La firma para la venta del edificio Dobra da vía libre al proyecto de rehabilitación

El edificio Dobra, en la calle Julián Ceballos, es uno de los más señoriales de la ciudad./Luis Palomeque
El edificio Dobra, en la calle Julián Ceballos, es uno de los más señoriales de la ciudad. / Luis Palomeque

El promotor afirma que en los próximos meses darán comienzo las obras de reforma integral del inmueble ubicado en la calle Julián Ceballos

David Carrera
DAVID CARRERATorrelavega

El acuerdo para la venta del emblemático edificio Dobra se cerró hace unos días lo que permitirá que en los próximos meses se inicie el proyecto de rehabilitación de este inmueble situado en la calle Julián Ceballos. Después de varios meses de negociaciones con los propietarios y el promotor del proyecto de reforma integral, Pedro Díaz-Terán González, nieto e hijo de los dueños del edificio ha cerrado un acuerdo para la venta del edificio. Se trata, según explica, de una operación «compleja» firmada simultáneamente en tres notarías, en A Coruña, Madrid y Torrelavega. Asimismo, con la rúbrica de la venta además se pone fin a un entramado de herencias y acuerdos entre la familia propietaria del edificio Dobra, los Díaz-Terán, que ha perdurado durante los últimos años.

El promotor explica que tras hacerse con el edificio, en los próximos meses darán comienzo las obras de rehabilitación que devolverá el esplendor a este magnífico inmueble de más de 150 años de antigüedad. El objetivo es acometer una reforma integral del edificio respetando la esencia del mismo y dotándolo de los medios más modernos. En palabras del promotor: «Queremos convertirlo en el mejor edificio de la ciudad».

Se trata de un proyecto único en Torrelavega en el que cada propietario de las cinco viviendas proyectadas ha colaborado en el diseño y tomará decisiones en la ejecución de las mismas, con el fin de dar a cada casa el acabado deseado, haciendo cada vivienda «única y personalizada». Este aspecto es lo que más han valorado los nuevos compradores, «el poder formar parte del diseño de su vivienda desde el primer paso hasta el último, pudiendo hacer de su vivienda a su gusto», resalta Pedro Díaz-Terán González.

Por otro lado, la familia Díaz-Terán seguirá manteniendo los bajos comerciales y los nuevos compradores desarrollarán la reforma en los pisos superiores, que si se cumplen los plazos previstos se llevará a cabo en los próximos meses. Lo que pretende el proyecto de reforma es transformar esta joya de edificio para construir cinco viviendas únicas en Torrelavega, de grandes dimensiones y alta calidad, gestionado todo ello a través de un formato no convencional, con el fin de que cada nuevo propietario pueda dar el acabado y tomar decisiones en la reforma de cada casa.

El dato

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Son las viviendas del proyecto de reforma integral, manteniéndose la estructura del edificio y sus bajos comerciales.

Según Díaz-Terán González se trata de un proyecto muy ilusionante en el que lleva trabajando varios años, con numerosos inconvenientes que se han ido superando, y que ahora con la firma de la compraventa comienza una nueva etapa para este edificio al que siempre ha tenido un especial cariño. Además, subraya que «pese al momento actual que vivimos, los pisos se han vendido en un tiempo récord». El proyecto está siendo desarrollado por el arquitecto Santiago Fernández, manteniendo la esencia de unos de los edificios más emblemáticos de Torrelavega, en el que han vivido personajes ilustres de la ciudad y para muchos vecinos «el edificio más bonito de la ciudad».

La reforma que promueve la cooperativa integrada por los propietarios de las cinco viviendas que resultarán tras las obras, ronda el millón de euros, de los que 200.000, aproximadamente se han destinado a la compra del edificio y el resto del montante a pagar los trabajos de restauración en el interior del inmueble. Según señala Díaz-Terán González el proyecto cuenta con un sello de originalidad a través de esta cooperativa que trabaja en la actualidad en la adaptación a las necesidades actuales del mercado. El objetivo no es otro que construir una vivienda al «gusto de cada propietario» y de paso devolver el esplendor a esta singular construcción.

Un edificio ilustre por dentro y por fuera

El edificio Dobra se construyó en 1860 con calidades de primer nivel para la burguesía de la ciudad. La primera familia en ocupar el edificio es la familia de Adolfo Ruiz de Rebolledo, médico y concejal de la ciudad que consiguió entre otras cosas el gran proyecto de la traída de aguas. Adolfo es el bisabuelo del conocido actor Antonio Resines actual presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Durante años la calle Julián Ceballos fue conocida como la ‘calle de los miradores’, dados los numerosos edificios como este que mantenían enormes galerías al puro estilo de construcción montañesa. En 1928 la familia de Antonio Díaz-Terán Quijano, empresario con diversos negocios de comestibles y bodegas, ocupó el dificio, en el que residió en los últimos años la galerista de arte Marisa Berrazueta.

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