Torrelavega, según el indicador urbano del pasado ejercicio que publica el Instituto Nacional de Estadística.

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