El edificio del antiguo bar Bolado sufre el tercer incendio en menos de un mes

Antonio 'Sane'
Torrelavega

El suceso acaba con la paciencia de los vecinos, que piden al Ayuntamiento que ejecute la orden de derribo de ese inmueble ocupado

José Ignacio Arminio
JOSÉ IGNACIO ARMINIOTorrelavega

Los vecinos que residen en la confluencia de las calles Pablo Garnica y Paseo del Niño, de Torrelavega, han vivido este lunes un nuevo sobresalto. El antiguo bar Bolado, en ruina, sufrió el tercer incendio en menos de un mes. El espectacular suceso ha acabado con la paciencia de los residentes, que piden al Ayuntamiento que ejecute la orden de derribo del inmueble, propiedad de una entidad bancaria.

En plenas fiestas de La Patrona, a mediados de agosto, el edificio sufrió dos incendios en el mismo día, uno a media tarde en el almacén y otro por la noche en la cubierta, ambos intencionados. Este lunes fue en lo que queda del techo, a media tarde, y se sospecha que el fuego también fue intencionado y que los culpables son los mismos: personas que se dedican a la mendicidad y viven en el antiguo bar como okupas.

Al igual que en los incendios anteriores, las llamas fueron apagadas por los bomberos del parque comarcal de Torrelavega, que contaron con la colaboración de agentes de la Policía Nacional y la Policía Local, así como una ambulancia del 061. Pese a la espectacularidad del siniestro, solo hubo que lamentar daños materiales. Eso sí, la columna de humo se vio en toda la ciudad y alertó a numerosos vecinos. En el lugar también se personó el alcalde, José Manuel Cruz Viadero, acompañado del concejal de Régimen Interior, José Luis Urraca Casal.

Suciedad y okupas

Siguiendo el trabajo de los bomberos, el enfado de algunos residentes era notable. Pilar del Río vive en la calle Pablo Garnica, muy cerca del edificio, y quiere que «se acabe todo». Ella, como el resto de vecinos, quiere que derriben el antiguo negocio de hostelería, convertido en un basurero y residencia de okupas desde hace varios años. «Se pelean entre ellos. Los rumanos vivían abajo y los españoles arriba. Tenían un generador eléctrico que no me dejaba ni dormir», recuerda.

Al igual que en otras ciudades, el estallido de la burbuja inmobiliaria dejó en Torrelavega numerosos solares y edificaciones en estado de abandono. Una de esas propiedades es el antiguo bar Bolado, famoso en su día por su buena comida y hoy por ser un inmueble en ruina y sucio, habitado por dos personas que ejercen la mendicidad. Ante las protestas de los vecinos de la zona, el Ayuntamiento ha ordenado a la propiedad, una entidad bancaria, que repare el inmueble o lo derribe.

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