«Deberían dejar la bola todo el año»

Unas chicas se hacen un selfie ante la bola./Luis Palomeque
Unas chicas se hacen un selfie ante la bola. / Luis Palomeque
Torrelavega

La gigantesca esfera colocada en la Plaza Roja es la sensación de las Navidades en la capital del Besaya | Desde su inauguración hace una semana, vecinos y visitantes se arremolinan a su alrededor para hacerse un 'selfie'

David Carrera
DAVID CARRERATorrelavega

Estos días en Torrelavega muchos de los vecinos y visitantes caminan en la misma dirección. Para los de casa no hay pérdida, algunos foráneos se despistan y preguntan: «¿Perdona, sabes por dónde se va a la bola?». Es la sensación de la Navidad torrelaveguense y puede que de Cantabria. Ha pasado algo más de una semana desde que se inaugurara en la plaza Baldomero Iglesias y el público asistente no tiene dudas: «Es una pasada». Apenas queda rastro de la polémica por el alto coste del adorno para solo unos días de exhibición. Ningún otro espectáculo de la ciudad atrae a más curiosos. Desde que se iluminó hace nueve días, la gigantesca esfera instalada en la Plaza Roja no ha hecho más que recibir gente.

A diferencia de otros adornos similares que se ubican en otras localidades, la de Torrelavega cuenta con un espectáculo de luz y música con tres pases diarios a las siete, ocho y nueve de la noche. Y ahí es donde el público se entrega a la bola. Tan solo son ocho minutos en los que la versión de 'El himno a la alegría' de Miguel Ríos y el 'All I want for Christmas' de Mariah Carey, convertido a estas alturas en el himno mundial de la Navidad, suenan entre los soportales de una plaza abarrotada que baila, canta y por supuesto se llena de 'selfies'. Ese pequeño recuerdo de la esfera luminosa que cada uno quiere llevarse a casa o compartir con amigos y familiares.

Pequeños y mayores se agolpan a su alrededor para hacerse una foto con el móvil. Algunos, los más fanáticos dicen que «deberían de dejarla todo el año», mientras contemplan absortos el invento. María del Carmen y su hija, vienen de cerca, de Puente San Miguel y aseguran que ya han perdido la cuenta de los autorretratos que se han hecho. «Nos encanta, es una maravilla, es lo mejor que hemos visto en Navidades con mucha diferencia».

«Si toda la gente que viene gasta, se entiende como inversión, si no es así, puede ser un derroche» Dámaso Cagigal, Vecino de Villaescusa

La esfera, que simula una bola de árbol navideño, pesa 3.500 kilos y tiene 12 metros de diámetro. Ha sido construida en Puente Genil (Córdoba) por la empresa Iluminaciones Ximénez, adjudicataria del concurso y cuyos trabajadores tardaron varios en montar la bola en el centro de la plaza. Tiene 120.000 puntos de luz y consume unos 4.300 vatios. Pero a los cazadores de 'selfies' la ficha técnica poco o nada les importa. De Miengo han venido a ver la bola Jesús y Magdalena, acompañados de su hija Sonia. «Nos gusta mucho. Creemos que es una idea muy original y que puede hacer que venga más gente a Torrelavega», señalan. De más lejos, de Obregón (Villaescusa) acude otra familia atraídos por la esfera. Son Dámaso Cagigal, su pareja, su hija y su cuñada. Juntos, en familia disfrutan del pase de las ocho de la tarde y sentencian: «Es muy bonito, tanto la bola, que es espectacular, como las luces y la música». Sobre los 80.000 euros que cuesta el montaje dicen que «si sirve para que venga gente, ahora la plaza está llena y las terrazas también, se puede entender como una inversión, si piensas en la gente que puede comer con ese dinero claro que es un gasto, depende de como lo mires», argumenta Dámaso.

Gema Calderón Churrería Calderón «Con la bola hay mucho más ambiente y si no llueve la plaza está llena, otra cosa es la caja» Gema Calderón, Churrería Calderón

Para medir el éxito del espectáculo es importante contar con la opinión de los hosteleros. En el Bar Torrelavega apuntan que «estamos trabajando muy bien» aunque «los días de lluvia la cosa ha estado más floja». En el resto de establecimientos coinciden en que el momento bueno es el de los pases, los ocho minutos de espectáculo, aunque «entre medias la gente viene y consume que es lo que interesa». Gema, de la churrería Calderón, ubicada en una de las bocas de la plaza, dice que «por el momento hemos notado que viene más gente, hay mucho más ambiente y la zona se llena, otra cosa es que vendamos, pero si hay público, hay movimiento y lo normal es que se haga caja... y por supuesto que no llueva que el día que se inauguró cayó un diluvio».

«Nos encanta, es una maravilla, es lo que mejor que hemos visto en muchas Navidades» María del Carmen, Vecina de Puente San Miguel

El éxito de una programación navideña, como cualquier otra, se mide por la participación, y, por el momento, la gran bola instalada este año como novedad en la plaza Baldomero Iglesias es ya la reina de la Navidad en la capital del Besaya. No pasaron más de unos minutos tras el encendido de la iluminación navideña en las calles y plazas del centro de la ciudad y la bola era ya un punto de peregrinación de personas. Todas, o casi todas, móvil en mano hasta bien entrada la noche. Lo más popular son los autorretratos, aunque las parejas y los grupos de amigos se turnan también para inmortalizar este momento navideño con la bola de luces de fondo. Y si no hay fotógrafo, se para a los viandantes para que echen una mano. Solos, en pareja, en grupo y hasta las mascotas posan junto a la esfera.

Desde dentro

Otra singularidad de la bola de Torrelavega es que se puede visitar por dentro ya que dispone de dos arcos por los que el público puede entrar y salir. Son las dos modalidades del autorretrato: con el adorno gigante de fondo, o en el interior. Según los gustos aunque muchos se decanten por la doble opción con foto dentro y fuera de la bola. Incluso hay gente que tiene sensaciones especiales una vez en las tripas del invento. Amaia, una joven de Bilbao que pasa unos días en Cantabria cree que «es una experiencia maravillosa, estar dentro de la bola de Navidad y mirar hacia el cielo».

Lo cierto es que la esfera tiene enamorados a muchos torrelaveguenses y visitantes. Son muchos los que aseguran que «nunca la ciudad estuvo tan bonita en Navidad como ahora». Todo el mundo se para un rato largo y la rodea buscando detalles nuevos. Están los que montan tertulia en torno al adorno: «Esto pesará más de dos mil kilos», comenta un señor de avanzada edad a otro de la misma quinta . «Y de altura pasara de los diez metros, mira hasta donde llega», respondía el contertulio. Y también están los detractores, aunque menos: «Muchas lucecitas y mucha música y hay vecinos que no tienen ni para pagar el recibo de la luz».

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