Un impactante montaje por calles y plazas simboliza la vulneración de los derechos

Una mujer avanza entre los maniquíes ubicados en la calle Serafín Escalante. / Luis Palomeque

Colchones, maniquíes, despertadores, percusión y ruido dan vida a la ciudad para transmitir el inconformismo de una parte de la sociedad

David Carrera
DAVID CARRERATorrelavega

Colchones tirados en mitad de la Avenida de España, maniquíes que caminan como zombies por la calle Serafín Escalante y duermen al raso en la zona de Ave María... Son algunas de las imágenes con las que se toparon ayer torrelaveguenses y visitantes dese primera hora de la mañana.

El montaje escenificado por calles y plazas de la ciudad se titula ‘Despierta’ y es la nueva creación de la Asociación Cultural Octubre, una acción artística que se compone de diferentes escenarios en el centro de la ciudad, siguiendo un itinerario marcado en un mapa callejero.

Después de que hace una semana el colectivo cultural tuviera que suspender la acción artística por la lluvia y el viento, uno de sus integrantes e impulsores de la performance, Arístides Rosino, explicó que el objetivo de ‘Despierta’ es mostrar a través del arte el malestar y desacuerdo «con la realidad que nos toca vivir». A diferencia del año pasado en el que se mostró el montaje ‘A la deriva’, en el que se trasladaba a la sociedad el problema de los refugiados, en esta ocasión el tema «es la pasividad de los ciudadanos ante tanto atropello y vulneración de derechos en estos tiempos de crisis». «Queremos que la sociedad despierte de este letargo, que se cuestione las cosas y que no permita que esta situación de resignación y sometimiento continúe día tras día», indica Rosino.

«Es hora de despertar»

Desde la Asociación Cultural Octubre se preguntan «qué es lo que tiene que pasar para que la sociedad despierte de una vez, haga ruido y se plante». «Observando el panorama vemos que hay descontento, pero también hay dudas, temor y mucha pasividad», apunta una de las voluntarias de la agrupación que colabora en el montaje y supervisión de la creación artística en las calles.

Mientras, por la calle Serafín Escalante camina entre los maniquíes que representan a esa sociedad «calleda y deprimida», Soledad Álvarez, una vecina que agradece que jóvenes como los integrantes de Cultural Octubre «dediquen parte de su tiempo a mostrarnos a los demás los errores que comete esta sociedad y en la que cada uno va a lo suyo sin detenerse a pensar». «Estoy de acuerdo, creo que ha llegado la hora de despertar», dice.

«Está en nuestras manos denunciar esta situación, mostrar nuestro malestar y solidarizarnos con todas las personas que han sufrido en primera persona estos malos tiempos de desigualdad e injusticia social», continúa Arístides Rosino. En cuanto a la acción, explica que consta de diferentes montajes con el trabajo de una decena de voluntarios, empresas e instituciones que han cedido materiales para las instalaciones. Los espacios elegidos han sido la Avenida de España y algunas calles peatonales. Según Rosino, «con este trabajo queremos nuevamente crear revuelo en las calles de nuestra ciudad. Es nuestra manera de expresar, ocupando el espacio público, urbano, buscando una mayor interacción social, con una serie de montajes artísticos diseñados para impactar, para confundir, para pensar. Pretendemos que la gente se cuestione las cosas».

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